lunes, 20 de noviembre de 2017

Reportaje de Bel Carrasco sobre "La función perdida"


Bel Carrasco es una periodista especializada en cultura, colaboradora habitual del periódico El Mundo. Es además, una escritora estupenda con novelas llenas de fantasía como "Las semillas del Madomus" o de inquietud como "Abrir en caso de muerte".
Compartimos la semana pasada una conversación tranquila y amena sobre mi novela "La función perdida" (Sargantana, 2017) y, consecuencia de la misma, es el reportaje que podéis leer en el siguiente enlace:

https://www.makma.net/la-jubilacion-es-el-mejor-invento-del-siglo/
Fue un placer y, desde aquí, mi agradecimiento.
María García-Lliberós

viernes, 10 de noviembre de 2017

LA ESCRITORA ANA NOGUERA HABLA DE "LA FUNCIÓN PERDIDA", DE MARÍA GARCÍA-LLIBERÓS



Una novela diferente por su sentido del humor y protagonismo masculino.

9 noviembre 2017
(Texto de presentación en Ámbito Cultural del Corte Inglés, de la Avenida de Francia en Valencia). 
Ana Noguera, escritora y miembro del consell Valencià de Cultura.
Cuando María me entrega sus novelas, lo hace con un brillo mágico en los ojos, con el orgullo de haber “parido”, deposita en mis manos su creación. Para mí, el orgullo es la confianza que me demuestra, cómo me entrega su obra. Me habla del personaje, de la portada, de la foto, de cómo ha conseguido el título (que de ello saben algunas de sus amistades), de la editorial y lo bien que trabajan.
Eso se puede entender, no solo porque esté satisfecha de su trabajo, sino porque vive cada momento de la creación como si fuera único e irrepetible, como deberíamos de vivir cada uno de los días que tenemos la suerte de disfrutar. María es apasionada, es comprometida, es creativa, es perfeccionista. Y también es agradecida. Por eso cuida cada uno de los detalles, mima sus obras, trabaja con esmero, con minuciosidad, repasando una y otra vez el estilo y el lenguaje. Tanto el fondo como lo externo.
Así es como quiero que recojáis el libro de María: como un regalo. Creo que a veces no somos conscientes de la suerte de compartir de primera mano una obra con su autora.
En definitiva, de eso va la novela. De vivir los días como si fueran únicos, de sentirse útiles, de encontrar nuevas y vitales funciones, de abrir etapas de la vida, de realizarse, de encontrarse a uno mismo.
Si hay alguien a quien hemos de preguntarle qué significa la jubilación es a María. Que ha decidido aprovecharla al máximo. Hace tan solo dos años, el 3 de diciembre del 2015, estábamos presentando su anterior novela, Diario de una sombra.
Esa es su octava novela. Y La función perdida relata ese tramo de nuestras vidas, que a todos nos llega, si somos afortunados, en las que hemos de dejar nuestra “función“ social, por aquello que se nos conoce, por el estatus social que representamos según el rol de nuestro trabajo. Abogados, ingenieros, empresarios, políticos, trabajadores de cualquier índole, llega un día que dejamos de serlo, se abre una nueva etapa de vacío funcional, de aprender a levantarse cada día sin que suene el despertador, sin ir a la oficina, y sin que suene el teléfono.
Eso le ocurre a nuestro protagonista.
¿Cómo va a ser la vida de Emilio Ferrer a partir de entonces? De forma autobiográfica nos contará cómo se ha enfrentado a una nueva etapa. Lo hará con sarcasmo, con socarronería propia de una persona inteligente pero también mayor.
Porque es una novela con grandes dosis de humor.
No voy a contar la novela, sino porque es una novela diferente.
En primer lugar, es la novela más contemporánea y actual de las escritas por María. En dos sentidos, porque está escrita desde la propia óptica de María en su momento actual, y además porque refleja los años actuales.
Curiosamente, no sé si María está de acuerdo, pero cuando la terminé, me pareció como si fuera la continuación histórica y vital de Diario de una sombra, aquella cuenta los años 70 hasta el boom de la España triunfadora, donde todos se hacían ricos, llegando al año 2000. Y en esta el protagonista se ubica en los años recién vividos de la corrupción y el despilfarro hasta hundirnos en la crisis económica. Es como si el personaje de Diario de una sombra encontrara continuidad en Emilio Ferrer.
Tiene unas características diferentes:
-         El espacio geográfico no es importante. En otras novelas anteriores, los escenarios urbanos dejaban una huella importante. Aquí no son necesarios. De hecho, la geografía la conocemos. Es nuestra casa, nuestra ciudad. Porque es mucho más importante: el espacio social en el que se desarrolla, es decir los elementos que van a aportarnos cómo son las nuevas construcciones urbanas, las nuevas relaciones sociales, dónde viven nuestros hijos.
-         Es una novela costumbrista, que refleja de forma fidedigna la cultura de la época actual. Y no se deja nada. Esa es otra característica: María retrata muy bien a los personajes y su carácter, tiene habilidad en la psicología humana (lo ha demostrado en todas sus novelas). Pero en esta ocasión, la profundidad de los personajes está en su interacción con la nueva cultura social: cómo se enfrenta una persona mayor a las nuevas tecnologías, cómo se relacionan los jóvenes, cómo se vive la relación sexual en la madurez. Es decir, la construcción de los personajes está en función de sus interacciones sociales. Es profundamente sociológica. Es un buen retrato de la actualidad, del desconcierto debido a la velocidad de los cambios, y de cómo los incorporamos a la cotidianidad. María siempre establece una dialéctica entre el personaje y su sociedad, pero en esta ocasión, la sociedad adquiere un protagonismo importante. No entenderíamos al nuevo Emilio Ferrer sin el entorno social.
-         Hay que decir que no deja nada por analizar de la sociedad actual: las redes sociales, los jóvenes y el acoso, las nuevas violencias, la normalidad social de la homosexualidad, pero también la actividad social en la madurez: los viajes, los bailes, la actividad cultural.
- Una cosa que tiene en común con sus novelas anteriores es que es un puzle, un compuesto de diversas piezas, personajes, situaciones y sentimientos. Las novelas de María no se focalizan sobre un único acontecimiento, sino que van desprendiendo situaciones paralelas, tal y como nos ocurre en el día a día. Así, encontraremos amor, amistad, familia, y venganza entremezclados en las acciones del protagonista. Todo se va a desarrollar en una nueva etapa.
-         En la anterior novela, María trataba la ambición, lo que un hombre es capaz de hacer por conseguir el poder que se propone, sin detenerse a evaluar los daños, ni siquiera los que él mismo se produce cayendo en la falta de autoestima, de culpa, de soledad. En cambio, aquí se plantea cómo la jubilación, la función perdida, acaba siendo una salvación, porque ese hombre cínico y ambicioso, que es Emilio Ferrer, acaba encontrando la felicidad, el orgullo, su propia autoestima y reconocimiento en las pequeñas cosas, aquellas que no le interesaban, en las que nunca se había fijado, a las que no asignó ningún interés ni valor. Entre las dos novelas observamos las dos caras de la moneda: la del triunfo y la del fracaso, ya sea personal o social.

María es una romántica, una idealista, una humanista convencida de que la sociedad de la maximización del individualismo, de la competitividad económica a cualquier precio, de la deshumanización de las personas no es lo que consolida nuestra felicidad.

-         Porque Emilio Ferrer, el protagonista, es un personaje ambicioso, arrogante, insensible, manipulador, poco amigo de sus amigos, y un cínico. Pero la transformación que se va produciendo desde las primeras páginas hasta el final de la novela es sorprendente. Llego incluso a enamorarme de él. Hasta su venganza adquiere tintes de justicia.


Pero lo que hace a esta novela diferente de las demás es que María siempre ha retratado a mujeres, mujeres fuertes, con gran personalidad, sus destinos. Incluso en la anterior novela, era una mujer la que dirigía el destino final del protagonista.

Aquí no. Es una novela profundamente masculina. Si se puede aceptar así: en el lenguaje, en los términos que hablan, en las conversaciones entre los dos amigos (Emilio y Guillermo), en los objetivos que se plantean.

Las mujeres, que las hay y muchas, adquieren un papel secundario. Interfieren e interaccionan en la vida de Emilio (la mujer, la secretaria, la hija, la nieta, etc) pero no son ellas las protagonistas. Son ellos: Emilio y su encantador amigo Guillermo, que resulta “torpemente delicioso”.

En este caso, la mayor dificultad y éxito de la novela, en mi opinión, es cómo María ha conseguido escribir tan bien lo que hablan los hombres, lo que dicen, sus diálogos, sus pensamientos, su relación con las mujeres. Qué siente el amigo, Guillermo, respecto a su mujer y su relación familiar, es impagable; con Guillermo se dibuja otro perfil de hombre: apocado, conformista, menospreciado por su propia familia.

Y hay un pasaje excepcional, el capítulo 9: el viaje a Malta de los dos jubilados.

Os puedo asegurar que os vais a reír con esta novela, vais a encontrar grandes dosis de humor. Y una empatía con los protagonistas que, al final, acaban convirtiéndose en personas realmente entrañables.


Ana Noguera

"La función perdida", de María García-Lliberós

¡¡Llega mi nueva novela!! Primera presentación en Valencia: 9 de noviembre. ¡Ya está en librerías!          


Editorial Sargantana, 2017 (Noviembre, 1ª edición).
359 páginas.

Sinopsis:
Emilio Ferrer, ingeniero y Jefe del Área de Proyectos de la Dirección General de Infraestructuras durante varias décadas, ha sido un hombre importante, respetado y temido, con influencia sobre los políticos de cualquier partido –nadie osó cesarle- debido a su capacidad para adoptar un perfil técnico bien informado y flexible. Era el funcionario que necesitaban a su lado para vestir el expediente y dar cobertura legal a sus tejemanejes. Y con el que no convenía indisponerse porque sabía demasiado. Tenía poder. Cuando en febrero de 2010 pierde su función, en medio de una crisis económica despiadada, su vida da un vuelco al tener que enfrentarse a nuevos retos, a su pasado familiar y a un futuro incierto.
«La función perdida es la historia de Emilio Ferrer contada por él mismo, el único responsable de su biografía, y con la que ningún lector se sentirá ajeno.»

miércoles, 18 de octubre de 2017

"Basada en hechos reales", de Delphine de Vigan


Traducción de Javier Albiñana.  

Ed. Anagrama, 2016
342 páginas.
19,90 € en papel.

Estamos ante una novela que interesa desde la primera página a la última, porque nos habla de literatura, además de desarrollar una trama de intriga sustentada en el pulso mantenido entre dos mujeres.   

La novela estructurada en tres partes –Seducción, Depresión y Traición- está contada en primera persona por D, una escritora que muestra un período de su vida marcado por una crisis creativa tras el enorme éxito de su última novela (que aunque no la menciona, se refiere a Nada se opone a la noche) en el que tiene lugar la aparición de L, una mujer fascinante, segura de sí misma, bella, que se gana la vida como negra literaria, esto es, escribiendo libros que se publicarán con el nombre de cualquier celebrity como autor. L tan sólo dejará su identidad con una señal que no la sacará jamás del anonimato.
El debate sobre literatura se concreta en la opción (falsa) entre realidad y ficción. L quiere que vuelva a escribir sobre hechos reales y experiencias vividas, pero D, que está recibiendo cartas anónimas amenazantes de algún pariente, quiere huir de ello y busca temas alejados de su vida, lo que irrita a L, que le exige que vuelva al libro oculto en su última novela, el libro fantasma, más arriesgado aún, del que habló en una entrevista hecha antes de la aparición de ésta, cuando desconocía el alcance de su repercusión. “Los lectores esperan de la literatura lo verdadero, lo auténtico, quieren que les cuenten la vida. La literatura no debe equivocarse de territorio” (página 78). “La escritura debe ser una búsqueda de la verdad, si no, no es nada. Si a través de la escritura no intentas conocerte, hurgar en lo que llevas dentro, abrir tus heridas, rascar, si no pones en tela de juicio tu persona, tu origen, tu medio social, eso no tiene sentido” (página 80). “Tus personajes han de tener un vínculo con la vida, existir al margen del papel” (página 103). A través del diálogo entre las protagonistas, muestra al lector sus dudas respecto a su propia trayectoria literaria y el camino a seguir en el futuro.
La intriga, e incluso el terror, se sustentan en el desarrollo de la relación personal entre las dos mujeres. ¿Es casual la aparición de L en la fiesta en la que se conocen? Interesante el proceso de seducción de L sobre D. L es una mujer con gran fuerza interior que ha leído todos los libros y entrevistas de L, que conoce su entorno familiar -que tiene dos hijos gemelos de un anterior marido, y un amante que le proporciona estabilidad afectiva- y que para L es un estorbo para sus planes. Pero, ¿cuáles son éstos?, porque parece obvio que L ha llegado con una estrategia y objetivos claros. L aprovecha la debilidad de D, su bloqueo creativo, su pánico, para, poco a poco, hacerse insustituible en la vida de D, aislarla de sus amigos, resolverle todos los problemas, hasta llegar, incluso, a que ésta acepte suplantar en público su personalidad. 
Basada en hechos reales es una novela que nos habla del apoderamiento de la voluntad de una persona por otra y la forma de conseguirlo, de la relación de dominio entre una pareja de amigas hasta lograr el sometimiento mental de una a la otra. Ello requiere el diseño perfecto de unos personajes con profundidad psicológica, la dosificación del relato aportando al lector los datos que van nutriendo hipótesis de futuro y que van envolviendo a L en una nube de sospechas. Magnífica por ejemplo, e ingeniosa, la fiesta de cumpleaños de L a la que no acude ninguno de los invitados, a excepción de D, y cuya ausencia asocia a la misteriosa muerte de su marido años atrás. L alimenta el misterio en torno a su persona. Se reinvente a sí misma a través de un relato sobre sí misma que incluye la condición de zurda de L que desaparece en momentos claves a la observación de D, o el adelanto del fin violento de la relación, o el mimetismo de L hasta convertirse en su doble. “Pensé que L había percibido mi punto de demencia y yo el suyo. Por otra parte quizá fuera siempre eso, un encuentro ya sea amistoso o amoroso, dos demencias que se reconocen y se cautivan” (página 131).
Es obvio que el desbloqueo de la escritora lo consigue con la idea de escribir sobre L, un personaje real, y el resultado es Basada en hechos reales y aquí surgen múltiples preguntas que nos hacen pensar que la autora ha jugado con nosotros, aunque no me ha importado porque me ha divertido. ¿Ha existido L? ¿Es un personaje vinculado a la realidad o vinculado a otros personajes de ficción, de otros autores? ¿Ha escrito L esta novela? ¿Ha sido L la negra literaria de Delphine de Vigan? ¿Es Basada en hechos reales una ficción cien por cien? Lo que sí está claro es que es pura literatura y el debate es inútil porque la realidad, si es la fuente de inspiración, debe ser reinterpretada, transformada según la mirada y el punto de vista del narrador, y eso es una forma de ficción.
Una novela muy cinematográfica (Román Polansky la está llevando al cine) e interesante que recomiendo sin dudar.


María García-Lliberós

miércoles, 20 de septiembre de 2017

"El último encuentro", de Sandor Màrai


Ediciones Salamandra (Letras de bolsillo), 2014 (1ª ed.: 2012)
Traducción del húngaro: Judit Xantus Szarvas.
189 páginas.
7,00 €.               



Estamos ante una novela corta de enorme intensidad, si tenemos en cuenta la cantidad de temas que aborda y la profundidad con que lo hace. Una novela que tuvo una acogida espléndida por parte de los lectores cuando se publicó en español por primera vez en 1999, y dispar por parte de la crítica. Me coloco con los lectores aunque la novela sea susceptible de algún reproche por mi parte.
Se estructura en 20 capítulos y aunque el autor no haya efectuado ninguna diferenciación, los primeros nueve forman una primera parte, y el resto la segunda. En la primera, el viejo general Henrik recibe en su mansión (“una enorme tumba donde se desmoronan los restos de varias generaciones”) el anuncio de la visita de su amigo Konrad, esperada desde 41 años y 43 días ("como el juez y la víctima, reunido en una misma persona, esperan al acusado"), y se dedica a prepararla a conciencia, una auténtica puesta en escena, y recordar que necesita arrancarle la verdad y ejecutar una venganza, una forma de incubar la intriga. En esta parte, el narrador es una voz omnisciente que, en la segunda, cuando aparece Konrard, se mantendrá en segundo plano, pasa a ser un oyente, para ceder la función narrativa a Henrik a través de un largo monólogo. La estructura narrativa es sencilla, efectiva y bastante teatral.
El último encuentro fue escrita en 1942 con Márai instalado en Budapest, Hungría inmersa en la Segunda Guerra Mundial, oficialmente unida al Eje (alemán-italiano) aunque negociando en secreto con Inglaterra y EE.UU. Ambiente de guerra, de cambio, de peligro, de despedida del antiguo régimen y de sus formas de vida, de decadencia, y de incertidumbre ante el futuro.
La novela recorre el período entre 1875, cuando Henrik y Konrad se conocen en la Academia militar de Viena con 10 años, época en que el emperador de Austria era el rey de Hungría y mantenía el orden, en que el ejército con la parafernalia de uniformes de gala y códigos de honor, acogía a los hijos de la aristocracia y alguno de procedencia humilde con suficientes méritos, hasta 1940. En medio todo un conjunto de hechos históricos creadores de una atmósfera social (revolución en Rusia, desmoronamiento del imperio, primera guerra mundial, e inicio de la segunda gran guerra) y una fecha novelística crucial, el 2 de julio de 1899, cuando tuvo lugar una cacería en la finca del general que dio lugar a la huida de Konrard.
Un relato de pocos personajes, media docena, no hacen falta más para alimentar una intriga, porque desde el primer capítulo el lector empieza a preguntarse qué pasó en aquella cacería que provocó esa separación tan larga y esa sed de venganza entre dos personas unidas por una amistad desinteresada.
Una novela con mucho pensamiento. El viejo general no ha hecho otra cosa sino meditar sobre diversas cuestiones que en la novela desarrolla como un ensayo filosófico. Es su forma de ajustar cuentas con Konrad, mostrarle sus reflexiones sobre lo que le ha obsesionado.
La amistad entre hombres es el tema central. La define como un servicio, como la relación más noble e intensa entre dos personas. Las ata en un mismo destino. “Éramos amigos, no compañeros, compinches o camaradas”. Se rige por una ley humana  severa. El sentido profundo de la amistad entre hombres es el altruismo. 
Las diferencias de clases sociales es otro de los temas que aborda. “Quizás la riqueza no se pueda perdonar”. Los pobres que se convierten en señores no perdonan. Konrad y Krisztina son de la misma clase social, inferior a la de Henrik.  Las ideologías y los grados de poder son los otros elementos que dividen la sociedad en dos.
La venganza es el otro asunto crucial. Alimenta las ganas de vivir. Los recuerdos nutren la espera y no le permiten perdonar hasta que tenga lugar el duelo sin sable, y “hablemos de la verdad”. Porque no es lo mismo realidad y verdad. Ésta se encuentra en la intención con que se actúa y en los motivos, y es lo que provoca, o no, la culpa.
La traición, la fidelidad son otros objetos de reflexión: “¿Cuándo exigimos a otro fidelidad, es acaso nuestro propósito que la otra persona sea feliz (pag. 168).
La fatalidad y la vejez que se hace presente cuando se acaba el deseo de placer, sólo quedan los recuerdos, las vanidades, entonces envejece el alma.
Desde el punto de vista de la técnica literaria del relato, hay que destacar la forma magistral como va aportando al lector los hechos con frases cortas que intercala en una reflexión larga o al final teatralizado de un capítulo. Por un lado discurre el pensamiento filosófico y por otro, no más de diez frases cortas salpicadas en el momento preciso, nos relata la acción, lo que ocurrió. Lo cuenta de manera sincopada y, sin embargo suficiente. 
Durante toda la segunda parte Konrad se limita a escuchar y asentir con su silencio el discurso de su amigo. Al final hay dos preguntas pendientes, la primera sobre Krisztina que se resuelve como lo hacen los caballeros (quemando su diario sin haberlo leído) y la segunda más importante: “¿Crees que el sentido de la vida no es otro que la pasión, que puede concentrarse en una persona para siempre?”. “Sabes que sí” es la escueta respuesta de Konrard que da fin al duelo. 
La cantidad de frases que he subrayado me ha dado la medida de la hondura de la novela. Es cierto que siendo una novela corta, todavía podría haberlo sido más si hubiera eliminado algunos pensamientos reiterativos, machacones, en la segunda parte, y la lectura ganado en intensidad y agilidad. Es mi único reproche. Leí por primera vez El último encuentro en 2001 y me pareció magistral. La he vuelto a leer ahora y me ha deslumbrado de nuevo aunque mi condición de lectora sea más exigente.


María García-Lliberós

jueves, 6 de julio de 2017

"Cáscara de nuez", de Ian McEwan

Editorial Anagrama, 2017.                                

Traducción de Jaime Zulaika.
217 páginas.
18,90 e, en papel; 11,99 €, en ebook.

Me encanta la obra de Ian McEwan y procuro no perderme ninguno de sus libros. Soy una seguidora entusiasta. Sin embargo, Cáscara de nuez, una novela que ha tenido críticas excelentes, demasiado porque han generado expectativas exageradas, me ha dejado algo insatisfecha. Por supuesto que la he leído con gusto, porque es imposible no leer con gusto la prosa de McEwan, traducida de maravilla por Jaime Zulaika, pero esperaba más del autor de Expiación.
Cáscara de nuez se ha inspirado en Hamlet, de Shakespeare. En esta obra teatral, Claudio asesina a su hermano y por primera vez se compara el útero materno con una cáscara de nuez. En la novela, también hay dos hermanos: el mayor, John, poeta y editor mediocre de poetas desconocidos, bohemio y poco práctico y Claude, agente inmobiliario, avispado para los negocios y de moral relajada. Entre ellos está Trudy, esposa de John y amante de Claude, una mujer guapa de 28 años, deseable a pesar de su embarazo de ocho meses, frívola, dependiente sexualmente de su amante, ambiciosa y egoísta. Y en su interior se encuentra el relator de esta historia, el feto, un feto envuelto en líquido amniótico que tiene la capacidad de oír lo que ocurre alrededor de Trudy, de sentir, y sufrir, las embestidas sexuales de Claude y las borracheras de Trudy, de leer los pensamientos de su madre, de juzgar el comportamiento de sus progenitores, de tomar posición en la lucha que se establece entre ellos y de filosofar sobre la sociedad a la que en breve se incorporará. El escenario, nunca mejor dicho porque la novela tiene ecos teatrales, en el que se suceden los hechos casi en su totalidad, es la mansión conyugal de Trudy y John, sucia, destartalada, caótica, poco acogedora y que, sin embargo, en el mercado inmobiliario está tasada en 7 millones de libras, suficiente cantidad para motivar el asesinato de John, el propietario, planeado por los los amantes para apropiarse del botín y del que el feto es el único testigo.
Con estos mimbres, McEwan, escribe una novela satírica que es también una novela criminal, si bien la investigación posterior está bastante diluida y, una novela de crítica a las conductas individuales en la sociedad actual. El humor está presente en muchas páginas. Pero el hecho de que la narración fluya desde el punto de vista de un feto, un no nacido inocente por completo, casa mal con el relator filosófico, maduro y estratega que se preocupa por su futuro incierto de hijo no deseado y, en mi opinión, esta contradicción choca con poca fortuna en la mente del lector.
A pesar de ello, no seré yo quien no recomiende esta lectura. Me ha hecho pasar momentos divertidos y he disfrutado con las escenas que describe y con la prosa.

María García-Lliberós

miércoles, 5 de julio de 2017

"Rey de Picas", de Joyce Carol Oates

Ed. Alfaguara, 2016                                         
229 páginas
18,90 €, en papel; 9,99 €, en ebook


Joyce Carol Oates es una escritora americana de larga trayectoria, candidata al Nobel desde hace años, con libros que dejan huella en el lector como La hija del sepulturero o la maravillosa biografía novelada de Marilyn Monroe Blonde, títulos que me han venido enseguida a la memoria, de temáticas variadas, y que ahora nos sorprende con esta novela corta de suspense, con mucha carga psicológica, con la que demuestra, de nuevo, la profesionalidad y buen hacer que la caracteriza.
En Rey de picas, a través de la historia de Andrew J. Rush, nos describe el proceso perturbador que conduce a un hombre a la locura. Rush es un escritor respetado, de éxito, con 28 novelas publicadas, que inicia el camino de desdoblamiento de su personalidad como autor al firmar, bajo el seudónimo de Rey de Picas, otro tipo de libros, escabrosos, duros, sucios, con morbo aberrante, censurables por parte de su entorno social debido a la ausencia absoluta de ética. Además, se inspiran en hechos acaecidos en su familia tiempo atrás. Poco a poco, la personalidad imaginada, o exigida a ese tipo de autor, irá dominando la de Rush, lo que tendrá consecuencias en su vida cotidiana y en su cotidianidad doméstica.   
El carácter de Rush, propio de una persona estable, de un esposo atento, de un vecino modélico, va confundiéndose con el de Rey de Picas, aflorando el lado cruel, cínico, maligno, tendente a delinquir. Un descenso a los infiernos de la demencia arrastrado por una culpa que esconde en su interior desde la adolescencia.
El personaje del protagonista y relator, pues nos habla en primera persona, es complejo y se muestra con un diseño sólido a través de sus monólogos mentales y diálogos, también mentales, con su otro yo, el Rey de Picas que alienta sus desvaríos.
La novela, a partir de la segunda mitad adquiere un ritmo vertiginoso, los hechos se suceden sorprendiendo al lector sin tregua, de ahí que se califique de suspense más que de género, las relaciones con su mujer e hijos se enturbian y Rush abandona definitivamente su respetabilidad para abrazar, sin remordimientos, una conducta criminal.
Una novela psicológica, lúcida, intensa, bien escrita, con menores pretensiones que otras de la autora, pero que se lee de maravilla y muy adecuada para las siestas del verano.

María García-Lliberós.

viernes, 30 de junio de 2017

"Derecho natural", de Ignacio Martínez de Pisón

Editorial Seix Barral, 2017 (marzo)        
446 páginas.
21 € en papel; 9,99 € en ebook.

Derecho natural es una novela que contiene y desarrolla las obsesiones literarias de su autor. Toma como hilo conductor la evolución de una familia española de clase media baja y como punto de vista el de uno de sus miembros, el hijo mayor que asume el papel de relator en primera persona, un relator subjetivo e implicado que escarba en su memoria desde que era un niño hasta que se sitúa en la treintena y su padre, personaje principal, muere, por lo que la percepción de
las conductas de los miembros de su familia va cambiando con su propio crecimiento. Ubica la acción en una España en cambio: últimos años del franquismo, referéndum de la Constitución, Transición y primeras décadas de democracia. Con unas leyes nuevas que se adaptan a exigencias sociológicas que afectan de lleno a la composición familiar.
         Estamos ante una novela realista y de personajes. La figura de Ángel Ortega, el padre cobra un peso esencial en la historia. Su arrolladora personalidad, su egoísmo, camuflado por un innato don de gentes que genera confianza (otro ejemplo del pícaro español), su canallesca capacidad para la seducción, la mentira, la impostura y la simulación (es actor secundario en películas de bajo presupuesto, forma dos familias, se convertirá en el doble de Demis Roussos), lo hacen imprevisible. Consigue que tanto cuando está presente como cuando está ausente, el resto de los miembros de la familia se sientan influidos por él, vivan atentos a la interpretación de cualquier gesto, poniéndose siempre en lo peor. Un personaje que a Martínez de Pisón le ha salido redondo porque consigue acercarlo al lector, exhibir su parte más negativa y, también, los momentos de ternura y vulnerabilidad ante su fracaso personal. El lector acaba metiéndose en su piel, juzgándolo desde su interior, comprendiéndolo.
         La figura de la madre, Luisa y su evolución desde la mujer que vive en un mundo de ilusión y es abandonada con cada nuevo embarazo, hasta la mujer por fin casada, empresaria de éxito, capaz de instrumentalizar a un hombre para extraer fuerza y deshacerse del marido (excelente la escena en la cocina, página 179, cuando le dice ¡Vete de mi vida! ¡Vete para siempre de mi vida!, y el relator nos explica cómo funciona la memoria) y emprender una nueva etapa libre, de acuerdo con los nuevos valores sociales, está contada con suficiente detalle, al igual que la personalidad escindida de la mujer de éxito fuera de casa y la insegura en el hogar, transmitiendo desasosiego, frente a unos hijos que conforme crecen la van cuestionando.
         En la novela hay análisis psicológico de los personajes: Manolo, el hijo cleptómano que odia al padre, Cristina, la hija dócil y alegre, Paloma, la víctima principal del enredo familiar. El episodio de convertir en gemelas a Cristina y Paloma, cuando tienen madres diferentes, y el desafecto posterior entre ambas, así como sus consecuencias en el resto de la familia, es un hecho novelesco de primera magnitud, al igual que el proceso de separación de los padres, con las perversas transacciones que conlleva, la desigual atribución de culpas y la generación de rencores profundos. Está contado con enorme verismo.
         El autor utiliza sucesos y personajes reales que mezcla con los de ficción para darle mayor credibilidad a la historia: Paco Rabal, Peces-Barba, el 23-F, el secuestro del auténtico Demis Roussos, los programas de TV de la época, el de José Mª Íñigo, por lo que esta novela, con el tiempo pasará a considerarse de atmósfera histórica o histórica, sin más. La primera parte transcurre en Barcelona y es la que posee más fuerza narrativa. En la segunda parte desplaza el escenario a Madrid y pierde fuelle. La figura de Irene, el amor del relator, y su historia con las drogas, resulta poco consistente desde el principio, incluso innecesaria en un argumento de trama familiar infeliz de suficiente fuste que no requiere de nuevos temas para atrapar nuestra atención.
         Una novela de lectura ágil, como las de Martínez de Pisón, (recordemos Carreteras secundarias, Enterrar a los muertos, La buena reputación), un autor dotado para contar historias a la manera clásica, cronológica, apoyado en una sólida documentación y en buena creación de atmósferas, con personajes reconocibles, como cada uno de nosotros, en la España que hemos vivido, lo que facilita la representación mental de la acción y con un argumento lleno de conflictos humanos que interesan. Convierte al lector en un miembro más, pasivo y silencioso observador, de esta familia. Estos aspectos son los que la hacen recomendable.
María García-Lliberós

viernes, 16 de junio de 2017

"Perseo y la mirada de Medusa", "Orfeo desciende a los infiernos" y "La fundación de Roma"

Novelas de Isabel Barceló Chico.
Se acompañan de un texto sobre la pervivencia del mito redactado por Juan Carlos Moreno.
Editorial Gredos, 2016, 2016 y 2017, respectivamente.  
104 páginas cada una.




Isabel Barceló
     Estas tres novelas cortas han aparecido en la colección Mitología Gredos durante el invierno pasado y han sido distribuidas a través de kioscos, lo que ha hecho que se les prestara poca atención. Sin embargo, tanto los textos de Isabel Barceló, recreando los avatares de los héroes mitológicos a la manera de un relato breve, como los ensayos, breves también, de Juan Carlos Moreno, consiguen estimular la curiosidad del lector, por lo general bastante ignorante, respecto al origen de los mitos clásicos e interesarse por los mismos.
     Isabel Barceló es una escritora valenciana que ya ha dado pruebas de sus conocimientos de la historia antigua de Roma y Grecia. Es una experta y una permanente estudiosa que transmite sus conocimientos dictando conferencias o escribiendo novelas -Dido reina de Cartago y La muchacha de Catulo, reseñadas en este blog-, mostrándose en ambas artes rigurosa, amena y con un excelente sentido del humor.

     En Perseo y la mirada de Medusa la autora nos cuenta la gesta de este hijo de Zeus y de la mortal Dánae, que con ayuda de los dioses consiguió cortar la cabeza de Medusa, cuya cabellera estaba formada por serpientes, y liberar a su amada Andrómeda, cumpliendo con su destino de manera inexorable. Un oráculo predijo antes de nacer que mataría a su abuelo, el rey de Argos, Acrisio, y no pudo evitarlo.
     Orfeo desciende a los infiernos, nos cuenta el paso por el mundo de este músico prodigioso, capaz de encandilar con su canto a los seres animados e inanimados, hijo de la musa Calíope y del rey Eagro de Persia, enamorado de Eurídice, dispuesto a seguirla hasta el valle del Hades, donde penan los fallecidos, para rescatarla de la muerte. Orfeo fue el impulsor del culto mistérico que alentaba la posibilidad de una existencia más allá de la muerte e, incluso, de poder volver a la vida. Creía que los seres humanos estaban compuestos de cuerpo y alma y mientras el cuerpo se corrompe al morir, el alma, inmortal, perdura por siempre.

La fundación de Roma nos conduce a la historia de Rómulo y Remo. gemelos, de muy diferente carácter, hijos de Rea Silva, una vestal sobrina del rey Amulio, y de Marte, el dios romano de la guerra, llamados a fundar la ciudad de Roma. Especial interés tiene la gesta del rapto de la sabinas, doncellas jóvenes de los pueblos vecinos, necesarias para el crecimiento demográfico de la nueva ciudad, que tanta repercusión ha tenido en diferentes manifestaciones artísticas.

Estas historias que dieron lugar a los mitos se transmitieron oralmente, pero son, sin duda, las primeras manifestaciones de la literatura fantástica. La imaginación en torno a los dioses, sus poderes y sus debilidades, es portentosa. La cuidada prosa de Isabel Barceló fluye con agilidad, y su vasta cultura le permite cerrar los relatos sin dejar cabos sueltos, haciendo que la lectura se convierta en un ejercicio delicioso, al tiempo que instructivo.

Respecto a los textos de José Luis Moreno, resultan el complemento idóneo e ilustran sobre la cantidad de obras de arte -pictóricas, escultóricas, musicales, dramáticas, etc- inspiradas en los héroes de la mitología y, en concreto, los que protagonizan estas novelas. 
Muy recomendables.


De inminente aparición La ira de Medea, con los mismos autores, en la misma colección.

domingo, 11 de junio de 2017

Lecturas para el verano 2017.



Un año más, a petición de amigos y seguidores, cuelgo en mi blog esta selección de libros para el verano. Hago la advertencia de que algunos los he leído y otros forman parte de mi particular lista de lecturas pendientes. Me he guiado por diferentes críticas publicadas en revistas especializadas y blogs y, especialmente, por la opinión y comentarios de personas que comparten conmigo clubes de lectura o tertulias literarias. Opiniones que respeto mucho. Siempre habrá un riesgo de no acertar y que forma parte de la aventura de leer, para mí una tentación en la que caigo con gusto.

¡Feliz verano y felices lecturas!
María García-Lliberós


1. De este pan y de esta guerra, de Jesús Zomeño.

Editorial Contrabando, 2016
Premio de la Crítica Valenciana.
155 páginas. 

18 relatos breves con dos características en común: están relatados en primera persona por un varón (diferente en cada relato) y se ubican temporalmente durante la primera guerra mundial, desde distintos frentes y perspectivas.
Son todos excelentes, dejan huella porque están escritos con una prosa potente y plantea cuestiones que nos afectan.


2. Rey de picas, de Joyce Carol Oates.

Editorial Alfaguara, 2016                                      
229 páginas.


La autora, candidata al Nobel y excelente escritora, nos ofrece esta novela de suspense psicológico y argumental que se lee sin aliento. 
Andrew J. Rush, autor de veintiocho novelas policíacas, esposo y padre ejemplar, esconde un secreto. Utilizando el seudónimo Rey de Picas escribe otro tipo de novelas, violentas y espeluznantes. Su vida perfecta se viene abajo cuando su hija encuentra una obra de Rey de Picas y comienza a hacer preguntas. Al mismo tiempo, Rush recibe una citación judicial tras ser demandado por una mujer del pueblo que lo acusa de plagio. Mientras la reputación, la familia y la carrera de Rush peligran, los pensamientos de Rey de Picas se vuelven cada vez más malvados.
          Reseña en este mismo blog, en la entrada de 05.07.2017.

3. Cáscara de nuez, de Ian McEwan.

Editorial Anagrama, 2017                                    
224 páginas.

Trudy mantiene una relación adúltera con Claude, un hermano de su marido. Éste, poeta y editor, es un soñador depresivo con tendencia a la obesidad. Claude trabaja en negocios inmobiliarios. La pareja de amantes concibe un plan: asesinar a John y que Trudy herede una mansión georgiana valorada en unos ocho millones de libras. Pero hay un testigo de esta maquinación criminal: el feto que Trudy lleva en sus entrañas. y que McEwan convierte en el narrador de la novela. Consigue una mezcla de comedia negra y trama detectivesca. Además, el feto, observador desde primera fila de los preparativos del asesinato de su padre a manos de su madre, filosofa sobre el mundo.
      Reseña en este blog en la entrada de 06.07.2017

4. Tan frescas, de Anna Freixas.   
                          
Editorial Paidos Ibérica, 201                                    
336 páginas. 19 euros.

La autora, doctora en Psicología y catedrática de la Universidad de Córdoba, recoge en este ensayo historias vividas por las mujeres que hoy tienen 60, 70 u 80 años. Pertenecieron a la generación del Rock&Roll y del feminismo, rompieron moldes y siguen siendo activas, independientes y exigente. Son las nuevas mujeres mayores del siglo XXI.



5.La musa oscura, de Armin Óhri    
                                        
Editorial Impedimenta, 2016
288 páginas. 21,95 euros.

En el Berlín de 1865 una mujer es asesinada. Julius Bentheim, un estudiante de Derecho colabora en la investigación. Los indicios apuntan a la culpabilidad del profesor de filosofía Botho Goltz, son reforzados por su confesión. Pero cuando el presunto asesino es llevado ante la justicia, hará gala de una astucia tan maquiavélica que acabaremos preguntándonos si Goltz pagará por su crimen. Una novela negra poco convencional en la que más que reunir pistas se desmontan hechos con un ingenio despiadado y el uso de la lógica.


6. La última hermana, de Jorge Edwards

Editorial Acantilado, 2016.
384 páginas. 24 euros.

El premio Cervantes de 1999, toma a su tía María Edwards MacClure como protagonista de esta historia.
María, chilena sofisticada y alegre, asiste atónita a los efectos de la ocupación alemana de París, que cambia su vida hasta entonces despreocupada. El azar la lleva a conocer la persecución a la que someten los nazis al pueblo judío y, sin medir las consecuencias, movida por el impulso de ayudar, decide colaborar con la Resistencia salvando a los hijos de algunas judías sentenciadas a muerte en los campos de exterminio. Esta novela nos revela la fuerza transformadora de la compasión y de la valentía discreta y, quizá por ello, más admirable.



7. El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Editorial Salamandra, 2017                                             
416 páginas. 
19 euros, en papel; 11,99 euros en ebook

Unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. En esta trama, escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, se anticipa una amenaza latente en el mundo de hoy. En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las normas establecidas por la dictadura que domina el país. Si Defred se rebela o si no es capaz de concebir, le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias contaminadas por residuos tóxicos. El régimen controla hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres, pero nadie, ni siquiera este gobierno puede con el pensamiento y el deseo de una persona. Muy interesante.


8. Mentira y sortilegio, de Elsa Morante.

Editorial Lumen, 2016
1024 páginas.  37,90 euros.

Elisa, una joven huérfana de impresionante imaginación, que vive rodeada de novelas de aventura y sagas trufadas de héroes y doncellas, decide poner por escrito la historia de su familia. Convierte a su madre Anna, a su padre Francesco, al primo Edoardo y a una prostituta de nombre Rosalía en personajes de leyenda. Así, unos seres anodinos se transforman en hombres y mujeres dignos de mil locuras, y lo que podría ser una comedia costumbrista es una grandiosa tragedia. La joven fantasea. recuerda y escribe. Ubica la acción en una ciudad del sur de Italia a principios del siglo XX, un lugar y una época en que la libertad de las mujeres estaba en manos de padres, maridos y amantes. Natalia Ginzburg dijo de esta novela: "Leí Mentira y sortilegio de un tirón y me gustó inmensamente.... Hacía mucho tiempo que no leía nada que me diese tanta vida y tanta felicidad." 
Recomendable a quien guste de novelas muy largas.


9. La noche y yo, de Juan Carlos Méndez Guédez.

Editorial Páginas de Espuma, 2016.   

154 páginas.
17,95 euros.

Juan Carlos Méndez Guédez es uno de los más valiosos narradores hispanoamericanos de la actualidad. Con una prosa rotunda nos ofrece un libro formado por tres relatos que bien podrían ser una única conversación cruzada alrededor de una historia de amistad y sexo, abandono y reunión; o varias historias de recuerdos y deseos, arrepentimientos y decisiones e insomnios; o una historia de Caracas lloviendo y de noche, y al fondo está Venezuela; y una historia o varias de libros subrayados, de lecturas y lectores, de gente que vive por los libros y desde los libros, porque solo en lo que leemos fuera somos capaces de reconocernos dentro.


10. El Día de la Independencia, de Richard Ford.

Editorial Anagrama, 2006.       
568 páginas. 17,70 euros.

Richard Ford recupera a Frank Bascombe, protagonista de El periodista deportivo. Es el verano de 1988, Frank sigue viviendo en Nueva Jersey, pero ahora se dedica al negocio inmobiliario y, tras el divorcio, mantiene una relación sentimental con Sally. Mientras busca una casa para unos insoportables clientes, Frank aguarda ilusionado la llegada del fin de semana del 4 de julio, Día de la Independencia, que va a pasar en compañía de Paul, su hijo adolescente. Ford retoma a su antihéroe, un tipo corriente, y lo lanza a una nueva aventura cotidiana, en la que se entremezclan desolación, melancolía, humor y esperanza.

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