viernes, 8 de diciembre de 2017

Reseña de José Manuel González de la Cuesta de "La función perdida"

LA FUNCIÓN PERDIDA. Novela 

de María García-Lliberós

             
Uno de los fantasmas que espantan a los recién jubilados, es la pérdida de su función en la sociedad, sobre todo cuando nos han enseñado que nuestras vidas sólo tienen sentido si giran alrededor del trabajo. El miedo a la nada, al vacío como ser productivo, al silencio social y la soledad que amenaza con rodearles, provocan sentimos depresivos y de quebranto de la identidad como ser necesario y todavía útil para vivir. 
                De eso trata “La Función Perdida” (Sargantana 2017), última novela de María García-Lliberós, de los miedos que atenazan a Emilio Ferrer, recen jubilado a los 70 años de su cargo como Ingeniero y Jefe de Proyectos de la Dirección General de Infraestructuras de la Comunidad Valenciana. Un Hombre con poder y prestigio, que de la noche a la mañana se enfrenta al olvido y el vacío que le provoca una vida sin nada que hacer. De eso y de muchas cosas más. Porque Emilio Ferrer, viudo y con los hijos viviendo en ciudades lejanas, tras el primer impacto emocional de encontrarse solo en su casa, sabrá, con la generosa ayuda de su amigo Guillermo y la aparición de su nieta Marisita, una adolescente que entra en su vida como un torrente de aire fresco, enfrentarse a sí mismo y resurgir, como un Ave Fénix de sus cenizas, de su condición de jubilado abúlico, para descubrir una vida llena de novedades y satisfacciones, que le resultan absolutamente desconocidas en su persona.
                María García-Lliberós trata con maestría un problema que afecta a una parte cada vez más creciente de la población: la jubilación. Y lo hace con humor, consiguiendo que Emilio Ferrer, a pesar de su carácter torcido,  se convierta en un ser entrañable y casi familiar. Sin olvidar lo grotescos que pueden llegar a ser, por la falta de dramatismo con que son tratados,  algunos de los problemas que afectan a la Comunidad Valenciana y por extensión a toda España, como la corrupción y la crisis. Pero no son estos los temas, ni siquiera secundarios de la novela. Con el alarde que durante su dilatada vida de escritora ha ido consiguiendo, todo lo convierte en un gran escenario por donde transita Emilio Ferrer y compañía. Porque en el fondo sus problemas son los de todos nosotros, más allá de nuestra condición en el mercado de trabajo: la identidad, el miedo, el amor, el reconocimiento, la soledad, la venganza…, en definitiva, la búsqueda de un lugar en el que no sintamos reconocidos y reconocibles, amados y amantes.
Esa es la gran aventura que inicia Emilio Ferrer el día que se jubila y se enfrenta a un mundo desconocido para él, vacío de contenido. Todo contado en primera persona, lo que hace al personaje mucho más atractivo y la novela más interesante. Porque hay cosas que se deben contar en primera persona y María García-Lliberós tiene la magia de meterse en el papel de Emilio Ferrer y hacernos olvidar que es ella la que escribe. 
                  
               
José Manuel González de la Cuesta (en su blog laescrituraesférica.blogspot.com.
               

Comentarios

  1. Gracias, José Manuel. Como siempre, tus observaciones son agudas. Esta novela me costó mucho escribirla. Tal vez por haber elegido como voz narradora la de un hombre, el personaje protagonista, lo que me obligaba a adoptar un punto de vista masculino y meterme en su piel. He vuelto a leer la novela de nuevo y los resultados me parecen satisfactorios. He disfrutado y eso me parece una buena señal (después de sabérmela casi de memoria). Ojalá los lectores la disfruten también.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Justo Serna lanza en Facebook un avance de su opinión sobre "La función perdida"

La función perdida, de María García-Lliberós
Justo Serna


El jueves 30 de noviembre presentamos en Sagunto la nueva novela de María García-Lliberós: ‘La función perdida’. La publica la Editorial Sargantana y el título, tan afortunado, debe mucho a Marisa Begué

Me cabe el honor de intervenir en dicho acto. En el de la Presentación, me refiero. Es una gracia que me hace María.

Lo mejor de una novela siempre es lo que en ella se dice de forma expresa y, más frecuentemente, lo que sugiere, lo no dicho e intuido por el lector a partir de las palabras explícitas de quien narra. Nos fuerza a imaginar, a rellenar.
Justo Serna y María García-Lliberós

Una ficción dice y muestra: “to say and to tell”. Esto es, se nos detalla o se nos presenta lo ocurrido. O ambas cosas a la vez, pues no es lo mismo.

En la obra de María García-Lliberós, quien cuenta su propia peripecia es Emilio Ferrer Fontana: un tipo que nada tiene que ver con la autora. Cuando Emilio comienza a narrar sus cosas, sobrepasa los setenta y cinco años. Es ya un jubilado. Nos va a detallar el lustro que precede. Lo vemos enrabietado, hostil.
Es un ser antipático, arrogante, de imperio..., que lo largo de los años ha sabido cobrarse lo que el mundo le ha infligido. Ha vivido esa relación (con el mundo) como un juego de suma cero y así le va.
Pero es también un varón fuerte que de repente se queda amputado, a la intemperie. Su verbo en primera persona es convincente y leemos su descarga o su descargo como la facundia de un hombre detestable y tajante. Se maneja y se expresa con autenticidad. ¿Qué ha sido de él? ¿Qué será de él?

Yo no tengo simpatía alguna por Emilio. La cualidad de una novela es hacernos sentir emociones por personajes que no nos interesan o que nos resultan odiosos.
Ferrer Fontana bien pronto me interesa: por lo que dice y muestra y por lo que la autora no le hace decir ni mostrar. Sus cuitas no son las mías y su pequeña epopeya apenas tiene que ver conmigo. 

Con Emma Bovary, a quien por cierto aquí se invoca indirectamente, yo no tenía nada que ver. Gustave Flaubert me supo interesar por un caso, el de una mujer adúltera del Ochocientos, cuya tragedia me resulta lejana. 

Las vidas de Emilio y de su esposa ya fallecida, Ana Monfort (que padece el mal del bovarismo), no forman parte de mi mundo, pero sus respectivas vicisitudes acaban por inquietarme. Son, aunque me pese, mis contemporáneos.

El jueves tendré oportunidad de añadir muchas más cosas acerca de esta novela. En las dos presentaciones que ya se han realizado, Ana Noguera e Isabel Barceló han subrayado aspectos relevantes. 

Por mi parte, en Sagunto (plaza que no es sencilla), espero provocar todo el interés por una obra y por una autora que merecen nuestra atención. Ni soy mujer ni me parezco a Emilio, el jubilado. 

Pero ésa es la gracia de un relato con fuste: despierta la inquietud de quien en principio se sentía ajeno y provoca la lectura constante e indesmayable de quien se creía extraño a la peripecia que se le cuenta.

Y diré más. Mucho más..., con ganas y con la jovialidad que me inspira esta obra.


Justo Serna es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia, autor de una decena de libros, director del club de lectura de la librería GAIA, excelente lector de novelas y persona muy activa en redes sociales.

viernes, 24 de noviembre de 2017

"La magia que nos lleva", de José Miguel Borja

Entrelíneas Editores, 2017                                        
180 páginas.
19,95 €

José Miguel Borja (Gandía, 1935), es un  hombre singular y polifacético. Se considera, y ha ejercido, como fotógrafo, óptico-optometrista, guionista y realizador de cine  y TV, y colaborador en varios periódicos y revistas. Y, sobre todo, es un autor prolífico con más de veinticinco libros publicados, entre novelas y ensayos. Fue Premio Ciudad de Valencia en 1992 con Allegretto a la turca, y entre sus novelas destacan Lucrecia mi amor (1989), Las naranjas de oro (1995), El rey del azúcar (1998), El nieto secreto del general Franco (2000) o El gobierno de las damas (2014).                                         
José Miguel Borja
He leído gran parte de su obra y debo decir que siempre he disfrutado con su lectura, porque José Miguel Borja tiene una prosa fluida, cuidada y rica, aborda temas que interesan, actuales o con origen en nuestra época colonial, que suele ubicar en la Comunidad Valenciana y en América del Sur: Cuba, Chile, Argentina son perfectos escenarios exóticos de sus historias, y sus protagonistas suelen ser seres extraordinarios, por sus caracteres o por poseer poderes extrasensoriales. Además, sus libros están impregnados de fantasía sin límites, sensualidad, sexualidad, y sentido del humor.
Su última novela publicada La magia que nos lleva es otro ejemplo de esto que les digo. En este caso los protagonistas son los Valdivia, una familia de libreros que llegaron a poseer la mejor librería de Santiago de Chile, propietarios de la colección de libros del último Gobernador de España en Chile nutrida de incunables y primeras ediciones de inmenso valor. La novela recoge tres generaciones de esta saga de libreros tolerantes y aficionados al espiritismo, las mujeres bellas, la buena vida, el riesgo y por encima de todo, el amor hacia los libros y la cultura. La historia que nos cuenta va desde 1817, en la que el tatarabuelo del Valdivia narrador inicia la colección, hasta unos años mas tarde al golpe militar de 1973 contra Salvador Allende. Respeta los hechos históricos y aporta un sinfín de detalles que harán las delicias del bibliófilo más exigente pues José Miguel Borja demuestra poseer unos conocimientos apabullantes al respecto. 
En definitiva, una novela que se lee con agrado, se hace corta, se aprende con ella y despierta la imaginación del lector que atiende asombrado a la sucesión sin tregua de peripecias de los personajes hasta el desenlace final.
María García-Lliberós

jueves, 23 de noviembre de 2017

Isabel Barceló habla sobre "La función perdida", de María García-Lliberós

Presentación de la novela LA FUNCIÓN PERDIDA de María García-Lliberós
Lugar: Librería Soriano de Valencia
Fecha: 22 de noviembre de 2017                                           
Isabel Barceló

Como muchos de Vds. saben, María es autora de numerosas novelas y relatos cortos, algunas de ellas han recibido importantes premios, como el Premio Gabriel Sijé en 1992 con la novela “La encuestadora”, el Premio de la Crítica Valenciana, en 1999 con la novela “Equívocos”, el premio Ateneo de Sevilla, en 2002, con la novela “Como ángeles en un burdel” y, nos ha hecho disfrutar con otras novelas que han tenido un gran éxito de lectores y de críticas, entre ellas “Babas de caracol (2006 y 2014), o la más reciente “Diario de una sombra” publicada en 2015.
María nos tiene acostumbrados a una escritura solvente, sólida, con una prosa muy cuidada, personajes perfectamente construidos y con tramas y conflictos que jamás dejan indiferentes a sus lectores, pues responden a realidades cercanas, reconocibles.
Uno de los rasgos característicos de su obra es la hondura psicológica que otorga a sus personajes y los hace vivos, les da cuerpo y alma, defectos y virtudes, capacidad de reflexión y, sobre todo, los hace evolucionar, aspecto este último muy importante, pues constituye el núcleo central, el corazón, de la materia literaria.
Todas estas cualidades están presentes en grado sumo en su nueva novela, LA FUNCIÓN PERDIDA, y a ellas aún suma otra más que en mi opinión, estaba menos desarrollada en sus obras anteriores: el sentido del humor, a veces un tanto corrosivo, que aquí impregna de principio a fin toda la historia.
Debo confesar que, cuando empecé a leer esta novela, miraba con mayor interés y con cierto recelo a todos los jubilados que me encontraba por la calle. Me preguntaba ¿qué ideas se ocultarán detrás de sus apariencias inofensivas, debajo de sus palabras amables?. No me fiaba mucho. Hasta que caí en la cuenta de que yo también era una de ellos y, por tanto, capaz de desarrollar, al menos potencialmente, la misma mala baba que Emilio Ferrer, el protagonista absoluto de esta historia. 
He de decir, en descargo de Emilio, que no tenía ganas de jubilarse y no lo vive bien, porque en definitiva la pérdida del estatus profesional y social, del ejercicio de la autoridad , le abre un cierto vacío a sus pies, como si, al verse despojado de sus atributos laborales, se hubiera convertido de pronto en nada, en una cáscara hueca, con un presente insatisfactorio y negras perspectivas de futuro. Con el malhumor que le produce ese panorama y con la ayuda de un cinismo largamente cultivado, ya pueden imaginar que hay que andarse con mucho ojo con don Emilio.
Él nos cuenta su vida a partir de la jubilación con mucho desparpajo, sin ocultarnos nada, al menos en apariencia. Él mismo se describe así:
Me fui cuando las vacas gordas daban los últimos mugidos. He sido un hombre importante, respetado, temido, con influencia en los ámbitos económicos y políticos de los socialistas y de los populares, ninguno se atrevió a cesarme, y es que no todos los políticos son iguales, desde luego, pero en la distancia corta se parecen mucho. Supe adoptar un perfil de técnico bien informado que que no se casa con nadie y al mismo tiempo, de fiar, es decir, flexible ante los deseos del político de turno, y discreto. Una flexibilidad digna, sin aparentar que doblegas la cerviz. El funcionario que necesitan a su lado porque sabe vestir el expediente y dar cobertura legal a sus tejemanejes.
 Sin duda es un tipo hábil y diplomático. Pero, al mismo tiempo que conserva esas habilidades, la edad también lo ha vuelto más descarado, así que rara vez se calla u oculta sus opiniones acerca de las personas o de los asuntos que antes hubiera tratado con exquisita mano izquierda. El descaro es un rasgo característico de la edad.
Su historia está enraizada en nuestra realidad actual, de manera que los avatares de don Emilio reflejan muchos de los grandes temas que nos preocupan y nos acucian: las relaciones intergeneracionales y, en especial, con los hijos; las nuevas tecnologías y sus peligros; la actualización de los errores pasados, pues rara vez podemos librarnos definitivamente de nuestras viejas cargas y tampoco de las faltas, más o menos graves, que hayamos cometido a lo largo de nuestra vida; la necesidad de adaptarse a la jubilación, esa nueva situación que exige de nosotros redescubrirnos, despertar de nuevo a los pequeños placeres cotidianos y también a los afectos, al amor de pareja que muchos creen imposible o encuentran intolerable que nazca a partir de cierta edad.
LA FUNCIÓN PERDIDA nos ofrece una visión realista y, a la vez, optimista de esa etapa que nos conduce hacia el final de la vida. En nuestras manos está, en gran parte, el conseguir que sea hermosa y feliz, amable, ilusionante. Y no lo digo por quienes ya han alcanzado o están cerca de alcanzar la jubilación, sino por las generaciones más jóvenes que, quizá sin darse cuenta, pretenden gobernar, limitar o negar esa vida plena a sus mayores.
En resumen, estamos ante una novela muy interesante, divertida, de lectura rápida, que tiene una doble maestría: la de poner ante nuestros ojos un espejo y la de aunar la hondura de los temas con el humor, la fluidez y la ligereza de su prosa.
Solo me cabe felicitar a María por esta obra con la que, en mi opinión, ella misma inaugura su propia nueva etapa y lo hace con una fuerza, un confianza y una claridad de ideas que todos querríamos para nosotros mismos. Enhorabuena.
 Isabel Barceló Chico


Nota: Isabel Barceló ha publicado, entre otras, las novelas Dido, reina de Cartago (2009), La muchacha de catulo (2013)




martes, 21 de noviembre de 2017

"El cuento de la criada", de Margaret Atwood

Editorial Salamandra, 2017                 
Traducción de Elsa Mateo Blanco.
416 páginas.
19,00 € ; 11,99 € en ebook.
Premios: Arthur C. Clarke Award y el Governor General's Award, Los Angeles Times Prize, Commonwealth Literary Prize, todos en 1985,

Margaret Atwood empezó a escribir El cuento de la criada en la primavera 1984, y no es ajeno a la obra de George Orwell titulada 1984. Junto con Un mundo feliz de Aldous Huxley constituyen un conjunto estremecedor sobre el futuro posible. Algunos la han calificado de ciencia-ficción, pero yo, en el caso de Atwood, no lo comparto (no utiliza ninguna tecnología que no esté disponible y se inspira en hechos que han sucedido). Distopía es el término opuesto a utopía. Designa un tipo de mundo imaginario, recreado en la literatura o el cine, que se considera indeseable. La introducción a la edición de 2017 en español, elaborada por la autora, clarifica las intenciones de la misma, y es de lectura obligada, aunque recomiendo hacerlo después de haberle leído la novela.                          
Margaret Atwood
Margaret Atwood imagina unos EE.UU., víctima de un ataque terrorista perpetrado por un grupo extremista religioso que se hace con el poder absoluto, con un gobierno teocrático, dictatorial, fanático, puritano y machista, totalitario en extremo, en la que el papel de las mujeres fértiles es procrear y ser madres para garantizar el crecimiento demográfico, ante un preocupante descenso de la fertilidad atribuido a la contaminación ambiental.
Una consecuencia es el establecimiento de una nueva estratificación social: los Comandantes constituyen la élite gobernante, y son varones. Los Ángeles, Guardianes y Ojos forman las fuerzas de seguridad, espionaje y represión, y son varones. Las Esposas son las cónyuges de los Comandantes, pueden tener hijos o no. Las Criadas son hembras fértiles, a las que tienen derecho los Comandantes para procrear, mediante unas ceremonias regladas. Los hijos pertenecerán a las Esposas. Las Tías son las educadoras de las Criadas. Las Martas son mujeres dedicadas al trabajo doméstico. El resto, las No Mujeres, las que son muy mayores o se rebelan, son enviadas a las temibles colonias para desaparecer o trabajar en la agricultura. El escenario físico es el actual Cambridge, Massachusets, donde se ubica la Universidad de Harvard, en la novela sede del servicio secreto. El microcosmos lo constituye la casa del Comandante Fred, donde se refleja con exactitud el cometido de cada uno de sus habitantes.
Nos encontramos ante un relato en primera persona desde el punto de vista de Defred, Criada del comandante Fred, una mujer que mantiene recuerdos de su vida anterior cuando los EE.UU. eran una democracia liberal, ella estaba casada y tenía una hija. La forma de contarnos su historia no es lineal, mezcla el presente con retazos del pasado, aparentemente sin orden, pero el lector no pierde el hilo y capta el proceso al que se ha visto sometida. Ha perdido a su marido, del que no sabe si está muerto o vivo, sólo que fue capturado en su huida en la frontera con Canadá, al igual que ella y su hija, de la que tampoco sabe su paradero. Antes fue desposeída de su trabajo y su dinero. Una Ley ordenaba la confinación de las mujeres en los hogares, el bloqueo de sus cuentas bancarias y el traspaso de su dinero a las cuentas de los maridos o familiares varones más cercanos. La Ley se ejecutó de la noche a la mañana. El marido (como el resto de maridos) no se rebeló ante la medida injusta, pero ella pensó: “ya no somos el uno del otro. Ahora soy suya”. La independencia económica, esencial para la libertad de las mujeres, fue eliminada de un plumazo. Al igual que lo que era susceptible de ello: trabajo, dinero, posición social, libertad, sexo, placer, cultura, educación (se les prohíbe leer). Recuerda la experiencia real de los talibanes en Afganistán.
La educación de las Criadas para su nuevo cometido, en el Centro Rojo, muestra escenas escalofriantes. Las Tías, mujeres adictas al régimen, son las responsables de llevar a cabo el adoctrinamiento, utilizando la persuasión, el castigo físico y el silencio (“dejad que la mujer aprenda en silencio, con un sometimiento total”). Empiezan por cambiarles la identidad y obligarles a aceptar que su nombre nuevo sea “propiedad de”…, el Comandante que te asignen. Tienen su teoría para vender este nuevo mundo feliz, ordenado, porque la violencia contra las mujeres se ejercita de forma reglada, mientras las calles son seguras y ellas, intocables, pueden pasear con cierto porte de humildad digna.
En la novela hay varios momentos clave que ponen los pelos de punta: la Ceremonia mensual compartida por el Comandante, su Esposa y Defred para dejar preñada a ésta, aséptica, en ausencia de lujuria (por parte de las mujeres. Es obvio que el papel dominante del macho es suficiente para provocarle la erección necesaria). Los Exhibirrezos para llevar a cabo casamientos en grupo de matrimonios previamente concertados. La ceremonia del Alumbramiento, lo único que puede salvar a la Criada, en la que de nuevo participan ella y la esposa del Comandante de turno que se apoderará del bebé. A esta ceremonia asisten un enjambre de esposas y criadas como público invitado a un acto festivo que provoca agotamiento, envidia, frenesí, cotilleos. El Salvamento es otro acto social pero éste de castigo, público, con un protocolo puntilloso, en la que los cuerpos de los ejecutados/as quedarán expuesto colgados del Muro, de forma ejemplarizante. Tampoco esto es nuevo y la Historia aporta numerosos precedentes. Más terrible es la Particicución, un desahogo consentido a las Criadas para que durante un tiempo limitado hagan lo que se les ocurra con el cuerpo de un delincuente violador, unos minutos para descargar el odio, la furia, la venganza. Cuando terminan, a pito de silbato de una Tía, Defred, al ver cómo ha quedado el cuerpo del hombre, apunta “no parece una cara, sino una especia de vegetal, un bulbo despedazado o un tubérculo deforme que se ha estropeado al crecer”.
Tampoco faltan las hogueras para quemar libros o ropa sexy de la época liberal, mientras los fabricantes, importadores y comerciantes de la misma, se mantienen de rodillas con capuchas con la palabra “vergüenza” que nos evocan, sin duda, los Autos de Fé de la Inquisición.
En la novela hay bastante reflexión que contribuye a hacer su lectura inquietante: “La humanidad es muy adaptable. Es sorprendente la cantidad de cosas a las que llega a acostumbrarse la gente si existe alguna clase de compensación”. Es una historia sobre pérdida de derechos humanos y cómo las mujeres son las primeras en perderlos cuando los hombres acaparan todo el poder, y cómo ciertas mujeres (las Tías) se alinean con éstos y son cómplices de la opresión sobre el resto de las mujeres. Nada más cercano a la realidad.
El libro es valiente, estremecedor, provocativo y está muy bien escrito con una prosa, la de Margaret Atwood, precisa, clara y armónica. Favorece que el relato se lea con avidez porque interesa y nos afecta. El cuento de la criada es una síntesis de hechos terribles que se han dado en diversas latitudes no tan lejanas en el tiempo. Y el hecho de que Atwood haya situado a Gilead en el corazón de los EE.UU., no lo hace menos creíble, al contrario, inquieta aún más. ¿Quién iba a suponer que en la Alemania de 1940, el país más culto de Europa, triunfara el nazismo y la persecución racial?
Un acierto la reedición de este texto treinta años después de su primera publicación. La serie de TV inspirada en el mismo, accesible en HBO está siendo un éxito por la calidad de la misma y el trabajo de sus principales intérpretes. Ambas creaciones artísticas son recomendables.

María García-Lliberós

lunes, 20 de noviembre de 2017

Reportaje de Bel Carrasco sobre "La función perdida"


Bel Carrasco es una periodista especializada en cultura, colaboradora habitual del periódico El Mundo. Es además, una escritora estupenda con novelas llenas de fantasía como "Las semillas del Madomus" o de inquietud como "Abrir en caso de muerte".
Compartimos la semana pasada una conversación tranquila y amena sobre mi novela "La función perdida" (Sargantana, 2017) y, consecuencia de la misma, es el reportaje que podéis leer en el siguiente enlace:

https://www.makma.net/la-jubilacion-es-el-mejor-invento-del-siglo/
Fue un placer y, desde aquí, mi agradecimiento.
María García-Lliberós

viernes, 10 de noviembre de 2017

LA ESCRITORA ANA NOGUERA HABLA DE "LA FUNCIÓN PERDIDA", DE MARÍA GARCÍA-LLIBERÓS



Una novela diferente por su sentido del humor y protagonismo masculino.

9 noviembre 2017
(Texto de presentación en Ámbito Cultural del Corte Inglés, de la Avenida de Francia en Valencia). 
Ana Noguera, escritora y miembro del consell Valencià de Cultura.
Cuando María me entrega sus novelas, lo hace con un brillo mágico en los ojos, con el orgullo de haber “parido”, deposita en mis manos su creación. Para mí, el orgullo es la confianza que me demuestra, cómo me entrega su obra. Me habla del personaje, de la portada, de la foto, de cómo ha conseguido el título (que de ello saben algunas de sus amistades), de la editorial y lo bien que trabajan.
Eso se puede entender, no solo porque esté satisfecha de su trabajo, sino porque vive cada momento de la creación como si fuera único e irrepetible, como deberíamos de vivir cada uno de los días que tenemos la suerte de disfrutar. María es apasionada, es comprometida, es creativa, es perfeccionista. Y también es agradecida. Por eso cuida cada uno de los detalles, mima sus obras, trabaja con esmero, con minuciosidad, repasando una y otra vez el estilo y el lenguaje. Tanto el fondo como lo externo.
Así es como quiero que recojáis el libro de María: como un regalo. Creo que a veces no somos conscientes de la suerte de compartir de primera mano una obra con su autora.
En definitiva, de eso va la novela. De vivir los días como si fueran únicos, de sentirse útiles, de encontrar nuevas y vitales funciones, de abrir etapas de la vida, de realizarse, de encontrarse a uno mismo.
Si hay alguien a quien hemos de preguntarle qué significa la jubilación es a María. Que ha decidido aprovecharla al máximo. Hace tan solo dos años, el 3 de diciembre del 2015, estábamos presentando su anterior novela, Diario de una sombra.
Esa es su octava novela. Y La función perdida relata ese tramo de nuestras vidas, que a todos nos llega, si somos afortunados, en las que hemos de dejar nuestra “función“ social, por aquello que se nos conoce, por el estatus social que representamos según el rol de nuestro trabajo. Abogados, ingenieros, empresarios, políticos, trabajadores de cualquier índole, llega un día que dejamos de serlo, se abre una nueva etapa de vacío funcional, de aprender a levantarse cada día sin que suene el despertador, sin ir a la oficina, y sin que suene el teléfono.
Eso le ocurre a nuestro protagonista.
¿Cómo va a ser la vida de Emilio Ferrer a partir de entonces? De forma autobiográfica nos contará cómo se ha enfrentado a una nueva etapa. Lo hará con sarcasmo, con socarronería propia de una persona inteligente pero también mayor.
Porque es una novela con grandes dosis de humor.
No voy a contar la novela, sino porque es una novela diferente.
En primer lugar, es la novela más contemporánea y actual de las escritas por María. En dos sentidos, porque está escrita desde la propia óptica de María en su momento actual, y además porque refleja los años actuales.
Curiosamente, no sé si María está de acuerdo, pero cuando la terminé, me pareció como si fuera la continuación histórica y vital de Diario de una sombra, aquella cuenta los años 70 hasta el boom de la España triunfadora, donde todos se hacían ricos, llegando al año 2000. Y en esta el protagonista se ubica en los años recién vividos de la corrupción y el despilfarro hasta hundirnos en la crisis económica. Es como si el personaje de Diario de una sombra encontrara continuidad en Emilio Ferrer.
Tiene unas características diferentes:
-         El espacio geográfico no es importante. En otras novelas anteriores, los escenarios urbanos dejaban una huella importante. Aquí no son necesarios. De hecho, la geografía la conocemos. Es nuestra casa, nuestra ciudad. Porque es mucho más importante: el espacio social en el que se desarrolla, es decir los elementos que van a aportarnos cómo son las nuevas construcciones urbanas, las nuevas relaciones sociales, dónde viven nuestros hijos.
-         Es una novela costumbrista, que refleja de forma fidedigna la cultura de la época actual. Y no se deja nada. Esa es otra característica: María retrata muy bien a los personajes y su carácter, tiene habilidad en la psicología humana (lo ha demostrado en todas sus novelas). Pero en esta ocasión, la profundidad de los personajes está en su interacción con la nueva cultura social: cómo se enfrenta una persona mayor a las nuevas tecnologías, cómo se relacionan los jóvenes, cómo se vive la relación sexual en la madurez. Es decir, la construcción de los personajes está en función de sus interacciones sociales. Es profundamente sociológica. Es un buen retrato de la actualidad, del desconcierto debido a la velocidad de los cambios, y de cómo los incorporamos a la cotidianidad. María siempre establece una dialéctica entre el personaje y su sociedad, pero en esta ocasión, la sociedad adquiere un protagonismo importante. No entenderíamos al nuevo Emilio Ferrer sin el entorno social.
-         Hay que decir que no deja nada por analizar de la sociedad actual: las redes sociales, los jóvenes y el acoso, las nuevas violencias, la normalidad social de la homosexualidad, pero también la actividad social en la madurez: los viajes, los bailes, la actividad cultural.
- Una cosa que tiene en común con sus novelas anteriores es que es un puzle, un compuesto de diversas piezas, personajes, situaciones y sentimientos. Las novelas de María no se focalizan sobre un único acontecimiento, sino que van desprendiendo situaciones paralelas, tal y como nos ocurre en el día a día. Así, encontraremos amor, amistad, familia, y venganza entremezclados en las acciones del protagonista. Todo se va a desarrollar en una nueva etapa.
-         En la anterior novela, María trataba la ambición, lo que un hombre es capaz de hacer por conseguir el poder que se propone, sin detenerse a evaluar los daños, ni siquiera los que él mismo se produce cayendo en la falta de autoestima, de culpa, de soledad. En cambio, aquí se plantea cómo la jubilación, la función perdida, acaba siendo una salvación, porque ese hombre cínico y ambicioso, que es Emilio Ferrer, acaba encontrando la felicidad, el orgullo, su propia autoestima y reconocimiento en las pequeñas cosas, aquellas que no le interesaban, en las que nunca se había fijado, a las que no asignó ningún interés ni valor. Entre las dos novelas observamos las dos caras de la moneda: la del triunfo y la del fracaso, ya sea personal o social.

María es una romántica, una idealista, una humanista convencida de que la sociedad de la maximización del individualismo, de la competitividad económica a cualquier precio, de la deshumanización de las personas no es lo que consolida nuestra felicidad.

-         Porque Emilio Ferrer, el protagonista, es un personaje ambicioso, arrogante, insensible, manipulador, poco amigo de sus amigos, y un cínico. Pero la transformación que se va produciendo desde las primeras páginas hasta el final de la novela es sorprendente. Llego incluso a enamorarme de él. Hasta su venganza adquiere tintes de justicia.


Pero lo que hace a esta novela diferente de las demás es que María siempre ha retratado a mujeres, mujeres fuertes, con gran personalidad, sus destinos. Incluso en la anterior novela, era una mujer la que dirigía el destino final del protagonista.

Aquí no. Es una novela profundamente masculina. Si se puede aceptar así: en el lenguaje, en los términos que hablan, en las conversaciones entre los dos amigos (Emilio y Guillermo), en los objetivos que se plantean.

Las mujeres, que las hay y muchas, adquieren un papel secundario. Interfieren e interaccionan en la vida de Emilio (la mujer, la secretaria, la hija, la nieta, etc) pero no son ellas las protagonistas. Son ellos: Emilio y su encantador amigo Guillermo, que resulta “torpemente delicioso”.

En este caso, la mayor dificultad y éxito de la novela, en mi opinión, es cómo María ha conseguido escribir tan bien lo que hablan los hombres, lo que dicen, sus diálogos, sus pensamientos, su relación con las mujeres. Qué siente el amigo, Guillermo, respecto a su mujer y su relación familiar, es impagable; con Guillermo se dibuja otro perfil de hombre: apocado, conformista, menospreciado por su propia familia.

Y hay un pasaje excepcional, el capítulo 9: el viaje a Malta de los dos jubilados.

Os puedo asegurar que os vais a reír con esta novela, vais a encontrar grandes dosis de humor. Y una empatía con los protagonistas que, al final, acaban convirtiéndose en personas realmente entrañables.


Ana Noguera

"La función perdida", de María García-Lliberós

¡¡Llega mi nueva novela!! Primera presentación en Valencia: 9 de noviembre. ¡Ya está en librerías!          


Editorial Sargantana, 2017 (Noviembre, 1ª edición).
359 páginas.

Sinopsis:
Emilio Ferrer, ingeniero y Jefe del Área de Proyectos de la Dirección General de Infraestructuras durante varias décadas, ha sido un hombre importante, respetado y temido, con influencia sobre los políticos de cualquier partido –nadie osó cesarle- debido a su capacidad para adoptar un perfil técnico bien informado y flexible. Era el funcionario que necesitaban a su lado para vestir el expediente y dar cobertura legal a sus tejemanejes. Y con el que no convenía indisponerse porque sabía demasiado. Tenía poder. Cuando en febrero de 2010 pierde su función, en medio de una crisis económica despiadada, su vida da un vuelco al tener que enfrentarse a nuevos retos, a su pasado familiar y a un futuro incierto.
«La función perdida es la historia de Emilio Ferrer contada por él mismo, el único responsable de su biografía, y con la que ningún lector se sentirá ajeno.»

miércoles, 18 de octubre de 2017

"Basada en hechos reales", de Delphine de Vigan


Traducción de Javier Albiñana.  

Ed. Anagrama, 2016
342 páginas.
19,90 € en papel.

Estamos ante una novela que interesa desde la primera página a la última, porque nos habla de literatura, además de desarrollar una trama de intriga sustentada en el pulso mantenido entre dos mujeres.   

La novela estructurada en tres partes –Seducción, Depresión y Traición- está contada en primera persona por D, una escritora que muestra un período de su vida marcado por una crisis creativa tras el enorme éxito de su última novela (que aunque no la menciona, se refiere a Nada se opone a la noche) en el que tiene lugar la aparición de L, una mujer fascinante, segura de sí misma, bella, que se gana la vida como negra literaria, esto es, escribiendo libros que se publicarán con el nombre de cualquier celebrity como autor. L tan sólo dejará su identidad con una señal que no la sacará jamás del anonimato.
El debate sobre literatura se concreta en la opción (falsa) entre realidad y ficción. L quiere que vuelva a escribir sobre hechos reales y experiencias vividas, pero D, que está recibiendo cartas anónimas amenazantes de algún pariente, quiere huir de ello y busca temas alejados de su vida, lo que irrita a L, que le exige que vuelva al libro oculto en su última novela, el libro fantasma, más arriesgado aún, del que habló en una entrevista hecha antes de la aparición de ésta, cuando desconocía el alcance de su repercusión. “Los lectores esperan de la literatura lo verdadero, lo auténtico, quieren que les cuenten la vida. La literatura no debe equivocarse de territorio” (página 78). “La escritura debe ser una búsqueda de la verdad, si no, no es nada. Si a través de la escritura no intentas conocerte, hurgar en lo que llevas dentro, abrir tus heridas, rascar, si no pones en tela de juicio tu persona, tu origen, tu medio social, eso no tiene sentido” (página 80). “Tus personajes han de tener un vínculo con la vida, existir al margen del papel” (página 103). A través del diálogo entre las protagonistas, muestra al lector sus dudas respecto a su propia trayectoria literaria y el camino a seguir en el futuro.
La intriga, e incluso el terror, se sustentan en el desarrollo de la relación personal entre las dos mujeres. ¿Es casual la aparición de L en la fiesta en la que se conocen? Interesante el proceso de seducción de L sobre D. L es una mujer con gran fuerza interior que ha leído todos los libros y entrevistas de L, que conoce su entorno familiar -que tiene dos hijos gemelos de un anterior marido, y un amante que le proporciona estabilidad afectiva- y que para L es un estorbo para sus planes. Pero, ¿cuáles son éstos?, porque parece obvio que L ha llegado con una estrategia y objetivos claros. L aprovecha la debilidad de D, su bloqueo creativo, su pánico, para, poco a poco, hacerse insustituible en la vida de D, aislarla de sus amigos, resolverle todos los problemas, hasta llegar, incluso, a que ésta acepte suplantar en público su personalidad. 
Basada en hechos reales es una novela que nos habla del apoderamiento de la voluntad de una persona por otra y la forma de conseguirlo, de la relación de dominio entre una pareja de amigas hasta lograr el sometimiento mental de una a la otra. Ello requiere el diseño perfecto de unos personajes con profundidad psicológica, la dosificación del relato aportando al lector los datos que van nutriendo hipótesis de futuro y que van envolviendo a L en una nube de sospechas. Magnífica por ejemplo, e ingeniosa, la fiesta de cumpleaños de L a la que no acude ninguno de los invitados, a excepción de D, y cuya ausencia asocia a la misteriosa muerte de su marido años atrás. L alimenta el misterio en torno a su persona. Se reinvente a sí misma a través de un relato sobre sí misma que incluye la condición de zurda de L que desaparece en momentos claves a la observación de D, o el adelanto del fin violento de la relación, o el mimetismo de L hasta convertirse en su doble. “Pensé que L había percibido mi punto de demencia y yo el suyo. Por otra parte quizá fuera siempre eso, un encuentro ya sea amistoso o amoroso, dos demencias que se reconocen y se cautivan” (página 131).
Es obvio que el desbloqueo de la escritora lo consigue con la idea de escribir sobre L, un personaje real, y el resultado es Basada en hechos reales y aquí surgen múltiples preguntas que nos hacen pensar que la autora ha jugado con nosotros, aunque no me ha importado porque me ha divertido. ¿Ha existido L? ¿Es un personaje vinculado a la realidad o vinculado a otros personajes de ficción, de otros autores? ¿Ha escrito L esta novela? ¿Ha sido L la negra literaria de Delphine de Vigan? ¿Es Basada en hechos reales una ficción cien por cien? Lo que sí está claro es que es pura literatura y el debate es inútil porque la realidad, si es la fuente de inspiración, debe ser reinterpretada, transformada según la mirada y el punto de vista del narrador, y eso es una forma de ficción.
Una novela muy cinematográfica (Román Polansky la está llevando al cine) e interesante que recomiendo sin dudar.


María García-Lliberós

miércoles, 20 de septiembre de 2017

"El último encuentro", de Sandor Màrai


Ediciones Salamandra (Letras de bolsillo), 2014 (1ª ed.: 2012)
Traducción del húngaro: Judit Xantus Szarvas.
189 páginas.
7,00 €.               



Estamos ante una novela corta de enorme intensidad, si tenemos en cuenta la cantidad de temas que aborda y la profundidad con que lo hace. Una novela que tuvo una acogida espléndida por parte de los lectores cuando se publicó en español por primera vez en 1999, y dispar por parte de la crítica. Me coloco con los lectores aunque la novela sea susceptible de algún reproche por mi parte.
Se estructura en 20 capítulos y aunque el autor no haya efectuado ninguna diferenciación, los primeros nueve forman una primera parte, y el resto la segunda. En la primera, el viejo general Henrik recibe en su mansión (“una enorme tumba donde se desmoronan los restos de varias generaciones”) el anuncio de la visita de su amigo Konrad, esperada desde 41 años y 43 días ("como el juez y la víctima, reunido en una misma persona, esperan al acusado"), y se dedica a prepararla a conciencia, una auténtica puesta en escena, y recordar que necesita arrancarle la verdad y ejecutar una venganza, una forma de incubar la intriga. En esta parte, el narrador es una voz omnisciente que, en la segunda, cuando aparece Konrard, se mantendrá en segundo plano, pasa a ser un oyente, para ceder la función narrativa a Henrik a través de un largo monólogo. La estructura narrativa es sencilla, efectiva y bastante teatral.
El último encuentro fue escrita en 1942 con Márai instalado en Budapest, Hungría inmersa en la Segunda Guerra Mundial, oficialmente unida al Eje (alemán-italiano) aunque negociando en secreto con Inglaterra y EE.UU. Ambiente de guerra, de cambio, de peligro, de despedida del antiguo régimen y de sus formas de vida, de decadencia, y de incertidumbre ante el futuro.
La novela recorre el período entre 1875, cuando Henrik y Konrad se conocen en la Academia militar de Viena con 10 años, época en que el emperador de Austria era el rey de Hungría y mantenía el orden, en que el ejército con la parafernalia de uniformes de gala y códigos de honor, acogía a los hijos de la aristocracia y alguno de procedencia humilde con suficientes méritos, hasta 1940. En medio todo un conjunto de hechos históricos creadores de una atmósfera social (revolución en Rusia, desmoronamiento del imperio, primera guerra mundial, e inicio de la segunda gran guerra) y una fecha novelística crucial, el 2 de julio de 1899, cuando tuvo lugar una cacería en la finca del general que dio lugar a la huida de Konrard.
Un relato de pocos personajes, media docena, no hacen falta más para alimentar una intriga, porque desde el primer capítulo el lector empieza a preguntarse qué pasó en aquella cacería que provocó esa separación tan larga y esa sed de venganza entre dos personas unidas por una amistad desinteresada.
Una novela con mucho pensamiento. El viejo general no ha hecho otra cosa sino meditar sobre diversas cuestiones que en la novela desarrolla como un ensayo filosófico. Es su forma de ajustar cuentas con Konrad, mostrarle sus reflexiones sobre lo que le ha obsesionado.
La amistad entre hombres es el tema central. La define como un servicio, como la relación más noble e intensa entre dos personas. Las ata en un mismo destino. “Éramos amigos, no compañeros, compinches o camaradas”. Se rige por una ley humana  severa. El sentido profundo de la amistad entre hombres es el altruismo. 
Las diferencias de clases sociales es otro de los temas que aborda. “Quizás la riqueza no se pueda perdonar”. Los pobres que se convierten en señores no perdonan. Konrad y Krisztina son de la misma clase social, inferior a la de Henrik.  Las ideologías y los grados de poder son los otros elementos que dividen la sociedad en dos.
La venganza es el otro asunto crucial. Alimenta las ganas de vivir. Los recuerdos nutren la espera y no le permiten perdonar hasta que tenga lugar el duelo sin sable, y “hablemos de la verdad”. Porque no es lo mismo realidad y verdad. Ésta se encuentra en la intención con que se actúa y en los motivos, y es lo que provoca, o no, la culpa.
La traición, la fidelidad son otros objetos de reflexión: “¿Cuándo exigimos a otro fidelidad, es acaso nuestro propósito que la otra persona sea feliz (pag. 168).
La fatalidad y la vejez que se hace presente cuando se acaba el deseo de placer, sólo quedan los recuerdos, las vanidades, entonces envejece el alma.
Desde el punto de vista de la técnica literaria del relato, hay que destacar la forma magistral como va aportando al lector los hechos con frases cortas que intercala en una reflexión larga o al final teatralizado de un capítulo. Por un lado discurre el pensamiento filosófico y por otro, no más de diez frases cortas salpicadas en el momento preciso, nos relata la acción, lo que ocurrió. Lo cuenta de manera sincopada y, sin embargo suficiente. 
Durante toda la segunda parte Konrad se limita a escuchar y asentir con su silencio el discurso de su amigo. Al final hay dos preguntas pendientes, la primera sobre Krisztina que se resuelve como lo hacen los caballeros (quemando su diario sin haberlo leído) y la segunda más importante: “¿Crees que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que puede concentrarse en una persona para siempre?”. “Sabes que sí” es la escueta respuesta de Konrard que da fin al duelo. 
La cantidad de frases que he subrayado me ha dado la medida de la hondura de la novela. Es cierto que siendo una novela corta, todavía podría haberlo sido más si hubiera eliminado algunos pensamientos reiterativos, machacones, en la segunda parte, y la lectura ganado en intensidad y agilidad. Es mi único reproche. Leí por primera vez El último encuentro en 2001 y me pareció magistral. La he vuelto a leer ahora y me ha deslumbrado de nuevo aunque mi condición de lectora sea más exigente.


María García-Lliberós

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