miércoles, 19 de abril de 2017

"La amiga estupenda", de Elena Ferrante

Primer volumen de la tetralogía Dos amigas               
Traducción: Celia Fillipeto.
Editorial Lumen, 2016 (2ª edición)
386 páginas.
19,90 €, en papel.

Para analizar esta novela debemos situarnos en Nápoles en la década de 1950. Italia iniciaba la recuperación de los estragos padecidos durante dos décadas turbulentas, las que transcurren entre 1930 y 1950, marcadas por el ascenso de Mussolini al poder, la persecución racial y la lucha antifascista, elementos que dividieron a la sociedad, la segunda Guerra Mundial, que en Italia tuvo connotaciones de una guerra civil, con la ocupación nazi primero y, luego, la de los aliados, porque fue una potencia perdedora. A ello hay que añadir, en Nápoles, la presencia de la Camorra que controlaba, desde el siglo XVI, todos los resortes del poder y, por supuesto, los mecanismos de ascensión o aniquilación social. Es una sociedad herida aunque sus miembros vivan en el continuo disimulo.
En la novela, la ciudad de Nápoles, y el barrio de las protagonistas, son un personaje más, quizás el principal. Se trata de una ciudad peligrosa, violenta, sucia, seductora, diferenciada entre zonas míseras, lúgubres y marginales y otros lujosas, el lugar del que todos anhelan irse y del que nadie puede deshacerse. En este escenario se desarrolla la historia que cuenta la saga, la de la amistad entre dos niñas primero, nacidas ambas en 1944, y dos mujeres después.
La amiga estupenda es la primera entrega de una tetralogía. En ella las amigas pasan de niñas a adolescentes. Está narrada en 1ª persona por Linú que quiere contar lo que le dicta su memoria cuando su amiga, con sesenta años, desaparece, por voluntad propia, sin dejar el más mínimo rastro de su paso por este mundo. A un breve prólogo le siguen dos capítulos: historia de don Achille e historia de los zapatos, dos símbolos.
El punto de vista es el de Linú, pues por eso es la narradora, la niña, en principio más débil, fascinada por la fuerza y brillantez que emanaba de Lila, deseosa de ser su amiga incondicional, aceptando su superioridad e, incluso, sus vejaciones. Porque lo que no puede soportar es su indiferencia. Lila, hija de un zapatero remendón, es brillante y le contagia su amor por la lectura, por la de Mujercitas, e imaginan que para llegar a ser ricas, que es lo primero que se proponen, basta con estudiar y escribir un libro. Desde niñas son conscientes del ahogo que provoca la pobreza. 
La novela desvela cómo va creciendo entre ambas un sentimiento de ayuda mutua, de solidaridad. El desarrollo físico, emocional y mental de las amigas es el eje de la narración, pero la trama se sustenta en nueve familias residentes en el barrio, las relaciones entre ellas y entre los individuos que las conforman y que componen el universo literario de la voz narrativa. Lila posee una personalidad compleja, es inteligente, puede ser perversa y esconde su sensibilidad tras un muro de dureza. También es generosa y valiente, capaz de enfrentarse con sus mismas armas agresivas a los chulos del barrio en defensa de su amiga, o de sacrificarse por salvar a su hermano. Es víctima de la situación familiar, en la que la violencia doméstica es pan de cada día. Conforme crecen la relación se va haciendo desigual, porque Linú sigue estudiando mientras Lila abandona para ponerse a trabajar. Sin embargo, a pesar de las buenas notas de Linú, ésta siempre dependerá de Lila. 
La conciencia política de Lila despierta al empezar a trabajar. Pregunta (a su amigo comunista el albañil Pasquale Peluso), consulta libros de la biblioteca y así “puso motivos concretos, caras comunes al clima de tensión abstracta que de niñas habíamos respirado en el barrio”. Descubren que las personas a las que amaban  y que llevaban en la sangre cargan con culpas tenebrosas. Lila le descubre el barrio que ya existía antes que ellas, porque todos fingían (esenciales las páginas 184 y 185). Don Achille Carracci había ganado dinero en el mercado negro, lo temían, se hizo con la carpintería de la familia Peluso, de malos modos, convirtió el local en charcutería y fue asesinado más tarde. Stéfano Carracci se casará con Lila, única forma de evitar el asedio de Marcello Solara. Los Solara son de la Camorra, los ricos del barrio, propietarios del bar pastelería. Perdonar es algo que nadie hace en el barrio. Se heredan los odios, se resuelven con violencia que engendra más violencia, se respetan unas convenciones sociales propias, al margen de las leyes, cuya lógica interna es asumida por la comunidad de vecinos.
La narradora utiliza anécdotas para ilustrar ese ambiente del barrio: la guerra de los cohetes en una Noche Vieja, el regalo de Reyes de Rino a su padre (los zapatos diseñados por Lila), con escenas familiares tremendas (página 207). Las vacaciones en Ischia de Linú, el viaje en barco, la sensación de libertad, el descubrimiento del mar (viviendo en Nápoles) un mar del que puede disfrutar, el acoso sexual del ferroviario y poeta Donato Serratore, dándole placer y provocándole odio al mismo tiempo, distinguiendo en su mente los mundos separados del placer físico y el amor. Reflexionar sobre estos hechos es la manera como empieza a comprender de qué va la vida.
Los zapatos son el instrumento para salir de la pobreza, la transformación de la zapatería de remiendos en un taller de zapatos nuevos es el sueño que une a Rino y Lila, los hermanos, frente al padre, el elemento que hace aflorar las diferencias entre generaciones. Pero también son un símbolo del poder del hombre sobre la mujer, de humillación, pues los zapatos marca Cerullo, hechos por Lila, serán el elemento, al final de la novela, un final espléndido que te deja con hambre de más, de la cosificación de la mujer. La atmósfera napolitana rezuma un machismo primitivo insoportable, junto a un estricto y poco racional código de honor.
Leyendo la novela se escuchan los sonidos del barrio, se huelen sus aromas, se escenifica los movimientos internos, el bullicio, los conflictos y se escuchan los sentimientos de Linú y Lila, sus rivalidades, las transformaciones de sus cuerpos en la adolescencia y su amistad invencible ante las dificultades.
La amiga estupenda está bien escrita, destaca la creación de atmósferas y el calado psicológico de los personajes. Consigue que el lector entre en la dinámica de esta novela  y quede cautivo entre sus páginas de las que se libera mediante una lectura voraz.

María García-Lliberós

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