miércoles, 17 de mayo de 2017

"Olive Kitteridge", de Elizabeth Strout

Premio Puliztzer 2009                                   
Portada Ed.Austral
Traducción: Rosa Pérez Pérez
Editor digital: Titivillus
Editorial Austral y Ed. Aleph, 2010 (en papel y agotada)
231 páginas

     El título de esta obra, poco afortunado para el lector español, responde al nombre de la protagonista, una profesora de matemáticas jubilada, de carácter áspero, casada con Henry, el afable farmacéutico de Crosby, un pequeño pueblo costero de Nueva Inglaterra. La estructura la conforman trece relatos breves unidos por la presencia, en todos ellos, de Olive aunque en algunos de forma poco relevante, de manera que el conjunto acaba formando una novela. Una novela de personajes, porque éstos, a pesar de su escasa presencia, adquieren un enorme peso, como transmisores de su punto de vista y como portadores de sus respectivos dramas personales. De esta forma tan singular, mediante un relator en tercera persona implicado y subjetivo, el lector va conociendo la personalidad de Olive a través de las múltiples miradas y opiniones de los demás personajes sobre ella, vecinos suyos. El protagonismo recae tanto en la comunidad como en Olive.
Portada edición digital
     Sobre este paisaje humano de apariencia apacible, Elizabeth Strout nos habla de la vida, de las insatisfacciones personales que esconde cada cual, de los errores que cometemos cuando amamos, del miedo a la soledad, al envejecimiento y a la muerte y, sobre todo, al dolor, de los cambios en la cotidianidad de un matrimonio con el paso del tiempo, porque nada es igual que ayer, de la incomprensión mutua entre padres e hijos, de la crueldad de algunas conductas, de la necesidad de querer y sentirnos queridos o, al menos, necesarios, del horror a provocar indiferencia. 
     Escrita con una prosa poderosa y bella en la que cada frase y cada palabra están justificadas y tienen una motivación, cala en la conciencia del lector obligándole a pensar, reconociéndose en ocasiones, compartiendo sentimientos, aprendiendo del vivir. Los personajes (Kevin, Angie la pianista, Harmon y Bonnie, Daisy , el matrimonio formado por Jane y Bob, Henry, su marido, Cristopher, el hijo y otros) los presenta con pocos detalles, pero éstos, certeros y precisos y, por tanto, suficientes para alimentar el imaginario del lector.                                                                                  
Elizabeth Strout
      
     Una novela que te remueve las tripas y te renueva por dentro que no debemos dejar de leer.
      Con este libro Elizabeth Strout ganó el Pulitzer en 2009, tocó el cielo, del que no ha bajado desde entonces. La obra dio lugar a una serie de cuatro capítulos para TV que obtuvo varios premios Emmy y que estoy deseando ver.
     María García-Lliberós
     

miércoles, 19 de abril de 2017

"La amiga estupenda", de Elena Ferrante

Primer volumen de la tetralogía Dos amigas               
Traducción: Celia Fillipeto.
Editorial Lumen, 2016 (2ª edición)
386 páginas.
19,90 €, en papel.

Para analizar esta novela debemos situarnos en Nápoles en la década de 1950. Italia iniciaba la recuperación de los estragos padecidos durante dos décadas turbulentas, las que transcurren entre 1930 y 1950, marcadas por el ascenso de Mussolini al poder, la persecución racial y la lucha antifascista, elementos que dividieron a la sociedad, la segunda Guerra Mundial, que en Italia tuvo connotaciones de una guerra civil, con la ocupación nazi primero y, luego, la de los aliados, porque fue una potencia perdedora. A ello hay que añadir, en Nápoles, la presencia de la Camorra que controlaba, desde el siglo XVI, todos los resortes del poder y, por supuesto, los mecanismos de ascensión o aniquilación social. Es una sociedad herida aunque sus miembros vivan en el continuo disimulo.
En la novela, la ciudad de Nápoles, y el barrio de las protagonistas, son un personaje más, quizás el principal. Se trata de una ciudad peligrosa, violenta, sucia, seductora, diferenciada entre zonas míseras, lúgubres y marginales y otros lujosas, el lugar del que todos anhelan irse y del que nadie puede deshacerse. En este escenario se desarrolla la historia que cuenta la saga, la de la amistad entre dos niñas primero, nacidas ambas en 1944, y dos mujeres después.
La amiga estupenda es la primera entrega de una tetralogía. En ella las amigas pasan de niñas a adolescentes. Está narrada en 1ª persona por Linú que quiere contar lo que le dicta su memoria cuando su amiga, con sesenta años, desaparece, por voluntad propia, sin dejar el más mínimo rastro de su paso por este mundo. A un breve prólogo le siguen dos capítulos: historia de don Achille e historia de los zapatos, dos símbolos.
El punto de vista es el de Linú, pues por eso es la narradora, la niña, en principio más débil, fascinada por la fuerza y brillantez que emanaba de Lila, deseosa de ser su amiga incondicional, aceptando su superioridad e, incluso, sus vejaciones. Porque lo que no puede soportar es su indiferencia. Lila, hija de un zapatero remendón, es brillante y le contagia su amor por la lectura, por la de Mujercitas, e imaginan que para llegar a ser ricas, que es lo primero que se proponen, basta con estudiar y escribir un libro. Desde niñas son conscientes del ahogo que provoca la pobreza. 
La novela desvela cómo va creciendo entre ambas un sentimiento de ayuda mutua, de solidaridad. El desarrollo físico, emocional y mental de las amigas es el eje de la narración, pero la trama se sustenta en nueve familias residentes en el barrio, las relaciones entre ellas y entre los individuos que las conforman y que componen el universo literario de la voz narrativa. Lila posee una personalidad compleja, es inteligente, puede ser perversa y esconde su sensibilidad tras un muro de dureza. También es generosa y valiente, capaz de enfrentarse con sus mismas armas agresivas a los chulos del barrio en defensa de su amiga, o de sacrificarse por salvar a su hermano. Es víctima de la situación familiar, en la que la violencia doméstica es pan de cada día. Conforme crecen la relación se va haciendo desigual, porque Linú sigue estudiando mientras Lila abandona para ponerse a trabajar. Sin embargo, a pesar de las buenas notas de Linú, ésta siempre dependerá de Lila. 
La conciencia política de Lila despierta al empezar a trabajar. Pregunta (a su amigo comunista el albañil Pasquale Peluso), consulta libros de la biblioteca y así “puso motivos concretos, caras comunes al clima de tensión abstracta que de niñas habíamos respirado en el barrio”. Descubren que las personas a las que amaban  y que llevaban en la sangre cargan con culpas tenebrosas. Lila le descubre el barrio que ya existía antes que ellas, porque todos fingían (esenciales las páginas 184 y 185). Don Achille Carracci había ganado dinero en el mercado negro, lo temían, se hizo con la carpintería de la familia Peluso, de malos modos, convirtió el local en charcutería y fue asesinado más tarde. Stéfano Carracci se casará con Lila, única forma de evitar el asedio de Marcello Solara. Los Solara son de la Camorra, los ricos del barrio, propietarios del bar pastelería. Perdonar es algo que nadie hace en el barrio. Se heredan los odios, se resuelven con violencia que engendra más violencia, se respetan unas convenciones sociales propias, al margen de las leyes, cuya lógica interna es asumida por la comunidad de vecinos.
La narradora utiliza anécdotas para ilustrar ese ambiente del barrio: la guerra de los cohetes en una Noche Vieja, el regalo de Reyes de Rino a su padre (los zapatos diseñados por Lila), con escenas familiares tremendas (página 207). Las vacaciones en Ischia de Linú, el viaje en barco, la sensación de libertad, el descubrimiento del mar (viviendo en Nápoles) un mar del que puede disfrutar, el acoso sexual del ferroviario y poeta Donato Serratore, dándole placer y provocándole odio al mismo tiempo, distinguiendo en su mente los mundos separados del placer físico y el amor. Reflexionar sobre estos hechos es la manera como empieza a comprender de qué va la vida.
Los zapatos son el instrumento para salir de la pobreza, la transformación de la zapatería de remiendos en un taller de zapatos nuevos es el sueño que une a Rino y Lila, los hermanos, frente al padre, el elemento que hace aflorar las diferencias entre generaciones. Pero también son un símbolo del poder del hombre sobre la mujer, de humillación, pues los zapatos marca Cerullo, hechos por Lila, serán el elemento, al final de la novela, un final espléndido que te deja con hambre de más, de la cosificación de la mujer. La atmósfera napolitana rezuma un machismo primitivo insoportable, junto a un estricto y poco racional código de honor.
Leyendo la novela se escuchan los sonidos del barrio, se huelen sus aromas, se escenifica los movimientos internos, el bullicio, los conflictos y se escuchan los sentimientos de Linú y Lila, sus rivalidades, las transformaciones de sus cuerpos en la adolescencia y su amistad invencible ante las dificultades.
La amiga estupenda está bien escrita, destaca la creación de atmósferas y el calado psicológico de los personajes. Consigue que el lector entre en la dinámica de esta novela  y quede cautivo entre sus páginas de las que se libera mediante una lectura voraz.

María García-Lliberós

sábado, 15 de abril de 2017

FERIA DEL LIBRO DE VALENCIA 2017

 

Del 20 de abril al 1º de mayo, en los Jardines de Viveros.

Acudiré para firmar ejemplares de mis novelas (Lucía o la fragilidad de las fuertes, Babas de caracol y Diario de una sombra) a las siguientes casetas y fechas:

Jueves 20 de abril: librería BIBLIOMANÍA, casetas 79, 80 y 81, por la tarde.
Viernes 21 abril: librería BERNAT FENOLLAR, casetas 19 y 20, por la tarde.
Sábado 22 de abril: librería El PORT, casetas 45 y 46, por la mañana.
Sábado 22 de abril: librería BIBLIOMANÍA, casetas 79, 80 y 81, por la tarde.
Domingo 23 de abril: librería PRIMADO, casetas 40 y 41, por la mañana.
Lunes 24 de abril: librería SEGUÍ, casetas 13 y 14, por la mañana.
Lunes 24 de abril: librería LLUM DE LLUNA, caseta 22, por la tarde.
Sábado 29 de abril: librería BIBLIOMANÍA, casetas 79, 80 y 81, por la mañana.
Sábado 29 de abril: librería SOMNIS DE PAPER, casetas 1 y 2, por la tarde.
Domingo 30 de abril: librería SORIANO, casetas 47 y 48, por la mañana.
Domingo 30 de abril: librería EL CORTE INGLÉS, casetas 52 y 53, por la tarde.

Horario de mañana: de 11 a 14 horas.
Horario de tardes: de 17,30 a 20,30 horas.


viernes, 14 de abril de 2017

"El monarca de las sombras", de Javier Cercas

Edita Random House, 2017.
Javier Cercas, autor
281 páginas.
20,90 €, en papel.

La última novela de Javier Cercas da para el debate. El monarca de las sombras toma como hilo vertebrador del argumento la reconstrucción de la vida de Manuel Mena, nacido en Ibahernando, un pueblo mísero de Extremadura, falangista a los 17 años y muerto en la batalla del Ebro a los 19, convertido por su familia en héroe, una forma de consuelo y, en este caso, algo más. Porque Manuel Mena era el tío abuelo de Javier Cercas y éste, como autor y persona pública posicionada en contra del golpe que provocó la guerra civil, siente la necesidad de aflorar esta historia familiar que había mantenido oculta hasta ahora. Como ocurría con El impostor el autor necesita justificarse ante el lector por escribir esta novela, al sentirse responsable de lo que hicieron sus antepasados, una cuestión discutible.
Portada
Javier Cercas lleva a cabo su empeño de forma un tanto enrevesada porque la historia está contada por dos narradores. El primero, llamado Javier Cercas, es el encargado de los capítulos impares, habla en primera persona y asume el papel del literato en busca de documentación para una novela sobre su tío abuelo y abunda en detalles sobre las personas a las que entrevistó, los escasos testigos vivos de su existencia, los viajes a Ibahernando, alguno acompañado por David Trueba, y hasta la visita la casa en Bot (Lérida), hospital para oficiales en 1938 y donde murió Manuel Mena. Se permite elucubrar, ponerse en la piel del protagonista, imaginar sus sentimientos, su seducción por Falange al principio, su decepción posterior ante los horrores de la guerra. El segundo narrador, que también se llama Javier Cercas, se ocupa de los capítulos pares, y es una voz que pretende objetiva, incluso llega a afirmar “no soy un literato y no puedo fantasear, sólo puedo atenerme a los hechos”. De esta forma introduce, deliberadamente, la confusión en el lector que en su mente identifica al autor con los dos narradores y compone un libro que mezcla elementos propios de la novela con con otros del ensayo histórico. Los personajes, incluidos los narradores, adoptan nombres que coinciden con los reales.
En cualquier caso, Javier Cercas, muestra una habilidad narrativa extraordinaria y salva su principal escollo, el escaso material novelable generado por un joven de 19 años, convirtiendo su historia individual en otra colectiva, la del primer Tabor de Tiradores de Ifni, regimiento al que lo destinaron, una unidad de choque, en la que consiguió llegar a ser alférez y fue herido en varias ocasiones hasta encontrar la muerte. El libro es, también, un texto sobre batallas militares, producto de una investigación, contadas con excesivo detalle.
Hay más temas incluidos a lo largo de la novela: el análisis sociológico de Ibahernando y las causas del odio, el antibelicismo que impregna el texto, el origen de las leyendas, el desarraigo que produce la emigración (la familia de Javier Cercas acabó asentándose en Cataluña), la importancia de las mitologías para comprender y aceptar los hechos como la muerte.
El monarca de las sombras es un libro que volveré a leer más adelante, porque, a pesar de algunas objeciones (repeticiones machaconas, descripciones demasiado detallistas), me ha interesado y lo he disfrutado. El último capítulo, muy hermoso y lleno de lirismo. Me agrada la prosa de Cercas, me gusta que haya destripado el proceso de escritura de este libro, he aprendido con él y, por supuesto, discrepo de algunas críticas malévolas que han acusado a su autor de intentar blanquear su árbol genealógico. Nada más lejos de la realidad, desde mi modesta opinión.
Una lectura muy recomendable.

María García-Lliberós

miércoles, 22 de marzo de 2017

"La ley del menor", de Ian McEwan

Editorial Anagrama, 2016                             

Traducción de Jaime Zulaika.
210 páginas.
Una de las características de Ian McEwan es que no pierde tiempo en introducir al lector en la historia que quiere contar. El primer capítulo de esta novela constituye una puesta en escena perfecta en la que el autor proporciona, en pocas páginas, mucha información sobre su protagonista, su entorno doméstico y el nudo argumental: Fiona Maye es jueza del Tribunal Superior de Menores, tiene cerca de 60 años, sin hijos (el típico caso de mujer que ha ido subordinando la maternidad a la carrera profesional hasta que se le ha hecho demasiado tarde), el trabajo la absorbe con casos difíciles que plantean dilemas morales y conflictos interculturales que atraen los focos de la opinión pública, y su matrimonio atraviesa una fase de languidez rutinaria aburrida hasta el punto de que su marido le plantea el deseo de, sin romper el vínculo ni hacer peligrar el statu quo privilegiado que poseen, vivir una aventura con una mujer joven porque quiere volver a sentir la pasión sexual. 
Ian McEwan
La crisis personal de Fiona se ve sacudida por un caso especial, el de un menor, Testigo de Jehová, enfermo terminal de leucemia que se niega a recibir transfusiones de sangre por motivos religiosos. La decisión, y por tanto la vida del joven, está en sus manos. La novela muestra la dificultad del trabajo de un juez de familia. Se extiende en el procedimiento jurídico, la interpretación adecuada de las leyes para proteger el bienestar del menor, la presión de la secta, a través de los ancianos y los padres, sobre el joven Adam, inteligente y sensible. Un tema inquietante y actual, la contraposición entre razón (la del Estado) y fe. Y otro tema importante: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de la jueza, termina con la sentencia? (página 209).
Como siempre, la prosa de McEwan es precisa, fluye con facilidad, remueve la conciencia del lector porque lo coloca ante problemas que nos afectan y asume el rol de conciencia moral de la sociedad. La intransigencia de la religión, tan presente en nuestra época y tan temible, a nivel individual y colectivo. La convivencia conyugal cuando el entorno es confortable, demasiado valioso para echarlo a perder, aunque carezca de emoción. Genial la escena del regreso de Jack, el marido, a casa, y la decepción de que lo haya hecho tan pronto y las vacaciones matrimoniales de la esposa humillada hubieran durado tan poco. Le estaba cogiendo gusto a la soledad (página 150-151).
En definitiva, una novela bien documentada que se lee con avidez. No deslumbra como Expiación o Amor perdurable, títulos del autor, pero lleva el sello de uno de los grandes.

María García-Lliberós

miércoles, 22 de febrero de 2017

"Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout


Duomo Ediciones, 2016                

Traducción de Flora Casas. 
208 páginas.
16,80 €, en papel.

Me llamo Lucy Barton es un relato en primera persona que destila aromas de confesión. La protagonista, Lucy Barton, es la narradora, una mujer en torno a los 30 años, casada y con dos hijas pequeñas cuando sucedió lo que nos cuenta: la visita que su madre le hizo para cuidarla, durante cinco días seguidos, mientras ella estuvo ingresada 9 semanas, de mediados de 1980, en un hospital de Nueva York. El hecho tiene enorme importancia pues madre e hija llevaban años sin verse y apenas sin hablarse. La aparición de la madre remueve sentimientos y recuerdos, provoca nuevas sensaciones y hasta predispone cambios de futuro. 
Estamos pues ante un libro intimista, que bucea en el interior de Lucy, que nos lleva a conocer su infancia, plagada de miseria y ausencias, en una familia poco estructurada y las relaciones con su padre y hermanos.
El primer capítulo, y de forma fragmentada en los siguientes, nos pinta un cuadro familiar sombrío: marginados por la pobreza, vivían en un garaje de un pueblo pequeño de Illinois. Aislados del núcleo urbano. Sin TV, ni radio, ni periódicos o revistas. La gente del pueblo los evitaba, los compañeros del colegio se burlaban de ella y sus hermanos, los profesores se mostraban poco amigables. El padre era intolerante con el hijo gay, vicioso (sacaba “la cosa” y se masturbaba por toda la casa), y tierno en ocasiones. Lucy conoció el terror a la oscuridad y el frío. Se quedaba hasta tarde en el colegio, donde había calor, para estudiar y leer. De sus lecturas nació su deseo de ser escritora.
La madre, para distraerla, le menciona personas que habían conocido tiempo atrás y asistimos a la conversación de dos mujeres de pueblo, que son más complicadas de lo que parecen, confidencias entre madre e hija como nunca lo habían hecho antes. A Lucy oír la voz de su madre le hace feliz. Y estas conversaciones configuran con sencillez y eficacia la estructura de la novela: lenguaje claro de frases breves y directas, capítulos cortos que van y vienen en el tiempo y actúan como flashes que iluminan el recuerdo de una persona o un acontecimiento y conducen a una reflexión moral. El estilo propio de tomar un detalle de vida y extraer consecuencias. 
Especial importancia tiene el personaje de Sarah Payne porque a través de esta escritora ficticia que Lucy conoce en una tienda (y que luego irá a sus clases) la autora nos explica lo que pide a la literatura, como lectora y como escritora, y nos dice cómo interpretar su novela. Le gustan los escritores que tratan de contarte algo verdadero y considera que la escritura de ficción debe ayudar a conocer la condición humana, esto es, quienes somos, qué pensamos y qué hacemos. Por eso escribió esta novela que no es otra cosa que una historia de amor, la de una madre que quiere a una hija de una manera imperfecta, la de una hija que ha sufrido la nostalgia del amor de su madre y anhela sentirlo y gozarlo y hacer las paces con ella. 
Lucy (o Elizabeth) escribe porque necesita reconciliarse con su pasado. Comprendió que tuvo una familia malsana de la que huyó en cuanto se le presentó una ocasión, algo que abrió una herida en su conciencia, porque dejó unas raíces y unos sentimientos anclados en su interior y condicionan su existencia. 
Una novela intensa para desnudar un alma, escrita con enorme sensibilidad, cuya grandeza se aprecia más con una segunda lectura. Es importante lo que dice y  lo que silencia. El último párrafo es prosa poética.

María García-Lliberós

miércoles, 18 de enero de 2017

"La España del maquis (1936-1965), de José Antonio Vidal Castaño

Punto de Vista Editores, 2016.                   

317 páginas.
    José Antonio Vidal Castaño (Valencia, 1941) es doctor en Historia Contemporánea de España y ha dedicado años de investigación a la Guerra Civil española y las tremendas heridas abiertas, algunas pendientes de cicatrizar, en ciertos segmentos de nuestra sociedad. Uno de los temas que más ha trabajado es el de la guerrilla rural antifranquista, conocida como el maquis.
J. A. Vidal Castaño
     En este mismo blog colgué el año pasado la reseña de un libro de relatos cortos titulado Asalto al tren pagador (2015) entre los que se incluían algunos sobre el maquis. El autor, una autoridad en la materia, utilizaba sus conocimientos sobre la guerrilla para fabular en torno a ciertos hechos reales permitiéndose penetrar en los sentimientos de sus protagonistas. El libro que ahora les comento es un ensayo y, como tal, la mirada del investigador se impone de la manera más objetiva posible. Vidal Castaño nos ofrece una visión completa del movimiento guerrillero en España, hombres en su mayoría, y algunas mujeres, que quedaron atrapados en suelo español y se echaron al monte para, sin dar por terminada la Guerra Civil, sobrevivir y seguir su lucha contra el régimen de Franco. A ellos se añadieron otros muchos españoles que regresaron de Francia, antiguos exiliados, con el único objetivo de hacérselo difícil a una dictadura implacable.    
     En La España del maquis (1936-1965) el autor nos explica la organización interna de la guerrilla y objetivos políticos, su código de conducta, la expansión territorial de la misma, su forma de financiación que incluía secuestros y asaltos a casas de labor y entidades bancarias, la importancia de sus enlaces, los nombres y personalidades de los líderes más carismáticos y la forma de conducirse de cada uno. Elabora un mapa de las zonas territoriales de influencia de cada grupo guerrillero, su principales éxitos y sus principales fracasos que condujeron a su desaparición. También ilumina la actividad desplegada por la guardia civil, fundamentalmente, reforzada en ocasiones por las policías locales e incluso el ejército en la captura y muerte de algunos guerrilleros destacados, ayudados por delaciones y traiciones alimentadas por el miedo o por sentimientos menos honrosos.
     Este libro, bien escrito y de lectura amena, está dirigido a un público amplio, no especializado, que puede instruirse y, al mismo tiempo, asombrarse, incluso, del amplio número de guerrilleros comprometidos que poblaron los montes en condiciones precarias, del largo período que necesitó el régimen para aniquilarlos, a pesar del palmario desequilibrio de las fuerzas enfrentadas. 
    Muy interesante resulta la cantidad de referencias culturales que ha inspirado el maquis, ya sean novelas como Requiem por un campesino español de Sender (1953), Un día volveré de Juan Marsé (1982), Beltenebros de Muñoz Molina (1989) o El lector de Julio Verne de Almudena Grandes (2012), entre otras de las que da cumplida información, o películas como Llegó el día de la venganza de Fred Zinnemann(1964), El año del diluvio de Jaime Chávarri (2004) o Los días del pasado de Mario Camus (1977) cuyas tramas explica a la luz de la documentación que posee.
     Un libro necesario para conocer y comprender nuestro pasado. 
      María García-Lliberós

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