miércoles, 20 de septiembre de 2023

"Las dos Adelaidas", de Elena Casero

Editorial Sargantana, 2023                           

220 páginas.


     Elena Casero vuelve con este libro a la novela tras dedicarse con éxito, durante un tiempo, al microrrelato, un género de enorme dificultad, en contra de lo que cree la gente, y en el que sin duda es una maestra. El salto que efectua con Las dos Adelaidas tiene sus riesgos, supone un cambio de registro en toda regla, un nuevo desafío que habrá sorprendido y, me atrevo a decir, agradado a sus lectores y, con seguridad, atraerá a otros nuevos. Porque Elena Casero nos ofrece una novela de calidad. Una novela intimista con solo tres personajes, una madre en sus últimos días de vida, y sus dos hijas, en un escenario reducido: un piso modesto, en un edificio en proceso de rehabilitación, en el barrio de Ruzafa de Valencia, un barrio que se comporta como un pequeño pueblo en el centro de la gran ciudad.

     Con tan escasos mimbres Elena Casero nos ofrece una gran novela sobre la memoria: la que la madre está perdiendo y las hijas luchan por mantener el mayor tiempo posible; la de las hijas, deseosas de recuperar los recuerdos de la infancia, cuando habitaron ese piso, y los de las relaciones con el padre y otros parientes. Al tiempo que el relato sobre esas circunstancias especiales que viven las dos hermanas propicia el recuerdo de las relaciones entre ellas enturbiadas por la envidia, los celos, los diferentes modos de vida y la distancia. Las dos Adelaidas en también una novela sobre la familia, ese microcosmos escenario de lo mejor y lo peor de la condición humana, y los secretos que cada una tiene encerrados en un armario.

     Los personajes, esas tres mujeres tan diferentes y tan próximas, están diseñados con la suficiente profundidad sicológica para que el lector puedad comprender sus conductas. No solo las conductas individuales, sino las colectivas, pues la memoria supone echar una mirada al pasado, un pasado que el de la madre alcanza la guerra civil y, en el de las tres, la dictadura franquista, con un entorno sociológico y unas leyes que definían un contexto estrecho y vigilado para las mujeres. Elena Casero solo necesita tres brochazos bien puestos para retratar ese ambiente. En esto y en la sucesión de capítulos breves, que agilizan mucho la lectura, he percibido la sabiduría acumulada por la autora a través de los microrrelatos.

     He leído Las dos Adelaidas con curiosidad creciente, con deleite calmoso, pues para disfrutar esta lectura no hay que acelerarla, sintiéndome reflejada en esta Adelaidas -título que el lector deberá descubrir el porqué-, participando de sus pensamientos profundos y llenos de sentido común, con un lenguaje natural, con algún atisvo poético cuando toca sentimientos que acarician nuestra sensibilidad. Razones más que suficientes para recomendarles Las dos Adelaidas con entusiasmo.

María García-Lliberós

     

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