jueves, 6 de julio de 2017

"Cáscara de nuez", de Ian McEwan

Editorial Anagrama, 2017.                                

Traducción de Jaime Zulaika.
217 páginas.
18,90 e, en papel; 11,99 €, en ebook.

Me encanta la obra de Ian McEwan y procuro no perderme ninguno de sus libros. Soy una seguidora entusiasta. Sin embargo, Cáscara de nuez, una novela que ha tenido críticas excelentes, demasiado porque han generado expectativas exageradas, me ha dejado algo insatisfecha. Por supuesto que la he leído con gusto, porque es imposible no leer con gusto la prosa de McEwan, traducida de maravilla por Jaime Zulaika, pero esperaba más del autor de Expiación.
Cáscara de nuez se ha inspirado en Hamlet, de Shakespeare. En esta obra teatral, Claudio asesina a su hermano y por primera vez se compara el útero materno con una cáscara de nuez. En la novela, también hay dos hermanos: el mayor, John, poeta y editor mediocre de poetas desconocidos, bohemio y poco práctico y Claude, agente inmobiliario, avispado para los negocios y de moral relajada. Entre ellos está Trudy, esposa de John y amante de Claude, una mujer guapa de 28 años, deseable a pesar de su embarazo de ocho meses, frívola, dependiente sexualmente de su amante, ambiciosa y egoísta. Y en su interior se encuentra el relator de esta historia, el feto, un feto envuelto en líquido amniótico que tiene la capacidad de oír lo que ocurre alrededor de Trudy, de sentir, y sufrir, las embestidas sexuales de Claude y las borracheras de Trudy, de leer los pensamientos de su madre, de juzgar el comportamiento de sus progenitores, de tomar posición en la lucha que se establece entre ellos y de filosofar sobre la sociedad a la que en breve se incorporará. El escenario, nunca mejor dicho porque la novela tiene ecos teatrales, en el que se suceden los hechos casi en su totalidad, es la mansión conyugal de Trudy y John, sucia, destartalada, caótica, poco acogedora y que, sin embargo, en el mercado inmobiliario está tasada en 7 millones de libras, suficiente cantidad para motivar el asesinato de John, el propietario, planeado por los los amantes para apropiarse del botín y del que el feto es el único testigo.
Con estos mimbres, McEwan, escribe una novela satírica que es también una novela criminal, si bien la investigación posterior está bastante diluida y, una novela de crítica a las conductas individuales en la sociedad actual. El humor está presente en muchas páginas. Pero el hecho de que la narración fluya desde el punto de vista de un feto, un no nacido inocente por completo, casa mal con el relator filosófico, maduro y estratega que se preocupa por su futuro incierto de hijo no deseado y, en mi opinión, esta contradicción choca con poca fortuna en la mente del lector.
A pesar de ello, no seré yo quien no recomiende esta lectura. Me ha hecho pasar momentos divertidos y he disfrutado con las escenas que describe y con la prosa.

María García-Lliberós

miércoles, 5 de julio de 2017

"Rey de Picas", de Joyce Carol Oates

Ed. Alfaguara, 2016                                         
229 páginas
18,90 €, en papel; 9,99 €, en ebook


Joyce Carol Oates es una escritora americana de larga trayectoria, candidata al Nobel desde hace años, con libros que dejan huella en el lector como La hija del sepulturero o la maravillosa biografía novelada de Marilyn Monroe Blonde, títulos que me han venido enseguida a la memoria, de temáticas variadas, y que ahora nos sorprende con esta novela corta de suspense, con mucha carga psicológica, con la que demuestra, de nuevo, la profesionalidad y buen hacer que la caracteriza.
En Rey de picas, a través de la historia de Andrew J. Rush, nos describe el proceso perturbador que conduce a un hombre a la locura. Rush es un escritor respetado, de éxito, con 28 novelas publicadas, que inicia el camino de desdoblamiento de su personalidad como autor al firmar, bajo el seudónimo de Rey de Picas, otro tipo de libros, escabrosos, duros, sucios, con morbo aberrante, censurables por parte de su entorno social debido a la ausencia absoluta de ética. Además, se inspiran en hechos acaecidos en su familia tiempo atrás. Poco a poco, la personalidad imaginada, o exigida a ese tipo de autor, irá dominando la de Rush, lo que tendrá consecuencias en su vida cotidiana y en su cotidianidad doméstica.   
El carácter de Rush, propio de una persona estable, de un esposo atento, de un vecino modélico, va confundiéndose con el de Rey de Picas, aflorando el lado cruel, cínico, maligno, tendente a delinquir. Un descenso a los infiernos de la demencia arrastrado por una culpa que esconde en su interior desde la adolescencia.
El personaje del protagonista y relator, pues nos habla en primera persona, es complejo y se muestra con un diseño sólido a través de sus monólogos mentales y diálogos, también mentales, con su otro yo, el Rey de Picas que alienta sus desvaríos.
La novela, a partir de la segunda mitad adquiere un ritmo vertiginoso, los hechos se suceden sorprendiendo al lector sin tregua, de ahí que se califique de suspense más que de género, las relaciones con su mujer e hijos se enturbian y Rush abandona definitivamente su respetabilidad para abrazar, sin remordimientos, una conducta criminal.
Una novela psicológica, lúcida, intensa, bien escrita, con menores pretensiones que otras de la autora, pero que se lee de maravilla y muy adecuada para las siestas del verano.

María García-Lliberós.

viernes, 30 de junio de 2017

"Derecho natural", de Ignacio Martínez de Pisón

Editorial Seix Barral, 2017 (marzo)        
446 páginas.
21 € en papel; 9,99 € en ebook.

Derecho natural es una novela que contiene y desarrolla las obsesiones literarias de su autor. Toma como hilo conductor la evolución de una familia española de clase media baja y como punto de vista el de uno de sus miembros, el hijo mayor que asume el papel de relator en primera persona, un relator subjetivo e implicado que escarba en su memoria desde que era un niño hasta que se sitúa en la treintena y su padre, personaje principal, muere, por lo que la percepción de
las conductas de los miembros de su familia va cambiando con su propio crecimiento. Ubica la acción en una España en cambio: últimos años del franquismo, referéndum de la Constitución, Transición y primeras décadas de democracia. Con unas leyes nuevas que se adaptan a exigencias sociológicas que afectan de lleno a la composición familiar.
         Estamos ante una novela realista y de personajes. La figura de Ángel Ortega, el padre cobra un peso esencial en la historia. Su arrolladora personalidad, su egoísmo, camuflado por un innato don de gentes que genera confianza (otro ejemplo del pícaro español), su canallesca capacidad para la seducción, la mentira, la impostura y la simulación (es actor secundario en películas de bajo presupuesto, forma dos familias, se convertirá en el doble de Demis Roussos), lo hacen imprevisible. Consigue que tanto cuando está presente como cuando está ausente, el resto de los miembros de la familia se sientan influidos por él, vivan atentos a la interpretación de cualquier gesto, poniéndose siempre en lo peor. Un personaje que a Martínez de Pisón le ha salido redondo porque consigue acercarlo al lector, exhibir su parte más negativa y, también, los momentos de ternura y vulnerabilidad ante su fracaso personal. El lector acaba metiéndose en su piel, juzgándolo desde su interior, comprendiéndolo.
         La figura de la madre, Luisa y su evolución desde la mujer que vive en un mundo de ilusión y es abandonada con cada nuevo embarazo, hasta la mujer por fin casada, empresaria de éxito, capaz de instrumentalizar a un hombre para extraer fuerza y deshacerse del marido (excelente la escena en la cocina, página 179, cuando le dice ¡Vete de mi vida! ¡Vete para siempre de mi vida!, y el relator nos explica cómo funciona la memoria) y emprender una nueva etapa libre, de acuerdo con los nuevos valores sociales, está contada con suficiente detalle, al igual que la personalidad escindida de la mujer de éxito fuera de casa y la insegura en el hogar, transmitiendo desasosiego, frente a unos hijos que conforme crecen la van cuestionando.
         En la novela hay análisis psicológico de los personajes: Manolo, el hijo cleptómano que odia al padre, Cristina, la hija dócil y alegre, Paloma, la víctima principal del enredo familiar. El episodio de convertir en gemelas a Cristina y Paloma, cuando tienen madres diferentes, y el desafecto posterior entre ambas, así como sus consecuencias en el resto de la familia, es un hecho novelesco de primera magnitud, al igual que el proceso de separación de los padres, con las perversas transacciones que conlleva, la desigual atribución de culpas y la generación de rencores profundos. Está contado con enorme verismo.
         El autor utiliza sucesos y personajes reales que mezcla con los de ficción para darle mayor credibilidad a la historia: Paco Rabal, Peces-Barba, el 23-F, el secuestro del auténtico Demis Roussos, los programas de TV de la época, el de José Mª Íñigo, por lo que esta novela, con el tiempo pasará a considerarse de atmósfera histórica o histórica, sin más. La primera parte transcurre en Barcelona y es la que posee más fuerza narrativa. En la segunda parte desplaza el escenario a Madrid y pierde fuelle. La figura de Irene, el amor del relator, y su historia con las drogas, resulta poco consistente desde el principio, incluso innecesaria en un argumento de trama familiar infeliz de suficiente fuste que no requiere de nuevos temas para atrapar nuestra atención.
         Una novela de lectura ágil, como las de Martínez de Pisón, (recordemos Carreteras secundarias, Enterrar a los muertos, La buena reputación), un autor dotado para contar historias a la manera clásica, cronológica, apoyado en una sólida documentación y en buena creación de atmósferas, con personajes reconocibles, como cada uno de nosotros, en la España que hemos vivido, lo que facilita la representación mental de la acción y con un argumento lleno de conflictos humanos que interesan. Convierte al lector en un miembro más, pasivo y silencioso observador, de esta familia. Estos aspectos son los que la hacen recomendable.
María García-Lliberós

viernes, 16 de junio de 2017

"Perseo y la mirada de Medusa", "Orfeo desciende a los infiernos" y "La fundación de Roma"

Novelas de Isabel Barceló Chico.
Se acompañan de un texto sobre la pervivencia del mito redactado por Juan Carlos Moreno.
Editorial Gredos, 2016, 2016 y 2017, respectivamente.  
104 páginas cada una.




Isabel Barceló
     Estas tres novelas cortas han aparecido en la colección Mitología Gredos durante el invierno pasado y han sido distribuidas a través de kioscos, lo que ha hecho que se les prestara poca atención. Sin embargo, tanto los textos de Isabel Barceló, recreando los avatares de los héroes mitológicos a la manera de un relato breve, como los ensayos, breves también, de Juan Carlos Moreno, consiguen estimular la curiosidad del lector, por lo general bastante ignorante, respecto al origen de los mitos clásicos e interesarse por los mismos.
     Isabel Barceló es una escritora valenciana que ya ha dado pruebas de sus conocimientos de la historia antigua de Roma y Grecia. Es una experta y una permanente estudiosa que transmite sus conocimientos dictando conferencias o escribiendo novelas -Dido reina de Cartago y La muchacha de Catulo, reseñadas en este blog-, mostrándose en ambas artes rigurosa, amena y con un excelente sentido del humor.

     En Perseo y la mirada de Medusa la autora nos cuenta la gesta de este hijo de Zeus y de la mortal Dánae, que con ayuda de los dioses consiguió cortar la cabeza de Medusa, cuya cabellera estaba formada por serpientes, y liberar a su amada Andrómeda, cumpliendo con su destino de manera inexorable. Un oráculo predijo antes de nacer que mataría a su abuelo, el rey de Argos, Acrisio, y no pudo evitarlo.
     Orfeo desciende a los infiernos, nos cuenta el paso por el mundo de este músico prodigioso, capaz de encandilar con su canto a los seres animados e inanimados, hijo de la musa Calíope y del rey Eagro de Persia, enamorado de Eurídice, dispuesto a seguirla hasta el valle del Hades, donde penan los fallecidos, para rescatarla de la muerte. Orfeo fue el impulsor del culto mistérico que alentaba la posibilidad de una existencia más allá de la muerte e, incluso, de poder volver a la vida. Creía que los seres humanos estaban compuestos de cuerpo y alma y mientras el cuerpo se corrompe al morir, el alma, inmortal, perdura por siempre.

La fundación de Roma nos conduce a la historia de Rómulo y Remo. gemelos, de muy diferente carácter, hijos de Rea Silva, una vestal sobrina del rey Amulio, y de Marte, el dios romano de la guerra, llamados a fundar la ciudad de Roma. Especial interés tiene la gesta del rapto de la sabinas, doncellas jóvenes de los pueblos vecinos, necesarias para el crecimiento demográfico de la nueva ciudad, que tanta repercusión ha tenido en diferentes manifestaciones artísticas.

Estas historias que dieron lugar a los mitos se transmitieron oralmente, pero son, sin duda, las primeras manifestaciones de la literatura fantástica. La imaginación en torno a los dioses, sus poderes y sus debilidades, es portentosa. La cuidada prosa de Isabel Barceló fluye con agilidad, y su vasta cultura le permite cerrar los relatos sin dejar cabos sueltos, haciendo que la lectura se convierta en un ejercicio delicioso, al tiempo que instructivo.

Respecto a los textos de José Luis Moreno, resultan el complemento idóneo e ilustran sobre la cantidad de obras de arte -pictóricas, escultóricas, musicales, dramáticas, etc- inspiradas en los héroes de la mitología y, en concreto, los que protagonizan estas novelas. 
Muy recomendables.


De inminente aparición La ira de Medea, con los mismos autores, en la misma colección.

domingo, 11 de junio de 2017

Lecturas para el verano 2017.



Un año más, a petición de amigos y seguidores, cuelgo en mi blog esta selección de libros para el verano. Hago la advertencia de que algunos los he leído y otros forman parte de mi particular lista de lecturas pendientes. Me he guiado por diferentes críticas publicadas en revistas especializadas y blogs y, especialmente, por la opinión y comentarios de personas que comparten conmigo clubes de lectura o tertulias literarias. Opiniones que respeto mucho. Siempre habrá un riesgo de no acertar y que forma parte de la aventura de leer, para mí una tentación en la que caigo con gusto.

¡Feliz verano y felices lecturas!
María García-Lliberós


1. De este pan y de esta guerra, de Jesús Zomeño.

Editorial Contrabando, 2016
Premio de la Crítica Valenciana.
155 páginas. 

18 relatos breves con dos características en común: están relatados en primera persona por un varón (diferente en cada relato) y se ubican temporalmente durante la primera guerra mundial, desde distintos frentes y perspectivas.
Son todos excelentes, dejan huella porque están escritos con una prosa potente y plantea cuestiones que nos afectan.


2. Rey de picas, de Joyce Carol Oates.

Editorial Alfaguara, 2016                                      
229 páginas.


La autora, candidata al Nobel y excelente escritora, nos ofrece esta novela de suspense psicológico y argumental que se lee sin aliento. 
Andrew J. Rush, autor de veintiocho novelas policíacas, esposo y padre ejemplar, esconde un secreto. Utilizando el seudónimo Rey de Picas escribe otro tipo de novelas, violentas y espeluznantes. Su vida perfecta se viene abajo cuando su hija encuentra una obra de Rey de Picas y comienza a hacer preguntas. Al mismo tiempo, Rush recibe una citación judicial tras ser demandado por una mujer del pueblo que lo acusa de plagio. Mientras la reputación, la familia y la carrera de Rush peligran, los pensamientos de Rey de Picas se vuelven cada vez más malvados.
          Reseña en este mismo blog, en la entrada de 05.07.2017.

3. Cáscara de nuez, de Ian McEwan.

Editorial Anagrama, 2017                                    
224 páginas.

Trudy mantiene una relación adúltera con Claude, un hermano de su marido. Éste, poeta y editor, es un soñador depresivo con tendencia a la obesidad. Claude trabaja en negocios inmobiliarios. La pareja de amantes concibe un plan: asesinar a John y que Trudy herede una mansión georgiana valorada en unos ocho millones de libras. Pero hay un testigo de esta maquinación criminal: el feto que Trudy lleva en sus entrañas. y que McEwan convierte en el narrador de la novela. Consigue una mezcla de comedia negra y trama detectivesca. Además, el feto, observador desde primera fila de los preparativos del asesinato de su padre a manos de su madre, filosofa sobre el mundo.
      Reseña en este blog en la entrada de 06.07.2017

4. Tan frescas, de Anna Freixas.   
                          
Editorial Paidos Ibérica, 201                                    
336 páginas. 19 euros.

La autora, doctora en Psicología y catedrática de la Universidad de Córdoba, recoge en este ensayo historias vividas por las mujeres que hoy tienen 60, 70 u 80 años. Pertenecieron a la generación del Rock&Roll y del feminismo, rompieron moldes y siguen siendo activas, independientes y exigente. Son las nuevas mujeres mayores del siglo XXI.



5.La musa oscura, de Armin Óhri    
                                        
Editorial Impedimenta, 2016
288 páginas. 21,95 euros.

En el Berlín de 1865 una mujer es asesinada. Julius Bentheim, un estudiante de Derecho colabora en la investigación. Los indicios apuntan a la culpabilidad del profesor de filosofía Botho Goltz, son reforzados por su confesión. Pero cuando el presunto asesino es llevado ante la justicia, hará gala de una astucia tan maquiavélica que acabaremos preguntándonos si Goltz pagará por su crimen. Una novela negra poco convencional en la que más que reunir pistas se desmontan hechos con un ingenio despiadado y el uso de la lógica.


6. La última hermana, de Jorge Edwards

Editorial Acantilado, 2016.
384 páginas. 24 euros.

El premio Cervantes de 1999, toma a su tía María Edwards MacClure como protagonista de esta historia.
María, chilena sofisticada y alegre, asiste atónita a los efectos de la ocupación alemana de París, que cambia su vida hasta entonces despreocupada. El azar la lleva a conocer la persecución a la que someten los nazis al pueblo judío y, sin medir las consecuencias, movida por el impulso de ayudar, decide colaborar con la Resistencia salvando a los hijos de algunas judías sentenciadas a muerte en los campos de exterminio. Esta novela nos revela la fuerza transformadora de la compasión y de la valentía discreta y, quizá por ello, más admirable.



7. El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Editorial Salamandra, 2017                                             
416 páginas. 
19 euros, en papel; 11,99 euros en ebook

Unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. En esta trama, escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, se anticipa una amenaza latente en el mundo de hoy. En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las normas establecidas por la dictadura que domina el país. Si Defred se rebela o si no es capaz de concebir, le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias contaminadas por residuos tóxicos. El régimen controla hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres, pero nadie, ni siquiera este gobierno puede con el pensamiento y el deseo de una persona. Muy interesante.


8. Mentira y sortilegio, de Elsa Morante.

Editorial Lumen, 2016
1024 páginas.  37,90 euros.

Elisa, una joven huérfana de impresionante imaginación, que vive rodeada de novelas de aventura y sagas trufadas de héroes y doncellas, decide poner por escrito la historia de su familia. Convierte a su madre Anna, a su padre Francesco, al primo Edoardo y a una prostituta de nombre Rosalía en personajes de leyenda. Así, unos seres anodinos se transforman en hombres y mujeres dignos de mil locuras, y lo que podría ser una comedia costumbrista es una grandiosa tragedia. La joven fantasea. recuerda y escribe. Ubica la acción en una ciudad del sur de Italia a principios del siglo XX, un lugar y una época en que la libertad de las mujeres estaba en manos de padres, maridos y amantes. Natalia Ginzburg dijo de esta novela: "Leí Mentira y sortilegio de un tirón y me gustó inmensamente.... Hacía mucho tiempo que no leía nada que me diese tanta vida y tanta felicidad." 
Recomendable a quien guste de novelas muy largas.


9. La noche y yo, de Juan Carlos Méndez Guédez.

Editorial Páginas de Espuma, 2016.   

154 páginas.
17,95 euros.

Juan Carlos Méndez Guédez es uno de los más valiosos narradores hispanoamericanos de la actualidad. Con una prosa rotunda nos ofrece un libro formado por tres relatos que bien podrían ser una única conversación cruzada alrededor de una historia de amistad y sexo, abandono y reunión; o varias historias de recuerdos y deseos, arrepentimientos y decisiones e insomnios; o una historia de Caracas lloviendo y de noche, y al fondo está Venezuela; y una historia o varias de libros subrayados, de lecturas y lectores, de gente que vive por los libros y desde los libros, porque solo en lo que leemos fuera somos capaces de reconocernos dentro.


10. El Día de la Independencia, de Richard Ford.

Editorial Anagrama, 2006.       
568 páginas. 17,70 euros.

Richard Ford recupera a Frank Bascombe, protagonista de El periodista deportivo. Es el verano de 1988, Frank sigue viviendo en Nueva Jersey, pero ahora se dedica al negocio inmobiliario y, tras el divorcio, mantiene una relación sentimental con Sally. Mientras busca una casa para unos insoportables clientes, Frank aguarda ilusionado la llegada del fin de semana del 4 de julio, Día de la Independencia, que va a pasar en compañía de Paul, su hijo adolescente. Ford retoma a su antihéroe, un tipo corriente, y lo lanza a una nueva aventura cotidiana, en la que se entremezclan desolación, melancolía, humor y esperanza.

miércoles, 17 de mayo de 2017

"Olive Kitteridge", de Elizabeth Strout

Premio Puliztzer 2009                                   
Portada Ed.Austral
Traducción: Rosa Pérez Pérez
Editor digital: Titivillus
Editorial Austral y Ed. Aleph, 2010 (en papel y agotada)
231 páginas

     El título de esta obra, poco afortunado para el lector español, responde al nombre de la protagonista, una profesora de matemáticas jubilada, de carácter áspero, casada con Henry, el afable farmacéutico de Crosby, un pequeño pueblo costero de Nueva Inglaterra. La estructura la conforman trece relatos breves unidos por la presencia, en todos ellos, de Olive aunque en algunos de forma poco relevante, de manera que el conjunto acaba formando una novela. Una novela de personajes, porque éstos, a pesar de su escasa presencia, adquieren un enorme peso, como transmisores de su punto de vista y como portadores de sus respectivos dramas personales. De esta forma tan singular, mediante un relator en tercera persona implicado y subjetivo, el lector va conociendo la personalidad de Olive a través de las múltiples miradas y opiniones de los demás personajes sobre ella, vecinos suyos. El protagonismo recae tanto en la comunidad como en Olive.
Portada edición digital
     Sobre este paisaje humano de apariencia apacible, Elizabeth Strout nos habla de la vida, de las insatisfacciones personales que esconde cada cual, de los errores que cometemos cuando amamos, del miedo a la soledad, al envejecimiento y a la muerte y, sobre todo, al dolor, de los cambios en la cotidianidad de un matrimonio con el paso del tiempo, porque nada es igual que ayer, de la incomprensión mutua entre padres e hijos, de la crueldad de algunas conductas, de la necesidad de querer y sentirnos queridos o, al menos, necesarios, del horror a provocar indiferencia. 
     Escrita con una prosa poderosa y bella en la que cada frase y cada palabra están justificadas y tienen una motivación, cala en la conciencia del lector obligándole a pensar, reconociéndose en ocasiones, compartiendo sentimientos, aprendiendo del vivir. Los personajes (Kevin, Angie la pianista, Harmon y Bonnie, Daisy , el matrimonio formado por Jane y Bob, Henry, su marido, Cristopher, el hijo y otros) los presenta con pocos detalles, pero éstos, certeros y precisos y, por tanto, suficientes para alimentar el imaginario del lector.                                                                                  
Elizabeth Strout
      
     Una novela que te remueve las tripas y te renueva por dentro que no debemos dejar de leer.
      Con este libro Elizabeth Strout ganó el Pulitzer en 2009, tocó el cielo, del que no ha bajado desde entonces. La obra dio lugar a una serie de cuatro capítulos para TV que obtuvo varios premios Emmy y que estoy deseando ver.
     María García-Lliberós
     

miércoles, 19 de abril de 2017

"La amiga estupenda", de Elena Ferrante

Primer volumen de la tetralogía Dos amigas               
Traducción: Celia Fillipeto.
Editorial Lumen, 2016 (2ª edición)
386 páginas.
19,90 €, en papel.

Para analizar esta novela debemos situarnos en Nápoles en la década de 1950. Italia iniciaba la recuperación de los estragos padecidos durante dos décadas turbulentas, las que transcurren entre 1930 y 1950, marcadas por el ascenso de Mussolini al poder, la persecución racial y la lucha antifascista, elementos que dividieron a la sociedad, la segunda Guerra Mundial, que en Italia tuvo connotaciones de una guerra civil, con la ocupación nazi primero y, luego, la de los aliados, porque fue una potencia perdedora. A ello hay que añadir, en Nápoles, la presencia de la Camorra que controlaba, desde el siglo XVI, todos los resortes del poder y, por supuesto, los mecanismos de ascensión o aniquilación social. Es una sociedad herida aunque sus miembros vivan en el continuo disimulo.
En la novela, la ciudad de Nápoles, y el barrio de las protagonistas, son un personaje más, quizás el principal. Se trata de una ciudad peligrosa, violenta, sucia, seductora, diferenciada entre zonas míseras, lúgubres y marginales y otros lujosas, el lugar del que todos anhelan irse y del que nadie puede deshacerse. En este escenario se desarrolla la historia que cuenta la saga, la de la amistad entre dos niñas primero, nacidas ambas en 1944, y dos mujeres después.
La amiga estupenda es la primera entrega de una tetralogía. En ella las amigas pasan de niñas a adolescentes. Está narrada en 1ª persona por Linú que quiere contar lo que le dicta su memoria cuando su amiga, con sesenta años, desaparece, por voluntad propia, sin dejar el más mínimo rastro de su paso por este mundo. A un breve prólogo le siguen dos capítulos: historia de don Achille e historia de los zapatos, dos símbolos.
El punto de vista es el de Linú, pues por eso es la narradora, la niña, en principio más débil, fascinada por la fuerza y brillantez que emanaba de Lila, deseosa de ser su amiga incondicional, aceptando su superioridad e, incluso, sus vejaciones. Porque lo que no puede soportar es su indiferencia. Lila, hija de un zapatero remendón, es brillante y le contagia su amor por la lectura, por la de Mujercitas, e imaginan que para llegar a ser ricas, que es lo primero que se proponen, basta con estudiar y escribir un libro. Desde niñas son conscientes del ahogo que provoca la pobreza. 
La novela desvela cómo va creciendo entre ambas un sentimiento de ayuda mutua, de solidaridad. El desarrollo físico, emocional y mental de las amigas es el eje de la narración, pero la trama se sustenta en nueve familias residentes en el barrio, las relaciones entre ellas y entre los individuos que las conforman y que componen el universo literario de la voz narrativa. Lila posee una personalidad compleja, es inteligente, puede ser perversa y esconde su sensibilidad tras un muro de dureza. También es generosa y valiente, capaz de enfrentarse con sus mismas armas agresivas a los chulos del barrio en defensa de su amiga, o de sacrificarse por salvar a su hermano. Es víctima de la situación familiar, en la que la violencia doméstica es pan de cada día. Conforme crecen la relación se va haciendo desigual, porque Linú sigue estudiando mientras Lila abandona para ponerse a trabajar. Sin embargo, a pesar de las buenas notas de Linú, ésta siempre dependerá de Lila. 
La conciencia política de Lila despierta al empezar a trabajar. Pregunta (a su amigo comunista el albañil Pasquale Peluso), consulta libros de la biblioteca y así “puso motivos concretos, caras comunes al clima de tensión abstracta que de niñas habíamos respirado en el barrio”. Descubren que las personas a las que amaban  y que llevaban en la sangre cargan con culpas tenebrosas. Lila le descubre el barrio que ya existía antes que ellas, porque todos fingían (esenciales las páginas 184 y 185). Don Achille Carracci había ganado dinero en el mercado negro, lo temían, se hizo con la carpintería de la familia Peluso, de malos modos, convirtió el local en charcutería y fue asesinado más tarde. Stéfano Carracci se casará con Lila, única forma de evitar el asedio de Marcello Solara. Los Solara son de la Camorra, los ricos del barrio, propietarios del bar pastelería. Perdonar es algo que nadie hace en el barrio. Se heredan los odios, se resuelven con violencia que engendra más violencia, se respetan unas convenciones sociales propias, al margen de las leyes, cuya lógica interna es asumida por la comunidad de vecinos.
La narradora utiliza anécdotas para ilustrar ese ambiente del barrio: la guerra de los cohetes en una Noche Vieja, el regalo de Reyes de Rino a su padre (los zapatos diseñados por Lila), con escenas familiares tremendas (página 207). Las vacaciones en Ischia de Linú, el viaje en barco, la sensación de libertad, el descubrimiento del mar (viviendo en Nápoles) un mar del que puede disfrutar, el acoso sexual del ferroviario y poeta Donato Serratore, dándole placer y provocándole odio al mismo tiempo, distinguiendo en su mente los mundos separados del placer físico y el amor. Reflexionar sobre estos hechos es la manera como empieza a comprender de qué va la vida.
Los zapatos son el instrumento para salir de la pobreza, la transformación de la zapatería de remiendos en un taller de zapatos nuevos es el sueño que une a Rino y Lila, los hermanos, frente al padre, el elemento que hace aflorar las diferencias entre generaciones. Pero también son un símbolo del poder del hombre sobre la mujer, de humillación, pues los zapatos marca Cerullo, hechos por Lila, serán el elemento, al final de la novela, un final espléndido que te deja con hambre de más, de la cosificación de la mujer. La atmósfera napolitana rezuma un machismo primitivo insoportable, junto a un estricto y poco racional código de honor.
Leyendo la novela se escuchan los sonidos del barrio, se huelen sus aromas, se escenifica los movimientos internos, el bullicio, los conflictos y se escuchan los sentimientos de Linú y Lila, sus rivalidades, las transformaciones de sus cuerpos en la adolescencia y su amistad invencible ante las dificultades.
La amiga estupenda está bien escrita, destaca la creación de atmósferas y el calado psicológico de los personajes. Consigue que el lector entre en la dinámica de esta novela  y quede cautivo entre sus páginas de las que se libera mediante una lectura voraz.

María García-Lliberós

sábado, 15 de abril de 2017

FERIA DEL LIBRO DE VALENCIA 2017

 

Del 20 de abril al 1º de mayo, en los Jardines de Viveros.

Acudiré para firmar ejemplares de mis novelas (Lucía o la fragilidad de las fuertes, Babas de caracol y Diario de una sombra) a las siguientes casetas y fechas:

Jueves 20 de abril: librería BIBLIOMANÍA, casetas 79, 80 y 81, por la tarde.
Viernes 21 abril: librería BERNAT FENOLLAR, casetas 19 y 20, por la tarde.
Sábado 22 de abril: librería El PORT, casetas 45 y 46, por la mañana.
Sábado 22 de abril: librería BIBLIOMANÍA, casetas 79, 80 y 81, por la tarde.
Domingo 23 de abril: librería PRIMADO, casetas 40 y 41, por la mañana.
Lunes 24 de abril: librería SEGUÍ, casetas 13 y 14, por la mañana.
Lunes 24 de abril: librería LLUM DE LLUNA, caseta 22, por la tarde.
Sábado 29 de abril: librería BIBLIOMANÍA, casetas 79, 80 y 81, por la mañana.
Sábado 29 de abril: librería SOMNIS DE PAPER, casetas 1 y 2, por la tarde.
Domingo 30 de abril: librería SORIANO, casetas 47 y 48, por la mañana.
Domingo 30 de abril: librería EL CORTE INGLÉS, casetas 52 y 53, por la tarde.

Horario de mañana: de 11 a 14 horas.
Horario de tardes: de 17,30 a 20,30 horas.


viernes, 14 de abril de 2017

"El monarca de las sombras", de Javier Cercas

Edita Random House, 2017.
Javier Cercas, autor
281 páginas.
20,90 €, en papel.

La última novela de Javier Cercas da para el debate. El monarca de las sombras toma como hilo vertebrador del argumento la reconstrucción de la vida de Manuel Mena, nacido en Ibahernando, un pueblo mísero de Extremadura, falangista a los 17 años y muerto en la batalla del Ebro a los 19, convertido por su familia en héroe, una forma de consuelo y, en este caso, algo más. Porque Manuel Mena era el tío abuelo de Javier Cercas y éste, como autor y persona pública posicionada en contra del golpe que provocó la guerra civil, siente la necesidad de aflorar esta historia familiar que había mantenido oculta hasta ahora. Como ocurría con El impostor el autor necesita justificarse ante el lector por escribir esta novela, al sentirse responsable de lo que hicieron sus antepasados, una cuestión discutible.
Portada
Javier Cercas lleva a cabo su empeño de forma un tanto enrevesada porque la historia está contada por dos narradores. El primero, llamado Javier Cercas, es el encargado de los capítulos impares, habla en primera persona y asume el papel del literato en busca de documentación para una novela sobre su tío abuelo y abunda en detalles sobre las personas a las que entrevistó, los escasos testigos vivos de su existencia, los viajes a Ibahernando, alguno acompañado por David Trueba, y hasta la visita la casa en Bot (Lérida), hospital para oficiales en 1938 y donde murió Manuel Mena. Se permite elucubrar, ponerse en la piel del protagonista, imaginar sus sentimientos, su seducción por Falange al principio, su decepción posterior ante los horrores de la guerra. El segundo narrador, que también se llama Javier Cercas, se ocupa de los capítulos pares, y es una voz que pretende objetiva, incluso llega a afirmar “no soy un literato y no puedo fantasear, sólo puedo atenerme a los hechos”. De esta forma introduce, deliberadamente, la confusión en el lector que en su mente identifica al autor con los dos narradores y compone un libro que mezcla elementos propios de la novela con con otros del ensayo histórico. Los personajes, incluidos los narradores, adoptan nombres que coinciden con los reales.
En cualquier caso, Javier Cercas, muestra una habilidad narrativa extraordinaria y salva su principal escollo, el escaso material novelable generado por un joven de 19 años, convirtiendo su historia individual en otra colectiva, la del primer Tabor de Tiradores de Ifni, regimiento al que lo destinaron, una unidad de choque, en la que consiguió llegar a ser alférez y fue herido en varias ocasiones hasta encontrar la muerte. El libro es, también, un texto sobre batallas militares, producto de una investigación, contadas con excesivo detalle.
Hay más temas incluidos a lo largo de la novela: el análisis sociológico de Ibahernando y las causas del odio, el antibelicismo que impregna el texto, el origen de las leyendas, el desarraigo que produce la emigración (la familia de Javier Cercas acabó asentándose en Cataluña), la importancia de las mitologías para comprender y aceptar los hechos como la muerte.
El monarca de las sombras es un libro que volveré a leer más adelante, porque, a pesar de algunas objeciones (repeticiones machaconas, descripciones demasiado detallistas), me ha interesado y lo he disfrutado. El último capítulo, muy hermoso y lleno de lirismo. Me agrada la prosa de Cercas, me gusta que haya destripado el proceso de escritura de este libro, he aprendido con él y, por supuesto, discrepo de algunas críticas malévolas que han acusado a su autor de intentar blanquear su árbol genealógico. Nada más lejos de la realidad, desde mi modesta opinión.
Una lectura muy recomendable.

María García-Lliberós

miércoles, 22 de marzo de 2017

"La ley del menor", de Ian McEwan

Editorial Anagrama, 2016                             

Traducción de Jaime Zulaika.
210 páginas.
Una de las características de Ian McEwan es que no pierde tiempo en introducir al lector en la historia que quiere contar. El primer capítulo de esta novela constituye una puesta en escena perfecta en la que el autor proporciona, en pocas páginas, mucha información sobre su protagonista, su entorno doméstico y el nudo argumental: Fiona Maye es jueza del Tribunal Superior de Menores, tiene cerca de 60 años, sin hijos (el típico caso de mujer que ha ido subordinando la maternidad a la carrera profesional hasta que se le ha hecho demasiado tarde), el trabajo la absorbe con casos difíciles que plantean dilemas morales y conflictos interculturales que atraen los focos de la opinión pública, y su matrimonio atraviesa una fase de languidez rutinaria aburrida hasta el punto de que su marido le plantea el deseo de, sin romper el vínculo ni hacer peligrar el statu quo privilegiado que poseen, vivir una aventura con una mujer joven porque quiere volver a sentir la pasión sexual. 
Ian McEwan
La crisis personal de Fiona se ve sacudida por un caso especial, el de un menor, Testigo de Jehová, enfermo terminal de leucemia que se niega a recibir transfusiones de sangre por motivos religiosos. La decisión, y por tanto la vida del joven, está en sus manos. La novela muestra la dificultad del trabajo de un juez de familia. Se extiende en el procedimiento jurídico, la interpretación adecuada de las leyes para proteger el bienestar del menor, la presión de la secta, a través de los ancianos y los padres, sobre el joven Adam, inteligente y sensible. Un tema inquietante y actual, la contraposición entre razón (la del Estado) y fe. Y otro tema importante: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de la jueza, termina con la sentencia? (página 209).
Como siempre, la prosa de McEwan es precisa, fluye con facilidad, remueve la conciencia del lector porque lo coloca ante problemas que nos afectan y asume el rol de conciencia moral de la sociedad. La intransigencia de la religión, tan presente en nuestra época y tan temible, a nivel individual y colectivo. La convivencia conyugal cuando el entorno es confortable, demasiado valioso para echarlo a perder, aunque carezca de emoción. Genial la escena del regreso de Jack, el marido, a casa, y la decepción de que lo haya hecho tan pronto y las vacaciones matrimoniales de la esposa humillada hubieran durado tan poco. Le estaba cogiendo gusto a la soledad (página 150-151).
En definitiva, una novela bien documentada que se lee con avidez. No deslumbra como Expiación o Amor perdurable, títulos del autor, pero lleva el sello de uno de los grandes.

María García-Lliberós

miércoles, 22 de febrero de 2017

"Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout


Duomo Ediciones, 2016                

Traducción de Flora Casas. 
208 páginas.
16,80 €, en papel.

Me llamo Lucy Barton es un relato en primera persona que destila aromas de confesión. La protagonista, Lucy Barton, es la narradora, una mujer en torno a los 30 años, casada y con dos hijas pequeñas cuando sucedió lo que nos cuenta: la visita que su madre le hizo para cuidarla, durante cinco días seguidos, mientras ella estuvo ingresada 9 semanas, de mediados de 1980, en un hospital de Nueva York. El hecho tiene enorme importancia pues madre e hija llevaban años sin verse y apenas sin hablarse. La aparición de la madre remueve sentimientos y recuerdos, provoca nuevas sensaciones y hasta predispone cambios de futuro. 
Estamos pues ante un libro intimista, que bucea en el interior de Lucy, que nos lleva a conocer su infancia, plagada de miseria y ausencias, en una familia poco estructurada y las relaciones con su padre y hermanos.
El primer capítulo, y de forma fragmentada en los siguientes, nos pinta un cuadro familiar sombrío: marginados por la pobreza, vivían en un garaje de un pueblo pequeño de Illinois. Aislados del núcleo urbano. Sin TV, ni radio, ni periódicos o revistas. La gente del pueblo los evitaba, los compañeros del colegio se burlaban de ella y sus hermanos, los profesores se mostraban poco amigables. El padre era intolerante con el hijo gay, vicioso (sacaba “la cosa” y se masturbaba por toda la casa), y tierno en ocasiones. Lucy conoció el terror a la oscuridad y el frío. Se quedaba hasta tarde en el colegio, donde había calor, para estudiar y leer. De sus lecturas nació su deseo de ser escritora.
La madre, para distraerla, le menciona personas que habían conocido tiempo atrás y asistimos a la conversación de dos mujeres de pueblo, que son más complicadas de lo que parecen, confidencias entre madre e hija como nunca lo habían hecho antes. A Lucy oír la voz de su madre le hace feliz. Y estas conversaciones configuran con sencillez y eficacia la estructura de la novela: lenguaje claro de frases breves y directas, capítulos cortos que van y vienen en el tiempo y actúan como flashes que iluminan el recuerdo de una persona o un acontecimiento y conducen a una reflexión moral. El estilo propio de tomar un detalle de vida y extraer consecuencias. 
Especial importancia tiene el personaje de Sarah Payne porque a través de esta escritora ficticia que Lucy conoce en una tienda (y que luego irá a sus clases) la autora nos explica lo que pide a la literatura, como lectora y como escritora, y nos dice cómo interpretar su novela. Le gustan los escritores que tratan de contarte algo verdadero y considera que la escritura de ficción debe ayudar a conocer la condición humana, esto es, quienes somos, qué pensamos y qué hacemos. Por eso escribió esta novela que no es otra cosa que una historia de amor, la de una madre que quiere a una hija de una manera imperfecta, la de una hija que ha sufrido la nostalgia del amor de su madre y anhela sentirlo y gozarlo y hacer las paces con ella. 
Lucy (o Elizabeth) escribe porque necesita reconciliarse con su pasado. Comprendió que tuvo una familia malsana de la que huyó en cuanto se le presentó una ocasión, algo que abrió una herida en su conciencia, porque dejó unas raíces y unos sentimientos anclados en su interior y condicionan su existencia. 
Una novela intensa para desnudar un alma, escrita con enorme sensibilidad, cuya grandeza se aprecia más con una segunda lectura. Es importante lo que dice y  lo que silencia. El último párrafo es prosa poética.

María García-Lliberós

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