jueves, 29 de septiembre de 2022

El primer Tetrarca, de Gregorio Muelas.

 

El primer Tetrarca, de Gregorio Muelas.         


            

Editorial Olé Libros, 2021 (2ª edición)

292 páginas.

 

 

Novela histórica, pues todos sus personajes fueron reales en su día, ubicada en un período crítico del Imperio Romano: del 284, el de la toma del poder por Diocleciano, al año 308, conferencia de Carnuntum, convocada por el augusto de Oriente Galerio para resolver la disputa por el título de augusto de Occidente.

            Durante ese período gobernó la Tetrarquía, un sistema instituido por el emperador Diocleciano en el año 293, para dirigir y apaciguar el Imperio, un territorio inmenso con las fronteras amenazadas por sus vecinos, dividiéndolo entre dos emperadores mayores, los augustos, y sus subalternos y sucesores designados por ellos, los césares. Los cuatro conformaba la Tetrarquía.

Así, Diocleciano se asignó, como Augusto de Oriente, los territorios de Asia Menor, Oriente y Egipto, y encargó a su césar, Galerio, las provincias danubianas y Grecia.

A Maximiano, el otro Augusto, el de Occidente, le correspondió Italia, África e Hispania, y a su césar Constancio se le encargó, las provincias galas, belgas y germanas.

En 310, Constantino, hijo de Constancio, en un enfrentamiento en Marsella, derrotó a Maximiano, desapareciendo este Augusto, lo que llevó a la ruptura ideológica de la Tetrarquía.

Gregorio Muelas ha optado por contextualizar su novela en un período geográfico e histórico amplio y conflictivo y, tal vez por ello, rico de matices en la definición de los perfiles de los personajes que transitan sobre ese escenario. El primer Tetrarca es una novela con enormes dificultades para el autor si quiere llegar a numerosos lectores. Tiene que esforzarse por hacer fácil y amena su lectura. Adelantemos que este objetivo lo consigue.

La estructura de la novela se asienta en cuatro bloques o libros, cada uno para relatar hechos memorables en un momento y lugar determinado.

En el Liber primus, a través de las voces de Constancio y Constantino asistimos al relato de cómo el primero intenta pacificar la parte septentrional de Britania, con la ayuda de su hijo Constantino. El lector conocerá la estrategia militar para someter a los salvajes pictus, tribu con un gran sentimiento de independencia, en su campaña de escarmiento.

El Liber secundus, se ocupa de  la muerte de Costancio, el ascenso fraudulento de Constantino a Augusto y el encuentro entre Constantino y Maximiano para pactar el matrimonio del primero con su hija Fausta, a cambio de reconocer su título de Augusto. Ello le hace repudiar a su amada esposa Minervina. Constantino marcha a defender la frontera del Rin.

Liber Tertius, lo protagoniza Diocleciano y su brillante trayectoria política y militar. Se recuerda los edictos para perseguir a los cristianos, su enfrentamiento con los Bagaudas, de Armórica (Bretaña francesa), aplastados por Maximiano, entonces su césar, que restituyó la Ley en la Galia. También se relata los triunfos para recuperar el control de Armenia y reforzar el dominio romano en Mesopotamia.

Liber Quartus. Majencio (segundo hijo de Maximiano) desencadena un golpe de estado. Es investido augusto por el pueblo de Roma, y condena a muerte y ejecuta a Severo.

Galerio convoca a Licinio, a Diocleciano para arbitrar las disputas, y a Maximiano, el otro Augusto, a la conferencia de Carnuntum para llegar a un acuerdo en torno a los dos usurpadores, Constantino y Majencio. Las dos maneras diferentes de llegar al poder dan lugar a soluciones distintas para cada uno.

Gregorio Muelas finaliza su obra con un Epílogo dramático que escenifica el suicidio de Maximiano, preso de Constantino.

Tras este repaso de la obra El primer Tetrarca de Gregorio Muelas, cabe destacar lo siguiente:

1.- La estructura de la novela, esos cuatro libros que atienden a cuatro circunstancias esenciales del desarrollo de los acontecimientos. Clarifica los hechos de la compleja Historia que se cuenta.

2. Las diferentes voces narrativas, hasta doce, utilizando técnicas variadas como el recuerdo de diálogos concretos a los que se ha asistido como interlocutor, la reproducción de relatos contados por un tercero, el contenido de cartas cruzadas entre los tetrarcas, entre estos y sus familiares, esposas e hijas, extractos de memorias, testimonios de secretarios, etc. La mayoría de los tres primeros libros relatados en primera persona, y utilizando una voz omnisciente en el cuarto libro. Teniendo en cuenta además que como confiesa el autor, todos los documentos y pasajes aquí reconstruidos son producto de la imaginación del autor.

Una novela es una ficción, aunque cuente hechos históricos reales. En El primer Tetrarca queda evidenciado a través de estos documentos que no existieron pero pudieron haber existido, deducidos de los hechos ciertos que se conocen. Ponen de manifiesto la capacidad de Muelas para fabular, sin faltar a su formación de historiador.

3. La prosa es rica, visual, dinámica, con frases claras que ayudan al lector a no perderse entre los numerosos actores que intervienen y la compleja estructura política, la Tetrarquía, ideada por Diocleciano.

4. Finalmente, algo muy valioso. Hace accesible al público un período poco conocido del Imperio romano. Demuestra que un Imperio enorme, amenazado por una guerra civil y numerosas incursiones en sus fronteras de pueblos vecinos puede salvarse cuando coinciden en el espacio y en el tiempo políticos de altura. Diocleciano, uno de ellos, inventó la Tetrarquía, el gobierno de cuatro, e impuso unas leyes de funcionamiento aceptada por ellos. Olvidó que el ser humano es ambicioso y sucumbiría ante la tentación de favorecer a sus hijos frente a los méritos de terceros, incumpliendo estas normas. Eso fue lo que acabó destruyendo la Tetrarquía y enfrentándolos entre ellos. Una gran lección de la que extraer consecuencias.

El primer Tetrarca es una novela que se lee con gusto e interés, y que no dudo en recomendarla.

María García-Lliberós

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