viernes, 11 de diciembre de 2015

La escritora Isabel Barceló valora "Diario de una sombra"

     Isabel Barceló Chico hizo ayer (10.12.2015) la presentación de la novela Diario de una sombra,  (Editorial Sargantana) en la librería Ramón Llull de Valencia. Fue un acto entrañable, con buena participación del público asistente. La intervención de Isabel, una vez más, incisiva, resultado de una mirada de lectora que va siempre más allá de la apariencia, ponderada y seductora.
     Isabel Barceló es autora de las novelas Dido, Reina de Cartago (Es Ediciones,2009) y La muchacha de Catulo (Ediciones Evohé, 2013) y el delicioso relato Tope secreto. El secuestro de la luna (2012 en edición electrónica Amazon).

Isabel Barceló y María García-Lliberós, en librería Ramón Llull, el 10.12.2015



 LAS PALABRAS DE ISABEL BARCELÓ

     El currículum literario de María García-Lliberós es conocido por muchos de Vds, pues una de sus virtudes como escritora es, precisamente, su capacidad para convertir a sus lectores en fieles seguidores suyos. Brevemente citaré algunos títulos: “La encuestadora”, galardonada con el premio Gabriel Sijé en 1992; “El juego de los espejos”, de 1996; “Equívocos”, 1999, premio de la crítica valenciana; “Como ángeles en un burdel”, ganadora del prestigioso premio Ateneo de Sevilla en 2002; “Lucía o la fragilidad de las fuertes” de 2011 y “Babas de caracol” que, aunque es anterior a la que acabo de citar, 2006 pero tuvo una reedición en 2014. Hace poco más de año y medio, precisamente, acompañé a María en la presentación de dicha reedición en esta misma librería.

     Lo cito, precisamente, porque, en mi opinión, “Diario de una sombra”  viene a completar y culminar el fresco social del siglo XX que era Babas de caracol, con un matiz importante: el marco social de esta novela arranca en la España de los años 70, en una sociedad que está ya psicológicamente en tránsito hacia la democracia, una sociedad con signos aperturistas, que aquí vemos encarnados especialmente en los jóvenes, quienes se asoman al exterior, sobre todo a Europa, con nuevas aspiraciones, perspectivas e ilusiones; pero, como es lógico, esa sociedad en transformación tiene todavía pesados lastres y actitudes de intransigencia con los que es casi inevitable chocar. Sin embargo, ese tapiz de fondo, reconocible para la mayor parte de quienes estamos aquí, ya no puede servir de excusa, ni de justificación, ni siquiera de explicación, de las conductas individuales que se retratan en esta novela. Los protagonistas principales, Gabriel y Elsa, no pueden escudarse en las dificultades propias de su tiempo; no pueden decir “el mundo me ha hecho así”. Muy al contrario, sus conductas obedecen a actos de voluntad, actos conscientes, no arrastrados por las circunstancias aunque las circunstancias los puedan favorecer.

     Ese es el nervio principal de la novela: la responsabilidad individual, la trascendencia que tienen nuestras acciones tanto en nuestras vidas, como en las vidas de otras personas, en las de todas cuantas nos rodean. El foco de la escritora, pues, está colocado como un potente reflector sobre los personajes, su historia y su contexto familiar, sus conductas, sus motivaciones y, desde luego, sobre las consecuencias de sus actos.

     A medida que nos adentramos en las personalidades y las existencias de Gabriel y Elsa, de Manolita, de Gonzalo y Cristina, se van perfilando dos realidades o, mejor dicho, dos motores de la vida muy distintos entre sí aunque confluyan en el tiempo y, me atrevo a decir, en todos los tiempos: uno de esos motores es el amor, el deseo de amar y ser amado, el respeto al otro; el otro motor es la codicia, el ansia de posesión de dinero y prestigio y su correlato de éxito social, a los cuales se sacrifica todo.

     “Diario de una sombra” es una novela que se lee deprisa, con fruición. Con una prosa ágil en la que se combinan el pasado y el presente, las voces de la memoria y, en contraposición, la palabra fresca de Elsa, quien a través de su diario y de sus cartas se desnuda ante sí misma, las algo más de 300 páginas de la novela se hacen cortas, lo cual es señal innegable del interés que suscita su lectura.

     María García-Lliberós ha logrado con esta novela superar sus obras anteriores, no solo por la calidad literaria, que ya era muy alta, sino porque deja constancia de un trascendente cambio social del que, quizá, no todo el mundo es plenamente consciente. Yo me atrevería a resumirlo así: la libertad no era gratis.

     En fin, recomendando vivamente la lectura de esta novela, creo que ya ha llegado el momento de que escuchemos a la autora  que es, en definitiva, quien más y mejor nos puede iluminar sobre este “Diario de una sombra”. Enhorabuena, María,  por esta estupenda obra y gracias a vds. por su atención.
     Isabel Barceló.

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