miércoles, 30 de diciembre de 2015

Entrevista en diariosigloXXI.com sobre los secretos de "Diario de una sombra"

"Si eres sincera con él, un diario sustituye a un psicólogo"

Herme Cerezo
martes, 29 de diciembre de 2015, 23:04
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María García-Lliberós (València, 1950) es licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de València y en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Es autora de las novelas ‘La encuestadora’ (Premio Gabriel Sijé, 1992), ‘El juego de los espejos’, ‘Equívocos’ (Premio de la Crítica Valenciana 1999, llevada a la televisión bajo el título de ‘Mentiras’, dirigida por Miguel Perelló), ‘Como ángeles en un burdel’ (Premio Ateneo de Sevilla 2002), ‘Babas de caracol’ y ‘Lucía o la fragilidad de los fuertes’, así como de los relatos cortos ‘El miedo’, ‘El último desfile de las hormigas’ y ‘Josefina, niña mala’. También fue co-guionista del documental para la televisión ‘La Bori, diva universal’, realizado por Lluís Miquel Campos.

Gabriel Pradera, licenciado en Derecho y guiado por una ambición impaciente, inicia su imparable ascensión social casándose en 1972 con Nuria Ribazo, perteneciente a una de las familias de banqueros más poderosas de España. Treinta años más tarde, con Gabriel situado en la cúpula del poder económico del país, surge la figura inesperada de un tercer personaje, Gonzalo, portador de un mensaje confidencial que le obligará a enfrentarse con su pasado de un modo inesperado, porque la responsabilidad derivada de ciertos actos no prescribe jamás y solo se apaga con la muerte. Con estos parámetros argumentales, en su nueva novela ‘Diario de una sombra’, editada por Sargantana, María García-Lliberós traza la historia de la reparación de un agravio, anclada sobre un fresco sobre la sociedad española de las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI. En una apacible tarde de diciembre, sentados alrededor de una mesa del Room Service Lounge Bar del Hotel Ayre Astoria de Valencia, conversamos durante unos minutos sobre su novela, que constituye un escalón más de su ya dilatada trayectoria literaria.

María, esta es tu séptima novela publicada, obra que confirma una sólida carrera como escritora, ¿si miras hacia atrás, se han cumplido las expectativas que te trazaste al iniciar esta aventura literaria?
Digamos que colma mis expectativas, pero no en su totalidad. Cuando empecé a escribir ni de lejos soñaba con que publicaría una séptima novela, ni que tendría muchos lectores que siguen mi obra y esperan con ganas nuevas entregas, algo que me satisface muchísimo. Tampoco pensé que ganaría un premio como el Ateneo de Sevilla, pero precisamente ese premio hizo que mis expectativas crecieran y a lo mejor no he alcanzado todo lo que soñaba tras conseguirlo. Pero bueno, tal vez lo logre algún día.

Te jubilaste a finales del verano pasado, ¿tu nueva situación te ha permitido dedicarte a la actividad literaria con mayor intensidad?
Sí, mucho, pero este incremento ha tenido también que ver con la circunstancia de la publicación de ‘Diario de una sombra’. El año pasado se reeditó ‘Babas de caracol’ y la promocioné como si fuera una novela nueva. Tuvo mucho éxito, pero yo llegaba exhausta por la noche a casa, porque me levantaba muy temprano para ir al trabajo y no paraba. Ahora, no, ahora me lo puedo tomar con mayor tranquilidad. Asisto a presentaciones, a clubes de lecturas, a entrevistas como esta, pero lo hago de otro modo, porque también me queda tiempo para descansar. Gracias a eso estoy disfrutando mucho más del trabajo realizado y de las emociones y sensaciones que he provocado.

Además de escribir ficción, a través de tu blog, ‘Crónica de lecturas’, te asomas a la crítica literaria, ¿te interesa ese género?
Hacer crítica literaria me aporta mucho. La vengo practicando desde hace bastantes años, no solo a través de mi blog sino también, de vez en cuando, en ‘Posdata’, suplemento cultural del diario ‘Levante’. Ejercer la crítica te obliga a leer con mucha atención, a detectar rápidamente los errores y los aciertos de una novela. No es lo mismo leer un libro tumbada al sol, que hacerlo con un bloc al lado para tomar notas. Yo soy autodidacta y la crítica ha constituido mi taller particular de literatura. Esta actividad, además, me permite estar muy al tanto de lo que escriben otros autores.

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En el título de tu nueva entrega, ‘Diario de una sombra’, ¿’sombra’ es sinónimo de pasado?
No, más bien lo es de espectro, de fantasma. Se trata del diario de una muerta. Cuando por primera vez se lee el diario de Elsa, una de las protagonistas, ella ya no está. El diario se convierte en una amenaza para un personaje muy poderoso. En sus páginas, Elsa, que ya no es la mujer soñadora e idealista del principio, ha trazado un plan, que llevará a cabo su hijo, en el que exigirá justicia y venganza, dos conceptos que tienen importantes franjas de coincidencia.

De repente, el pasado se le viene encima a Gonzalo Pradera, ¿una persona es responsable toda su vida de sus actos?
Pradera comete un acto del que se olvida por completo y treinta años más tarde el pasado llama a su puerta sin esperarlo. Su pecado es la estrategia de engaños que urdió para olvidarlo y ocultarlo. De golpe, de repente, se dará cuenta de que se equivocó en su elección y se sentirá responsable de las consecuencias colaterales que acarreó su comportamiento.

¿‘Diario de una sombra’ forma parte del retrato de la España del siglo XX y XXI que has dibujado a lo largo de toda tu obra?
Puede decirse que sí, porque ‘Babas de caracol’ recorría todo el siglo XX y terminaba en el año 2001 y esta novela digamos que profundiza en el periodo comprendido entre 1972 y 2005. De todas formas eso son interpretaciones que se hacen a posteriori, porque mi objetivo tampoco era ese, aunque sí es verdad que mis libros retratan a la sociedad española de todo ese periodo.

Has escrito la novela en primera y tercera personas, ¿era un reto como escritora?
Mientras escribes no te planteas si escoger una u otra personas para narrar es un reto literario o no, simplemente piensas que lo que llevas entre manos te lo pide. Elsa es una soñadora y lleva un diario donde anota sus vivencias. Un diario es un elemento muy importante porque, si eres sincera con él, y Elsa lo es, sustituye a un psicólogo. Es como una oreja a la que tú le vas contando todo lo que te preocupa. Pero la tramoya argumental requería algo más y por eso he utilizado también una voz omnisciente para narrar.

Hablemos un poco de tu proceso creativo.
Escribo rápido y corrijo despacio. La primera fase es parir el argumento, la historia. Después de una etapa preparatoria siempre surge una chispa, un runrún que te acompaña todo el día hasta que un día milagroso abres la tapa del ordenador y empiezas a escribir. Entonces compruebas que ese runrún toma cuerpo y se convierte en una fiebre que te embarga. Primero lo escribo todo, para que no se me escape ninguna idea. Eso me ocupa un año. Después paso otro año o más de trabajo artesanal de pulido y corrección. Corrijo mucho y también introduzco elementos nuevos. Finalmente, lo dejo reposar durante unos meses y acometo, sin prisa, la tercera fase, la de la última corrección.

Algo que siempre llama la atención en las novelas de María García-Lliberós es el esmero que pones en los personajes y la facilidad que tienes para caracterizarlos y dotarlos de vida.
Es cierto, los personajes me interesan mucho, sobre todo su profundidad psicológica, escarbar en ellos, en su vida, ver por qué actúan de una forma determinada y no de otra… Para construirlos utilizo todo lo que tengo a mi alcance en el sentido más amplio del término: mi experiencia vital, amorosa y también laboral, porque mi trabajo me ha permitido conocer a mucha gente. Además soy muy observadora y no me creo las apariencias. Muchas veces pongo en duda aquello que la gente dice ser y me pregunto qué es lo que se esconde detrás de cada persona. Algunos de mis personajes son inventados, pero otros surgen porque algún ser real me los evoca.

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¿Quizá de todos los elementos de la novela, quienes más te preocupan son precisamente los personajes?
No, no, de la novela me preocupa todo. Pretendo que cuando el lector comience a leer se interese por lo que yo le voy a contar. Aunque pueda narrar algo que parezca completamente irreal, quiero lograr que el lector no lo ponga en duda. Los personajes han de resultar creíbles y su comportamiento ha de ser completamente coherente con el perfil y el carácter que les he imprimido al crearlos. Por eso resulta tan importante incluir datos ciertos en una historia inventada, porque aportan realismo y verosimilitud. Tampoco puedo olvidar los diálogos que dan agilidad al relato. Me gusta que el texto se lea con fluidez y que el lector se imagine las escenas en su cabeza con facilidad, que la lectura le resulte muy visual, muy cinematográfica por usar un término actual. En resumen, para que una novela sea redonda todos sus elementos han de funcionar bien.

En ‘Diario de una sombra’ aparecen varias ciudades: Madrid, Lucerna, Valladolid… y también Londres e Inglaterra. ¿Inglaterra llega a convertirse en un personaje más de la novela?
Inglaterra desempeña un papel importante y probablemente sí pueda considerarse como un personaje más. Elsa vive su temporada inglesa como en una nube de romanticismo, de irrealidad, un tiempo hermoso. Pero eso termina en 1972 e Inglaterra desaparece y se convierte en un recuerdo. Ese año yo estuve en Londres y los lugares que aparecen en la novela los he extraído de mi propia realidad. Algunas cosas que cuento son absolutamente verídicas, transformadas con un baño de ficción.

¿Qué significaba para un joven de tu generación Londres en 1972?
Londres era entonces un lugar mítico que estaba a la vanguardia de todo: la música de los Beatles, la filosofía que envolvía la ciudad, era una urbe multirracial en la que tropezabas con todo tipo de individuos y donde se respiraba una libertad que aquí no había. En España vivimos los últimos años del dictador, el TOP todavía estaba en pleno funcionamiento, se produjeron los últimos fusilamientos y el asesinato de Carrero Blanco. Pero al mismo tiempo nos dimos cuenta de que en el extranjero ocurrían escándalos como el Watergate, o sea que la corrupción existía también en sistemas que añorábamos y envidiábamos. La verdad es que resulta una época muy novelesca. Los personajes de Gabriel y Elsa son prototipos de aquella generación, que luego se traicionó un poco, porque abandonó sus ideales ante los deseos de lograr el éxito a toda costa.

Citabas antes a la verosimilitud, que parece la palabra clave en toda obra de ficción, ¿no?
Cuando en la primera página de un libro escribes la palabra novela, ya le estás diciendo al lector que lo que hay allí es una gran mentira. Pero lo importante, como dijo Vargas Llosa, es que una novela es una gran mentira que contiene muchas verdades. Pero eso no quiere decir que no aproveches cosas reales para incluirlas. Al hacerlo, transformas una realidad en otra que es imaginaria y que le vendes al lector. Una novela es una mentira que podría haber sido una verdad.

Acabamos por hoy, ¿llevas ya algún nuevo proyecto entre manos?
[Risas] Sí y, además, lo tengo muy avanzado, en la última fase de corrección. Se trata de una novela diferente a las anteriores y creo que bastante divertida.

Se puede encontrar también en el blog El eco de las voces con otras fotos.

martes, 15 de diciembre de 2015

"El hombre que amaba a los perros", de Leonardo Padura

Tusquets Editores.                       
 Colección Max (bolsillo).
 Junio 2015 (12ª edicion)
765 página.
10,95 € en papel; 6,99 en ebook.


     A través de tres líneas narrativas que van entrecruzándose, la novela se adentra en las vidas y personalidades de Leon Trotski durante la última década de su vida, o desde que fue expulsado de la Rusia soviética, las de Ramón Mercader, su asesino, y las de Iván, el narrador, un escritor cubano frustrado por la política censora del régimen castrista. La novela es mucho más que esto: es un ajuste de cuentas a los regímenes comunistas, del de Stalin fundamentalmente, y una crónica del envilecimiento de un sueño utópico que no contaba con la maldad existente en los seres humanos. También es una descripción magistral, de unas sociedades sometidas a unos gobiernos que han sustituido la capacidad de convencer por el uso arbitrario de la represión violenta y han convertido al terror en la auténtica autoridad.

     Especial interés tiene el diseño de los personajes. Entre ellos, Caridad del Río, la madre de Ramón Mercader, y África, la mujer de la que se enamoró. Ambas muestran unos perfiles semejantes. Son fanáticas y están dispuestas a poner su vida al servicio del partido y sacrificar sus sentimientos. No permiten la flaqueza de sus compañeros, ni que se dude de las decisiones adoptadas por Stalin, aunque no las comprendan ni las compartan. Fueron las forjadoras de la primera personalidad de Ramón Mercader, haciendo de un hombre débil un militante entregado, y las responsables de dirigir su voluntad hacia la entrega total a la causa, con la expectativa quimérica de evitar el miedo a la madre y merecer el amor de África.

     Otro personaje impagable es Tom o Kotov, el mentor y jefe de Mercader, un cínico empedernido porque él sí sabía lo que estaba ocurriendo, los juicios sumarísimos amañados, las ejecuciones de cualquiera que pensara por su cuenta, aunque también fuera consciente de la imposibilidad de salir con vida de una renuncia que jamás sería admitida por la cúpula estalinista.
     El proceso de transformación de Ramón Mercader en el soldado número 13 y, luego, en el belga Jacques Mornard destinado a llevar a cabo el asesinato de Trotski, incrustándole un piolet de alpinista en el cráneo, es estremecedor, de gran profundidad sicológica y una de las partes más interesantes de la novela.
     Respecto a Trotski, el relato toma la forma de crónica de su enfrentamiento con Stalin y las consecuencias del ensañamiento de éste en su proceso liquidador de su figura como ideólogo, su prestigio y su huella revolucionaria, incluyendo la eliminación física de miembros de su familia. El texto se introduce con amabilidad en el entorno familiar de Trotski, muestra su lucidez respecto al análisis de la política internacional, pero Leonardo Padura menciona muy de pasada los crímenes que Trotski cometió al comienzo de la revolución. Algo que Trotski no olvida al reflexionar si no sería víctima de los métodos revolucionarios que él aplicó.
     El hombre que amaba a los perros es un libro que interesa mucho y que está escrito con una prosa maravillosa, aunque a algunos lectores les resultará demasiado largo. Las páginas de la segunda parte en Moscú, cuando Mercader vive allí y se reencuentra con Tom, se hacen pesadas y aportan poco. Sin embargo, hay algo que el libro no explica y es importante: ¿cómo consigue Ramón Mercader salir de la URSS y recalar en La Habana?
     Este pequeño reproche no empaña que nos encontremos ante una novela excelente, que descansa en una estructura compleja y bien trabada, que toca más temas no mencionados en esta reseña de espacio limitado, y que pide una lectura atenta y sin prisas.
      María García-Lliberós
 

viernes, 11 de diciembre de 2015

"Diario de una sombra" en la radio

Entrevista con el periodista Miquel Martínez, de RNE, emitida el 30.11.2015.


Entrevista con la periodista Silvia Soria, en COPE valencia, el 08.12.2015.





Entrevista en LEVANTE TV sobre "Diario de una sombra"

Entrevista con la periodista Verónica March, 
en el programa "Artefact" de LEVANTE TV, 
emitida el 4 de diciembre de 2015, 
con ocasión de la aparición de la novela 
DIARIO DE UNA SOMBRA (Editorial Sargantana)




La escritora Isabel Barceló valora "Diario de una sombra"

     Isabel Barceló Chico hizo ayer (10.12.2015) la presentación de la novela Diario de una sombra,  (Editorial Sargantana) en la librería Ramón Llull de Valencia. Fue un acto entrañable, con buena participación del público asistente. La intervención de Isabel, una vez más, incisiva, resultado de una mirada de lectora que va siempre más allá de la apariencia, ponderada y seductora.
     Isabel Barceló es autora de las novelas Dido, Reina de Cartago (Es Ediciones,2009) y La muchacha de Catulo (Ediciones Evohé, 2013) y el delicioso relato Tope secreto. El secuestro de la luna (2012 en edición electrónica Amazon).

Isabel Barceló y María García-Lliberós, en librería Ramón Llull, el 10.12.2015



 LAS PALABRAS DE ISABEL BARCELÓ

     El currículum literario de María García-Lliberós es conocido por muchos de Vds, pues una de sus virtudes como escritora es, precisamente, su capacidad para convertir a sus lectores en fieles seguidores suyos. Brevemente citaré algunos títulos: “La encuestadora”, galardonada con el premio Gabriel Sijé en 1992; “El juego de los espejos”, de 1996; “Equívocos”, 1999, premio de la crítica valenciana; “Como ángeles en un burdel”, ganadora del prestigioso premio Ateneo de Sevilla en 2002; “Lucía o la fragilidad de las fuertes” de 2011 y “Babas de caracol” que, aunque es anterior a la que acabo de citar, 2006 pero tuvo una reedición en 2014. Hace poco más de año y medio, precisamente, acompañé a María en la presentación de dicha reedición en esta misma librería.

     Lo cito, precisamente, porque, en mi opinión, “Diario de una sombra”  viene a completar y culminar el fresco social del siglo XX que era Babas de caracol, con un matiz importante: el marco social de esta novela arranca en la España de los años 70, en una sociedad que está ya psicológicamente en tránsito hacia la democracia, una sociedad con signos aperturistas, que aquí vemos encarnados especialmente en los jóvenes, quienes se asoman al exterior, sobre todo a Europa, con nuevas aspiraciones, perspectivas e ilusiones; pero, como es lógico, esa sociedad en transformación tiene todavía pesados lastres y actitudes de intransigencia con los que es casi inevitable chocar. Sin embargo, ese tapiz de fondo, reconocible para la mayor parte de quienes estamos aquí, ya no puede servir de excusa, ni de justificación, ni siquiera de explicación, de las conductas individuales que se retratan en esta novela. Los protagonistas principales, Gabriel y Elsa, no pueden escudarse en las dificultades propias de su tiempo; no pueden decir “el mundo me ha hecho así”. Muy al contrario, sus conductas obedecen a actos de voluntad, actos conscientes, no arrastrados por las circunstancias aunque las circunstancias los puedan favorecer.

     Ese es el nervio principal de la novela: la responsabilidad individual, la trascendencia que tienen nuestras acciones tanto en nuestras vidas, como en las vidas de otras personas, en las de todas cuantas nos rodean. El foco de la escritora, pues, está colocado como un potente reflector sobre los personajes, su historia y su contexto familiar, sus conductas, sus motivaciones y, desde luego, sobre las consecuencias de sus actos.

     A medida que nos adentramos en las personalidades y las existencias de Gabriel y Elsa, de Manolita, de Gonzalo y Cristina, se van perfilando dos realidades o, mejor dicho, dos motores de la vida muy distintos entre sí aunque confluyan en el tiempo y, me atrevo a decir, en todos los tiempos: uno de esos motores es el amor, el deseo de amar y ser amado, el respeto al otro; el otro motor es la codicia, el ansia de posesión de dinero y prestigio y su correlato de éxito social, a los cuales se sacrifica todo.

     “Diario de una sombra” es una novela que se lee deprisa, con fruición. Con una prosa ágil en la que se combinan el pasado y el presente, las voces de la memoria y, en contraposición, la palabra fresca de Elsa, quien a través de su diario y de sus cartas se desnuda ante sí misma, las algo más de 300 páginas de la novela se hacen cortas, lo cual es señal innegable del interés que suscita su lectura.

     María García-Lliberós ha logrado con esta novela superar sus obras anteriores, no solo por la calidad literaria, que ya era muy alta, sino porque deja constancia de un trascendente cambio social del que, quizá, no todo el mundo es plenamente consciente. Yo me atrevería a resumirlo así: la libertad no era gratis.

     En fin, recomendando vivamente la lectura de esta novela, creo que ya ha llegado el momento de que escuchemos a la autora  que es, en definitiva, quien más y mejor nos puede iluminar sobre este “Diario de una sombra”. Enhorabuena, María,  por esta estupenda obra y gracias a vds. por su atención.
     Isabel Barceló.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Sara Mur Estada analiza "Diario de una sombra"

Sara Mur es economista y lectora empedernida. En la biblioteca municipal de El Puig (Valencia) hizo la presentación del coloquio sobre la novela Diario de una sombra de María García-Lliberós (Editorial Sargantana, 2015). Un resumen de sus palabras se transcribe a continuación.
Sara Mur y María García-Lliberós, en la biblioteca municipal de El Puig, 09.12.2015

     Después de Babas de caracol (2006 y 2014), una obra de madurez e indudable éxito, y de Lucía o la fragilidad de las fuertes (2011), una historia intimista en la que la amistad es un sentimiento permanente en la novela, aparece Diario de una sombra, a mi juicio, su novela más redonda. Y lo es por varias razones:
     - Convierte una historia sencilla y no escesivamente novedosa en un complejo puzle de sentimientos que integra varias historias.
     - LOS SENTIMIENTOS: la novela aborda el amor apasionado, la inocencia, la ambición, el desengaño, la soledad, la culpa, el arrepentimiento, la necesidad de justicia y de venganza, la imposibilidad de volver atrás pues el tiempo fluye en una dirección, los errores y sus consecuencias.
    - LOS TIEMPOS. El relato transcurre en dos etapas importantes: el período que va de 1972 a 1985, final del franquismo y comienzo de la democracia, y la actualidad, hasta 2004, últimos años del rápido crecimiento económico e inmobiliario, previo a la crisis. Dos momentos significativos para la sociedad española por los cambios en cuanto a libertades y derechos.
     - LOS ESCENARIOS.  Madrid, Londres, Valladolid, Valencia y Lucerna son las ciudades de la novela, descritos con la precisión de quien estuvo allí.
     - LOS PERSONAJES. La verdadera protagonista es una mujer que ya no vive, es una sombra, pero maneja la trama y provoca el desenlace, la que anhela justicia y venganza. Pero hay otros protagonista y otros personajes entre los que se tejen los sentimientos de los que les hablaba antes. La evolución psicológica de cada uno de ellos  está perfectamente descrita.
     -LA ESCRITURA. Con un lenguaje muy cuidado, frases bien estructuradas y sin florituras despistantes. Los saltos en el tiempo se suceden con comodidad para el lector, sin perder el hilo del relato, bien definidos y con distinto formato: el primer período adopta la forma de un diario y cinco cartas, mientras la época reciente está relatada en tercera persona.
     Por todas estas razones les recomiendo este libro. María hizo un buen esfuerzo y disfrutó escribiéndolo, porque es el libro que a ella le gustaría leer. Lo he leído de una tirada porque engancha y, francamente, me ha gustado.
     Sara Mur.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Ana Noguera opina sobre "Diario de una sombra"

Ana Noguera, miembro del Consell Valencià de Cultura
El análisis que hizo Ana Noguera ayer (03.12.2015), en la sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Valencia, en el acto de presentación de la novela Diario de una sombra, fue excelente. Se transcribe a continuación un resumen elaborado por Ana que anima a sumergirse entre las páginas de la novela.


DIARIO DE UNA SOMBRA

María García-Lliberós



Con una narración cuidada y muy trabajada, María consigue un manejo extraordinario de las descripciones, tanto de paisajes o escenarios, como las psicológicas retratando la profundidad de los personajes. Pero también nos muestra los valores culturales y morales, estableciendo una dialéctica entre el individuo y la sociedad. La novela es un puzle de sentimientos: el amor, el desengaño, la traición, la decepción, la inocencia, la soledad, la culpa, pero sobre todos ellos, la ambición de poder.



Tiempo y espacio son dos conceptos básicos en la novela de María que le confieren realismo, credibilidad y una gran coherencia para comprender por qué actúan sus protagonistas y lo que les sucede.



Resulta sorprendente que la protagonista ausente, Elsa, una de las “frágiles” mujeres que la autora convierte en una heroica superviviente, sea quien consigue ejercer la venganza y la justicia a partes iguales.



María García-Lliberós es una gran novelista. Disfruta cuando escribe; pero también es una gran observadora de la condición humana, de cómo somos las personas, de nuestras reacciones ante conflictos y de la influencia de la sociedad. Como diría Ortega y Gasset, “soy yo y mis circunstancias”, María retrata tanto al personaje como su entorno social y cultural.
Ana Noguera.

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