domingo, 27 de enero de 2013

Premios VIEIRAGUIÑO, 2013

     El pasado viernes 25, la Asociación del Camino de Santiago de Valencia, hizo públicos los Premios del 8º Concurso de Relatos Cortos Vieiraguiño.
     Los relatos, escritos por peregrinos, deben tener alguna relación con la experiencia vivida al hacer el camino de Santiago.

El Jurado de este año estaba formado por:
Gracia Íñiguez, escritora de cuentos infantiles.
Vicente Vercher, director de la editorial de Obra Propia 
María García-Lliberós, escritora y crítica literaria.
Amparo Sáchez Ribes que actuó como Secretaria.  

Se presentaron 35 relatos cortos y los ganadores fueron:
José Ramón Varela, de San Sebastián, con el relato "Un deseo nunca cumplido".
Isabel Micó Feliz, de León, con "Soñando el camino", y
José S. Pascual Barberá (en la tercera foto recibiendo el premio de manos de la Presidenta de la Asociación Lita Fernández), de Valencia, con "La magia del Camino".

El acto tuvo lugar en los locales de Obra Propia, en el barrio de Ruzafa. Descubrí que no sólo es una editorial, sino un centro cultural, con espacio para exposiciones de pintura, presentaciones de libros, etc.

Como miembro del jurado debo decir que la experiencia ha sido muy gratificante. Las emociones de los peregrinos, intensas y conmovedoras, han sabido transmitirlas, y contagiarlas, a través de sus textos, tanto, que he decidido hacer el Camino este año y espero que resulte una experiencia maravillosa.

La Asociación prepara un libro con los relatos premiados en las últimas ediciones del concurso, que será publicado en Obra Propia. Estoy segura de que merecerá la atención de los lectores.

Felicidades a los premiados.

jueves, 24 de enero de 2013

"La oscuridad de los sueños", de Michael Connelly


Traducción de Javier Guerrero.
Círculo de Lectores y Roca Editorial, 2012.
411 páginas.

      La novela negra está cambiando, adaptándose a la sociedad del siglo XXI e introduciendo en su trama las nuevas tecnologías. Ésta que les comento es un buen ejemplo. Permanecen algunos elementos básicos como la pareja protagonista: periodista de Los Angeles Times él, víctima de una regulación de empleo; agente del FBI ella; ambos los mejores, atractivos, inteligentes y con empatía sexual mutua. 
     Estamos ante una novela de asesino en serie, de esos que no aman a las mujeres, y que trabaja en equipo. Muertes escalofriantes de víctimas no elegidas al azar sino mediante sofisticados programas de rastreo informático. Una empresa que ofrece la máxima seguridad de custodia de archivos informáticos a sus poderososo clientes, ubicada en medio del desierto de Arizona, camuflada en el subsuelo, será el centro de operaciones de estos nuevos malvados. 
     La trama se narra de forma trepidante ayudados de ese flujo de información inmediata y la formidable capacidad deductiva de los investigadores.
    He aprendido mucho con la lectura, sobre todo, la necesidad de ser prudente con todo lo que dejamos en la red. Somos muy vulnerables ante los intrusos con decisión de lastimar a los usuarios. Una novela de enorme actualidad. De forma colateral aborda también los cambios en la prensa escrita, el sacrificio de los buenos profesionales por abaratar los costes y la consecuente pobreza informativa disimulada por la abundancia de datos, la impiedad de las empresas, los estragos de la crisis al otro lado del océano, el uso de la red como un interminable espacio de encuentro, también para los asesinos, de intercambio de técnicas y esa necesidad de gravar en video la tortura. La crueldad del siglo XXI puesta en evidencia.
     Una lectura que no da tregua y no admite el despiste. Aquí debe radicar el secreto de su éxito de ventas.
     Sin embargo, me he propuesto volver a Simenon (Tusquets está publicando sus primeras obras) y estoy segura que, sin ordenador, ni Ipod, ni nada de nada, me descubriré de nuevo ante el maestro. La profundidad sicológica de sus personajes no admite comparación.
     María García-Lliberós
  

sábado, 19 de enero de 2013

"Tango sin memoria", de Elena Casero





Ed. Talentura, Madrid 2012

P.V.P.: 13,00 €



A Elena Casero (Valencia) la descubrí con “Discordancias”, libro publicado por Ed. Talentura este año, una colección de 19 relatos cortos de prosa culta y sencilla, con ritmo, que se adapta bien a situaciones trágicas, humorísticas o fantásticas, y me identifiqué con su imaginario literario: el buceo en las relaciones personales desde una perspectiva psicológica. Antes había publicado tres novelas. La primera “Tango sin memoria” que se reedita ahora. Así que mi aproximación a la obra de Casero va en sentido inverso a la cronología de su producción literaria, lo que permite corroborar la fidelidad a su temática y el progreso en su hacer creativo.

“Tango sin memoria” es una re edición. Lo cual, en los tiempos que corren –editores temerosos, bajada de ventas, inquietud ante el cambio tecnológico- tiene mérito. Se publicó por primera vez en 1996 en una editorial aragonesa. Han pasado 16 años y la historia que nos cuenta sigue despertando interés porque nos adentra por los caminos de la introspección. El análisis de los anhelos individuales, las decepciones, el mundo interior, los miedos, son temas eternos, porque cada cual se enfrentará a ellos antes o después y, si puede, deberá superarlos solo.

“Tango sin memoria” es una novela corta que les sugiero la lean poco a poco, porque pide un ritmo lento para saborearla mejor. Cuenta una historia con pocos personajes: la de Gracia, una mujer que irrumpe de improviso en la vida de un matrimonio –Julia y Julio- con la intención quedarse.

Se apoya en una estructura original: Las 39 cartas que Gracia escribe a un tal Lucho, desde abril a diciembre de 1965, sin que sepamos si las echa al correo –un detalle sin importancia- porque cumplen la labor terapéutica de ajustar cuentas con el pasado. Gracia en ellas recuerda, descubre, analiza, reprocha, reconoce, goza, añora y, el lector, testigo de este monólogo epistolar, se aproxima al misterio de Gracia y las causas de su impostura (adopta un nombre nuevo, se inventa un pasado, aparenta religiosidad de mojigata, oculta su parte morbosa), y de la huida de su patria para recalar en casa de unos parientes lejanos que viven en una ciudad española durante el franquismo.

Los diálogos, ácidos y medidos, entre Gracia y Julia, dos mujeres de fuerte personalidad que mantienen un pulso soterrado entre ellas son clarificadores. Mientras vive Julio, Gracia y su misterio se convierten en elementos amenazantes para la estabilidad del matrimonio, no porque Julia esté enamorada de su marido, sino porque debilita su posición de dominio en la casa, o su sentido de posesión del único hombre. Dos mujeres diferentes conscientes de haber convertido su vida en un desatino. Julia pertenece a la generación de españolas a las que la idea del pecado les ha impedido ser felices. Se casó por pena hacia sí misma y se condenó a vivir con un desconocido.

Finalmente, una voz en tercera persona, mínima, que nos conduce al teatro de operaciones y proporciona la descripción de una época en la que el miedo lo impregnaba todo. Una sociedad cerrada de barrio de una ciudad (que podría ser Valencia) en la década de los 60, gris, convencional, a medio camino entre el provincianismo y las ansias de no parecerlo, ejemplo de la fractura cívica que se generó en la guerra civil y se arrastró hasta bien llegada la democracia.

La novela muestra la forma de mirar de dos mujeres que no obtuvieron el amor que esperaban. La catarsis necesaria que Gracia se impone para superar el pasado a través de la escritura culmina su proceso de desamor y la libera de ataduras, permitiendo, a su vez, iniciar el de reconciliación con Julia, sensato y práctico, para encontrar juntas un lugar en el mundo.

“Tango sin memoria” es un relato íntimo, de personajes sólidos, realista, que nos adentra en las emociones del alma humana. Una primera novela de Elena Casero que muestra madurez literaria y con la que confío disfruten.

María García-Lliberós

Reseña publicada en POSDATA, suplemento cultural de LEVANTE-EMV, el 18.01.2013

lunes, 14 de enero de 2013

Reseña de Elena Casero sobre mi novela "Babas de caracol"

Portada edición ebook, de R. Muñoz
Portada edición en papel









    


      Hoy me he llevado una grata sorpresa al encontrarme en Facebook la referencia de le reseña, publicada en "Veges tú",  el blog literario de Elena Casero, que podeis leer pinchando aquí

     "Babas de caracol" -novela sobre las interioridades de una familia burguesa- se publicó en formato de libro tradicional, en 2006, antes de "Lucía o la fragilidad de las fuertes". El año pasado la edité en ebook, en Amazon, y está teniendo una segunda vida muy interesante.

     Para descargarla hacer clic aquí

Otras novelas mías disponibles en edición electrónica:
"La encuestadora"
"El juego de los espejos" 
"Equívocos", finalista Premio Ateneo Sevilla

miércoles, 9 de enero de 2013

"Nada se opone a la noche", de Delphine de Vigan

Ed. Anagrama, 2012. 376 páginas. 19,90 €
Edición en formato digital: julio de 2012 . 14,24 €.

     Delphine de Vigan es una escritora valiente al decidirse a hurgar en la vida de su madre, Lucile, y de su familia para componer este libro, teniendo en cuenta que viven, además de su hermana, tíos, primos, ex marido, ex amantes, etc., un puñado de personas a los que la lectura no les va a dejar indiferentes. Lo hace con su nombre y apellidos y sin camuflar a ningún personaje. Consigue ofrecernos una versión de la personalidad y vida de su madre y su entorno, de apariencia sincera. No elude sacar los trapos sucios. Es, precisamente, lo que conmueve al lector, al reconocer esos retazos de realidad auténtica.
     El libro se estructura en tres partes. La primera está dedicada a la familia compuesta por Liane y Georges y sus numerosos hijos. Lucile es la segunda hija, la más guapa -de niña fue protagonista de anuncios publicitarios, una cuestión que dejó su huella en el alma-, una familia de enorme dinamismo, alegre, participativa y que, sin embargo, escondía terribles dramas y una tendencia al suicidio casi generalizada. Lucile fue víctima de su padre, fascinante y destructor, que abusó sexualmente de ella e introdujo el germen de su posterior desequilibrio emocional. Fue una niña temerosa, catastrofista, bella, que atraía a la gente, callada, misteriosa. La autora se propone identificar el origen del sufrimiento de su madre.
     Un hecho con consecuencias fue la muerte accidental de Antonin, un hermano pequeño, y la adopción, casi inmediata, de Jean Marc, lo que le indujo pensar que la muerte aparece de improviso y que "éramos intercambiables" en las relaciones afectivas. Tenía sólo 8 años y una buena capacidad reflexiva.
     La segunda parte está dedicada a Lucile adulta, una mujer excesiva en todo. Relata su boda, embarazada de la autora, su enfermedad mental y la relación con sus hijas, Delphine y Manon. Oculta el divorcio de su marido, como si este tema estuviera vetado, tan sólo sugiere, en alguna frase, que ejercía algún tipo de violencia. Transmite al lector el horror de vivir con una madre loca que supone una amenaza física, a la que se ama y a la que se teme, una madre de la que te avergüenzas y, a su vez, este hecho te produce remordimientos. Imágenes de enorme dolor, violentas, acompañadas de la documentación necesaria de carácter siquiátrica.
     La tercera parte nos muestra una Lucile recuperada, siempre que no abandone el tratamiento, capaz de volver a trabajar y mantener una vida "normal", aunque sin abandonar el gusto por destruirse (fumar y beber). Morirá Georges, su padre, ocasión que aprovechó para obtener un carrete entero de fotos de su cadáver, desde todos los ángulos, algo macabro, incluso vengativo e insano. Por lo menos, da que pensar. Le detectan un cáncer de pulmón y pondrá fin a su vida "estando aún viva". Al fin y al cabo pertenecía a una familia en la que el suicidio se había convertido en una costumbre.
     No estamos ante una novela al uso, sino ante un relato sobre una familia concreta en la que la autora está implicada. Es cierto que, para escribirlo ha efectuado entrevistas a los hermanos de Lucile (tíos de Delphine), se ha apoyado en la versión de su hermana Manon, visionó cantidad de películas sobre la vida familiar en la casa de campo, escuchó las grabaciones de Georges sobre la historia familiar, leyó cartas, diarios, etc. para definir una imagen objetiva de su madre. Pero, por encima de ello, se encuentra la percepción de Delphine, su hija mayor, derivada de su experiencia y el hecho de que le amargó la adolescencia, hasta el punto de que su objetivo, con catorce años, era no parecerse en nada a su madre.
    En este trozo de vida novelado (es lo que es el libro) se abordan temas interesantes: la relación entre padres e hijos y entre padre e hija, entre los esposos, el incesto; la violencia doméstica escondida en un ambiente festivo; la demencia, el afán auto desctructivo, la inseguridad en uno mismo; el amor y el odio en el entorno familiar; el suicidio. Lucile fue un producto del mundo familiar, nada convencional, creado por Georges y Liane.
     El relato se sostiene en la profundidad con que aborda la definición de los personajes.  A destacar Liane, la abuela al servicio de su esposo, leal aunque el precio sea no ver lo que pasa a su alrededor, amorosa con los nietos y Georges, el abuelo estrafalario y seductor, con tendencia al incesto bajo el ropaje del naturismo, egoísta y dominante, y generoso con su hijo Tom con síndrome de Dawn; Lucile, la protagonista, con una amplia paleta de claroscuros que la hacen creíble; Manon y la autora misma.
     La historia, aunque estructurada en esas parte definidas más arriba, va y viene en un proceso de cierto desorden que no molesta. Se balancea del pasado al pasado más próximo y se intercalan reflexiones de la autora sobre el proceso de escritura del texto, lo que pretendía fabular, lo que le va sucediendo conforme avanza -una necesidad de aferrarse a la verdad o de descubrirla-, su temor a falsear los hechos, las dificulatdes de escribir sobre un tema que te afecta intimamente. El libro es, también, una forma de expiar cierta culpa.  Recomendable.
María García-Lliberós 

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