miércoles, 25 de noviembre de 2015
"Diario de una sombra" en El Mundo de 25.11.2015
También podéis leer la entrevista completa que me hizo Bel Carrasco y que ha dado lugar a este artículo en la revista digital dedicada a la cultura MAKMA
domingo, 22 de noviembre de 2015
José Vicente Peiró reseña "Diario de una sombra"
Esta reseña, la primera que se publica, apareció ayer, sábado 21.11.2015, en el suplemento cultural PALABRAS del diario LAS PROVINCIAS.
José Vicente Peiró es doctor en Filología y crítico literario.
Diario de una sombra
Autor: María García-Lliberós
Género: novela
315 páginas.
Valencia, 2015
Cada uno es su pasado.
José Vicente Peiró es doctor en Filología y crítico literario.
Diario de una sombra
Autor: María García-Lliberós
Género: novela
315 páginas.
Valencia, 2015
Cada uno es su pasado.
María García-Lliberós (1950) se encuentra entre las letras grandes de la novela valenciana. Siempre ha dibujado en sus narraciones un universo coherente donde la protagonista es la mujer y su realidad interior y social.
La recién publicada Diario de una sombra es su séptima novela y podría considerarse como su mejor creación, junto a Babas de caracol, por el potencial narrativo de su sello personal y la construcción de personajes para que una historia de amor no caiga en un romanticismo anecdótico.
Su protagonista es Gabriel Pradera (¿a quien evoca este nombre?), un ambicioso tiburón sin escrúpulos al frente de un grupo empresarial cuyo ascenso social se debió a su matrimonio con Nuria, hija de un poderoso banquero. Sin embargo, el pasado no puede borrarse: la zozobra le sacude cuando aparece Gonzalo y le entrega el diario de Elsa, un viejo amor juvenil.
Con buen ritmo y distintas técnicas narrativa -diálogos, tercera y primera personas, monólogos directos e indirectos y correos electrónicos- García-Lliberós alterna los discursos de Gabriel, Gonzalo y Elsa, y los integra en un período de treinta años. La escritura íntima del diario y las cartas son lo más atractivo de la novela por su delicadeza de Elsa.
La autora mima a sus personajes y los mueve por espacios distintos (Valencia, Londres, Madrid o Lucerna) como nómadas a la búsqueda de la supervivencia o la felicidad. Les dota de una psicología individual evitando maniqueismos o una división tópica entre mujeres víctimas y hombres verdugos: el desalmado Gabriel también tiene sentimientos, mientras Cristina, novia de Gonzalo es egoista y ambiciosa. ¿Es Gabriel el verdadero protagonista de la novela al transitar del desprecio a la huida hacia adelante? No: es Elsa, una sombra con una firme voz que subraya su personalidad angelical y su lucha contra los prejuicios sociales, a la que ayuda el coro de mujeres secundarias, como su madre, y unos hombres afectados por el machismo consuetudinario. La suma refleja una realidad sociohistórica española aún más viva de lo deseado.
Una novela de grácil lectura, positiva y bonita a pesar de las circunstancias dramáticas. El lector se enamorará de Elsa. O de su sombra.
jueves, 19 de noviembre de 2015
lunes, 16 de noviembre de 2015
Primer acto de promoción de la novela "Diario de una sombra"
Aquí teneis la invitación electrónica para la primera presentación en Valencia de mi última novela Diario de una sombra (Editorial Sargantana). Me gustaría que este encuentro con lectores fuera cálido y cercano, y la librería La Rossa se presta a ello, a hacernos confidencias sobre los secretos del libro y del proceso de escritura de la historia que contiene.
Apuntad en la agenda la cita: 25 de noviembre, miércoles, 19,00 h, La Rossa en Benimaclet.
Os espero.
Nota: habrá dos encuentros más en Valencia. El 3 de diciembre en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Colón (6ª planta) y el 10 de diciembre un coloquio en Librería Ramón Llull.
martes, 27 de octubre de 2015
El barón rampante, de Italo Calvino
Editorial Siruela
24ª edición (revisada), octubre 2014
243 páginas.
13,90 € en papel; 7,49 € en electrónico.
24ª edición (revisada), octubre 2014
243 páginas.
13,90 € en papel; 7,49 € en electrónico.
Esta novela o cuento largo, fue terminada de escribir en 1957, aunque al mercado en lengua castellana llegó en 1989, y no es ajena a las circunstancias que atravesaba su autor (acababa de abandonar su militancia en el Partido Comunista, decepcionado ante los atropellos del stalinismo) ni las vicisitudes de la politica italiana y la del bloque soviético.
El barón rampante puede leerse como un relato de aventuras: el muchacho Cosimo que adopta una actitud rebelde ante las imposiciones de su familia y decide subirse a un árbol con la intención de no volver a bajar en su vida. La norma que se impone es tremenda, incluso absurda, y será capaz de cumplirla. La historia nos la cuenta su hermano menor, testigo de primera fila, e incluso admirador de Cosimo. Desde esta perspectiva, la narración propicia la exhibición de un ingenio extraordinario para dotarse de técnicas de supervivencia. No es facil vivir en las copas de los árboles, y la novela puede evocarnos otras al estilo de Robinson Crusoe. Un relato instructivo, lleno de fantasía, con descripciones maravillosas de los tipos de árboles, del paso de las estaciones, del paisaje, de su relación con los animales, que mantiene su interés en todo momento.
Por otra parte, la novela adquiere otra dimensión política, social y hasta moral, reflejada en la forma cómo Cosimo se relaciona, a partir de entonces, con su familia, con las pandillas de ladrones de frutas, con las mujeres, con los habitantes del pueblo que lo toman como un líder, alguien que ve por encima de ellos y reflexiona sin estar vinculado a otros intereses ajenos a la lógica. Toda una alegoría de la condición humana.
Un relato lleno de encanto, cómico en ocasiones, que enseña y deleita un tiempo gracias a la galería de personajes que desfilan, algunos impagables, y a la fluida prosa de Calvino.
Mi descubrimiento de este libro se lo debo al Club de Lectura de la Librería GAIA de Valencia, coordinado por el profesor de la Universidad de Valencia Justo Serna que ayer nos hizo un análisis minucioso de esta novela y de la figura de Calvino. Disfruté muchísimo y aquí dejo el enlace de un resumen valioso que ha publicado en Facebook.
viernes, 23 de octubre de 2015
Próxima aparición de "Diario de una sombra"
Queridos amigos, es maravilloso poderos comunicar que a partir del 6 de noviembre podréis encontrar en las librerías mi nueva novela DIARIO DE UNA SOMBRA que espero que os guste tanto, por lo menos, que Babas de caracol.
Os iré dando noticia del plan de promoción que estoy preparando, un plan de proximidad con el que pretendo llegar al mayor número de lectores. Los escritores que publicamos en editoriales pequeñas e independientes hemos de esforzarnos más para conseguir poner en marcha ese sistema de difusión conocido como el boca-oído, eficaz a medio plazo, para no vernos atropellados por el marketing de los grandes, oligopolísticos, grupos editoriales. Hemos de seducir a los lectores para que nos ayuden. Y en eso estoy, cavilando para conseguirlo. Gracias por vuestro calor. Os seguiré hablando de Diario de una sombra.
viernes, 18 de septiembre de 2015
"El grito", de Rafael Soler.
Editorial Servilibro,
Paraguay 2014.
152 páginas.
11,00 euros, en papel
El grito es lo primero que leo de Rafael Soler (Valencia 1947), una novela corta publicada por primera vez en 1978 y reeditada en 2014, y ha sido tal mi entusiasmo al acabar la lectura que he decidido, poco a poco, ir leyendo el resto de su obra narrativa. También cultiva la poesía y este año recibió el premio de la Crítica Valenciana por su poemario Ácido almibar.
El grito nos habla del fracaso de una pareja y, por lo tanto, del fracaso del amor. La acción se situa en una España inmersa en el comienzo de una intensa transformación social y económica. El encuentro de Teo, periodista, escritor frustrado, adicto al alcohol y Carmen, separados, en un hotel para celebrar la nochevieja, pone en marcha la memoria de sus mejores y peores momentos juntos, dispara de nuevo la pasión sexual, y evidencia los problemas de comunicación y tedio entre ellos. Lo mejor de El grito es su estructura, cinco capítulos y ochos referencias necesarias noveladas sobre los personajes, llenos de monólogos intimos, diálogos fluidos pegados a la calle que el lector reconocerá, apuntes sobre la infancia y la familia, que van conformando un relato de aparente desorden y, al mismo tiempo, de gran solidez narrativa. Un estilo innovador y dinámico que hacen de El grito una lectura de culto e imprescindible.
El prólogo de Raúl Nieto de la Torre es interesante y, a mi juicio, acertado pero les recomiendo que lo dejen para el final, una vez leída la novela y apreciada por ustedes mismos los valores de la misma.
Nota: me ha sido imposible reproducir la portada de 2014 de la editorial Servilibro.
Paraguay 2014.
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| Portada de 1978 |
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| Rafael Soler |
11,00 euros, en papel
El grito es lo primero que leo de Rafael Soler (Valencia 1947), una novela corta publicada por primera vez en 1978 y reeditada en 2014, y ha sido tal mi entusiasmo al acabar la lectura que he decidido, poco a poco, ir leyendo el resto de su obra narrativa. También cultiva la poesía y este año recibió el premio de la Crítica Valenciana por su poemario Ácido almibar.
El grito nos habla del fracaso de una pareja y, por lo tanto, del fracaso del amor. La acción se situa en una España inmersa en el comienzo de una intensa transformación social y económica. El encuentro de Teo, periodista, escritor frustrado, adicto al alcohol y Carmen, separados, en un hotel para celebrar la nochevieja, pone en marcha la memoria de sus mejores y peores momentos juntos, dispara de nuevo la pasión sexual, y evidencia los problemas de comunicación y tedio entre ellos. Lo mejor de El grito es su estructura, cinco capítulos y ochos referencias necesarias noveladas sobre los personajes, llenos de monólogos intimos, diálogos fluidos pegados a la calle que el lector reconocerá, apuntes sobre la infancia y la familia, que van conformando un relato de aparente desorden y, al mismo tiempo, de gran solidez narrativa. Un estilo innovador y dinámico que hacen de El grito una lectura de culto e imprescindible.
El prólogo de Raúl Nieto de la Torre es interesante y, a mi juicio, acertado pero les recomiendo que lo dejen para el final, una vez leída la novela y apreciada por ustedes mismos los valores de la misma.
Nota: me ha sido imposible reproducir la portada de 2014 de la editorial Servilibro.
martes, 15 de septiembre de 2015
"Donde nunca pasa nada", de Elena Casero
Editorial Talentura, 2014
243 páginas.
16,00 €, en papel.
243 páginas.
16,00 €, en papel.
Novela que transcurre en Losantes, un pueblo del interior, de unos quinientos residentes, de esos dónde nunca pasa nada, con inviernos largos y fríos y estíos animados por veraneantes tranquilos que duplican la población normal. La historia que nos cuenta Elena Casero abarca un período en que el pueblo está revolucionado debido a la inauguración, en una finca de las afueras, de un puticlub con el inquietante nombre de La dama verde. Además, lo gestiona Ernesto, un hombre nacido en el pueblo, hermano del alcalde y enemistado con él, que marchó fuera, hizo fortuna y volvió para montar ese negocio escandaloso. La idea es divertida y, a priori, puede dar mucho de sí.
El relato contiene elementos del género negro. Ernesto y el puticlub pondrán en pie de guerra a algunas personas influyentes. Aparecerá un cadáver tiroteado por la espalda, un intento de asesinato de otro de los guardaespaldas del empresario y una agresión al mismo Ernesto que amenizarán las calles y plazas de Losantes de conversaciones sigilosas en torno a sospechosos e investigaciones de la guardia civil. Anselmo y doña Celia, una pareja de hecho, que van a pasar unos días a casa de doña Presencia, junto a Elpidio, un jubilado observador y Marian, una de las chicas del puticlub, será un grupo determinante para esclarecer los delitos. Además, Anselmo asume el papel de narrador.
La novela se lee bien, consigue interesar y proporciona unas horas de placer al lector. Sorprende el tratamiento entre la pareja protagonista y el lenguaje en general que te transportan a un pasado más remoto que el del verdadero tiempo de la narración, mucho más próximo (a tenor de las referencias a la crisis económica y otros detalles). Se percibe cierta ingenuidad en los diálogos entre Elpidio y Anselmo, convertidos en amigos, que choca con el pasado de este último (un sicario reconvertido en buena persona). Asuntos menores que no empañan el núcleo central de la historia. Está bien reflejado el ambiente rural, las enemistades entre núcleos familiares, las pasiones ocultas de las mujeres, la presión social, los litigios pendientes, el papel de la iglesia y del cura.
El relato contiene elementos del género negro. Ernesto y el puticlub pondrán en pie de guerra a algunas personas influyentes. Aparecerá un cadáver tiroteado por la espalda, un intento de asesinato de otro de los guardaespaldas del empresario y una agresión al mismo Ernesto que amenizarán las calles y plazas de Losantes de conversaciones sigilosas en torno a sospechosos e investigaciones de la guardia civil. Anselmo y doña Celia, una pareja de hecho, que van a pasar unos días a casa de doña Presencia, junto a Elpidio, un jubilado observador y Marian, una de las chicas del puticlub, será un grupo determinante para esclarecer los delitos. Además, Anselmo asume el papel de narrador.
La novela se lee bien, consigue interesar y proporciona unas horas de placer al lector. Sorprende el tratamiento entre la pareja protagonista y el lenguaje en general que te transportan a un pasado más remoto que el del verdadero tiempo de la narración, mucho más próximo (a tenor de las referencias a la crisis económica y otros detalles). Se percibe cierta ingenuidad en los diálogos entre Elpidio y Anselmo, convertidos en amigos, que choca con el pasado de este último (un sicario reconvertido en buena persona). Asuntos menores que no empañan el núcleo central de la historia. Está bien reflejado el ambiente rural, las enemistades entre núcleos familiares, las pasiones ocultas de las mujeres, la presión social, los litigios pendientes, el papel de la iglesia y del cura.
sábado, 29 de agosto de 2015
"El olvido que seremos", de Héctor Abad Faciolince
274 páginas.
El 26 de agosto de 1987 el doctor Héctor Abad Gómez, padre del autor, fué asesinado en pleno centro de Medellín (Colombia), a la luz del día, con absoluta impunidad. La policía abrió un expediente y lo volvió a cerrar cinco años más tarde sin involucrar a nadie en el delito. Fueron los años de plomo en Colombia, en los que la vida humana valía nada, cuando gobiernos corruptos, apoyados por la clase social adinerada, junto a ejecutores grupos paramilitares, decidían en un casino la lista de las próximas víctimas.
Veinte años más tarde, Héctor Abad Faciolince escribe este libro con el hermoso título El olvido que seremos, un verso de Borges, precisamente para conjurar su significado, para que nada se olvide y, al tiempo, aprovecharse de las propiedades terapéticas de la escritura.
La obra tiene una primera parte bellísima en la que nos da a conocer la personalidad del doctor Abad en familia, la relación amorosa entre padre e hijo, el único varón entre seis hermanas, la alegría que contagiaba a su hogar de ese hombre enamorado de la vida, luchador nato contra las injusticias humanas, padre dispuesto a hacer felices a sus hijos, trabajador incansable para sensibilizar a las autoridades de la necesidad de velar por la salud pública, por la calidad del agua potable y el saneamiento de los barrios más pobres de la ciudad. Lo que a la larga lo enfrentará con las fuerzas económicas poderosas, incluso dentro de la universidad en la que era catedrático de salud pública.
La segunda parte intenta contarnos de la manera más objetiva posible, siendo consciente de que la herida sigue abierta, lo que ocurrió aquel día de agosto y los que lo precedieron en que unos sicarios al servicio de un grupo cuya identidad se supone, mataron a su papá. Es un relato interesante porque aporta información sobre el entramado social de Medellín, esa ciudad con la mala fama de haber llegado a tener el índice mayor de asesinatos por persona del mundo, las fuerzas vivas, la mentalidad de la época, el comportamiento de la Iglesia o de algunos curas, tan lejano y desconocido por nosotros.
También recrea la muerte natural de su hermana Marta, de dieciséis años, de cáncer, porque supuso un antes y un después en la familia. Sin duda debió conmocionar al autor que le seguía en edad, y afectó hondamente a su padre, pero este capítulo, en exceso largo y minucioso, debilita a la postre el núcleo principal de la obra.
Un libro muy valiente, pues el autor no duda en citar con nombres y apellidos a los enemigos de su papá, honesto, necesario como homenaje a todas las víctimas, clarificador, escrito con una prosa fluida que mezcla el estilo de la crónica con el intimista.
Muy recomendable.
viernes, 21 de agosto de 2015
"Inmersión", de Cristophe Ono-Dit-Biot
Editorial Berenice, 2014
Traducción de Iballa López.
Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, 2013.
Premio Renaudot des Lycéens, 2013.
448 páginas.
19,95 €, en papel; 6,49 €, en electrónico.
Traducción de Iballa López.
Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, 2013.
Premio Renaudot des Lycéens, 2013.
448 páginas.
19,95 €, en papel; 6,49 €, en electrónico.
He aquí una novela hermosa. César, Paz y Héctor podrían haber formado una familia feliz, si Paz hubiera querido. No fue así y, sin embargo, César decide escribir la historia de su amor por Paz para que Héctor, el hijo de ambos, cuando fuera mayor, pudiera explicarse la ausencia de su madre.
Escrita por César en primera y segunda persona, porque lo mismo recuerda que habla a su hijo, recrea su enamoramiento de Paz, una asturiana joven y bella, dedicada a la fotografía artística, residente en París, enérgica, apasionada que, en todo momento sabe imponer su autoridad en la relación. César es un periodista francés, bastante mayor y sufre los altibajos de su pareja. La novela es interesante porque explica cómo el amor y la pasión sexual, por intensos que sean, no son suficientes para garantizar la estabilidad. Además, porque aporta una información valiosa sobre el mundo del arte, la interpretación de las obras artísticas y su capacidad de generar emociones en contraste con un mundo que va a la deriva hasta dar miedo, y sobre el mundo marino, el medio natural de los tiburones. César ha viajado y conocido paises lejanos y para él, Europa es el reducto de seguridad del que no quiere salir. Paz se ahoga en una Europa decadente e hipócrita y necesita ver por sus propios ojos otros paises y experimentar. Héctor se encuentra en medio de ambos egoísmos y, será en definitiva, quien sufrirá la mayor pérdida.
Un desenlace sorprendente, en el espacio más artificial del mundo, los emiratos árabes, donde Paz edificará su mundo propio y encontrará su final, el que iba buscando, en el fondo del mar.
Amor, felicidad, muerte, dolor, contados con una prosa fluida y con un punto de vista sobre la realidad actual que merecen la atención del lector.
Una novela muy premiada en Francia con merecimientos para ello.
María García-Lliberós
Escrita por César en primera y segunda persona, porque lo mismo recuerda que habla a su hijo, recrea su enamoramiento de Paz, una asturiana joven y bella, dedicada a la fotografía artística, residente en París, enérgica, apasionada que, en todo momento sabe imponer su autoridad en la relación. César es un periodista francés, bastante mayor y sufre los altibajos de su pareja. La novela es interesante porque explica cómo el amor y la pasión sexual, por intensos que sean, no son suficientes para garantizar la estabilidad. Además, porque aporta una información valiosa sobre el mundo del arte, la interpretación de las obras artísticas y su capacidad de generar emociones en contraste con un mundo que va a la deriva hasta dar miedo, y sobre el mundo marino, el medio natural de los tiburones. César ha viajado y conocido paises lejanos y para él, Europa es el reducto de seguridad del que no quiere salir. Paz se ahoga en una Europa decadente e hipócrita y necesita ver por sus propios ojos otros paises y experimentar. Héctor se encuentra en medio de ambos egoísmos y, será en definitiva, quien sufrirá la mayor pérdida.
Un desenlace sorprendente, en el espacio más artificial del mundo, los emiratos árabes, donde Paz edificará su mundo propio y encontrará su final, el que iba buscando, en el fondo del mar.
Amor, felicidad, muerte, dolor, contados con una prosa fluida y con un punto de vista sobre la realidad actual que merecen la atención del lector.
Una novela muy premiada en Francia con merecimientos para ello.
María García-Lliberós
viernes, 14 de agosto de 2015
Reseña de José Antonio Vidal Castaño, en su blog
viernes, 14 de agosto de 2015
Mis notas sobre "Babas de caracol"
Babas de caracol (Barcelona, Plataforma editorial, 2014), es una novela cuya lectura no decae a lo largo de sus más de trescientas páginas, lo que ya, de por si, es un mérito. Y lo es más para quienes apreciamos las dificultades que entraña escribir sobre problemas íntimos o de índole familiar. Babas de Caracol de María García-Lliberós (Valencia, 1950) nos traslada a ese mundo con historias y personajes superpuestos en torno a un sórdido asunto de familia.
La tragedia se palpa a través de la reconstrucción de la vida de Berta Astomi una mujer que acaba de fallecer, casada, con dos hijos y heredera de una cuantiosa fortuna. Su doliente biografía es investigada y novelada -por expreso encargo de la finada- por Pedro Ribera, un escritor de cierto éxito, que es convocado a la lectura de un insólito testamento.
Berta familiar y socialmente desahuciada, vive, según nos cuenta Ribera, desde el dolor y la impotencia -emociones que García-Lliberós plasma con maestría- su guerra silenciosa y sin esperanzas contra el machismo y la hipocresía. Ribera trasunto de la autora, no se olvida del contexto y nos introduce, con habilidad, en el clima de intriga y crueldad que reina en el seno de esta respetable familia cristiana. Y es que Berta ha cometido un grave pecado al separarse legalmente (al amparo de la ley de divorcio de 1932) de su marido, un advenedizo sin escrúpulos de quién estuvo enamorada. Su muerte, tras una vida de repudio y aislamiento, posibilita cierta reparación por medio de la recuperación de su memoria. Asombra la erudición desplegada para explicar los aspectos jurídicos del legado hereditario. Ribera entrega, dentro del plazo señalado, el libro que reivindicará personal y socialmente a Berta Astomi.
No es lo mío hacer de crítico literario. Lo que si pretendo es recomendarles la lectura de estas Babas de caracol y hacer, a sus futuros lectores, una sugerencia: no se dejen seducir por Pedro Ribera, por sus dudas y dificultades (las propias de cualquier escritor); quédense con Berta Astomi protagonista de esta agridulce historia. Una mujer poco corriente, quién como la Rebeca de Daphne du Maurier, influye en la mente de los personajes que la aman y la odian, que la mencionan o la silencian.
viernes, 7 de agosto de 2015
"Pan, educación, libertad", de Petros Márkaris
Editorial Tusquets,
colección Ardanzas, 2013 (1ª edición epub)
256 páginas.
18,00 €, en papel; 7,99 € en electrónico.
colección Ardanzas, 2013 (1ª edición epub)
256 páginas. 18,00 €, en papel; 7,99 € en electrónico.
Es evidente lo listo que ha sido Petros Márkaris (y la editorial que lo publica) al utilizar el género negro para mostrarnos los estragos que la crisis ha producido en la sociedad griega. Esta fórmula que combina características de la de novela social con otras propia de la policíaca, ha sido un éxito de ventas, especialmente en España que ve las orejas al lobo todavía griego. Pan, educación libertad es la quinta entrega, si no me he despistado, de la serie que protagoniza el comisario de homicidios Kostas Jaritos y su encantadora familia, porque la familia de Jaritos va a ser el ejemplo que toma el autor para explicarnos las estrategias de supervivencia ideadas por las amas de casa ante las imparables disminuciones de renta.
Esta novela se escribió como muy tarde en 2013, antes por tanto de las últimas negociaciones del gobierno griego con la Unión Europea, pero ya con la nación hundida en un pozo sin fin de frustración y miseria. Se adelanta a los acontecimientos e imagina un escenario a 1º de enero de 2014, fecha en la que se inicia el relato, con un país que sale de la economía del euro para regresar a la del dracma, con todas las consecuencias que ello conlleva. El miedo se agudiza, pues instalado llevaba un tiempo, en el centro social. Junto al miedo se acrecienta la desesperanza y la solidaridad, y también la sed de venganza de una generación joven y sin futuro que responsabiliza a otra mayor, o a personas individuales de esa generación, de ser los causantes, con su enorme ambición, del estropicio.
Empezarán a aparecer cadáveres, en este caso tres identificados con los conceptos del título de la novela, y se plantearán las hipótesis de un asesino en serie, o de un grupo terrorista. Los lectores de Márkaris comprobarán que el esquema es similar a sus anteriores relatos. Interesantes, en este caso, los episodios históricos que cuenta relativos a la época de la dictadura de los coroneles, el encierro de la Politécnica en 1965, la represión con más de 200 muertos y muchos heridos, las torturas policiales posteriores y el nacimiento de los conocidos como generación de la Politécnica, formada por los supervivientes, unos héroes a los que se les atribuye la caída del régimen y que, por lo visto, no supieron administrar con sabiduría, justicia y solidaridad su victoria.
En definitiva, una novela ideal para el verano. Distrae, instruye y te hace reflexionar sobre su comparación con la realidad española, proporcionando temas de debate en cenas con amigos. Una prosa funcional sin mayores pretensiones.
María García-Lliberós
María García-Lliberós
viernes, 31 de julio de 2015
"Como la sombra que se va", de Antonio Muñoz Molina
Ed. Seix Barral, 2014
531 páginas.
21,90 € en papel; 10,44 € en ebook.
531 páginas.
21,90 € en papel; 10,44 € en ebook.
Esta novela, demasiado larga, de Muñoz Molina descansa en el trenzado de dos relatos, cada uno con entidad en sí mismos, que tienen en común la ciudad de Lisboa convertida en espléndido escenario literario, y un tercero que se traslada a Memphis.
Tal vez todo empezó cuando Muñoz Molina supo que el asesino de Martin Luther King, James Earl Ray, estuvo en 1969 diez días en Lisboa en su huida de catorce meses antes de su detención y se propuso, en 2014, novelar esa estancia que, a su vez, le evocaba la suya, en 1985, con la excusa de conocer la atmósfera que luego recrearía, marcando estilo propio, en la obra que lo encumbró a la cima del éxito, la maravillosa El invierno en Lisboa. Los seguidores de Muñoz Molina recordamos el impacto y la devoción hacia su autor que nos produjo esa novela.
Un relato pues lo nutren los recuerdos autobiográficos de cuando vivía en Granada, tenía 31 años, estaba casado con dos hijos pequeños y se sentía cautivo de sus circuntancias familiares y laborales. Se nos presenta como un mal marido y mal padre, casi como buscando una expiación a cierto sentimiento culpable. Su primer viaje a Lisboa tuvo mucho de huida de esas circunstancias que siente axfisiantes. Fue solo en busca del paisaje y el sentimiento de la novela que escribía, cuyo enorme éxito le cambiaría por completo la existencia. Y es ese sentimiento de huida lo que le permite imaginar, 30 años más tarde, el yo profundo del otro prófugo, éste de la justicia, su deslumbramiento ante las luces de la ciudad, su extrañamiento ante una lengua que no comprende, su soledad. De forma que, el propio autor y el asesino de Martin Luther King, cuyo nombre se omite, comparten protagonismo, de forma alternante, unidos por esa casualidad de haber recalado en la ciudad de Lisboa. Un hilo demasiado frágil del que la historia se resiente. Las referencias sobre las andanzas de James Earl Roy, sacadas de los informe policiales, resultan demasiado descriptivas, repetitivas e incluso tediosas, a costa de un mayor análisis de la personalidad del autor y los motivos para cometer su crimen que se echan en falta. Lo más interesante de esta parte son las reflexiones sobre el proceso de escritura de una novela que "se escribe para confesarse y para esconderse" (página 257), su autoanálisis, y la mirada observadora y amorosa del autor sobre la ciudad.
La otra historia se desarrolla en Memphis, a donde acude con su segunda mujer y siendo un escritor de éxito, para conocer los sitios en los que estuvo Martin Luther King y su asesino en los días anteriores al suceso. De nuevo mezcla hechos históricos con otros de su vida personal y familiar que enturbian el relato principal y lo debilitan. Muy interesante la desmitificación que efectua del líder americano, la distinta percepción que de él tienen blancos y negros, la violencia irracional hacia el negro de la comunidad blanca, caldo de cultivo para la aparición de solitarios salva patrias capaces, con frialdad de espanto, de apretar el gatillo de un fusil con mira telescópica, segar una vida y comenzar otra de perpetuo fugitivo.
La novela, como todas las de Muñoz Molina, exhibe una prosa excelente, tiene páginas maravillosas y otras suprimibles con exceso de datos y repetición de los mismos. Según el texto, la terminó de escribir en septiembre de 2014 y la primera edición es de noviembre del mismo año. Tal vez, si la hubiera sometido a una última lectura, no hubiera sido superventas en la campaña de Navidad, pero, sin duda, la obra hubiera ganado mucho.
Tal vez todo empezó cuando Muñoz Molina supo que el asesino de Martin Luther King, James Earl Ray, estuvo en 1969 diez días en Lisboa en su huida de catorce meses antes de su detención y se propuso, en 2014, novelar esa estancia que, a su vez, le evocaba la suya, en 1985, con la excusa de conocer la atmósfera que luego recrearía, marcando estilo propio, en la obra que lo encumbró a la cima del éxito, la maravillosa El invierno en Lisboa. Los seguidores de Muñoz Molina recordamos el impacto y la devoción hacia su autor que nos produjo esa novela.
Un relato pues lo nutren los recuerdos autobiográficos de cuando vivía en Granada, tenía 31 años, estaba casado con dos hijos pequeños y se sentía cautivo de sus circuntancias familiares y laborales. Se nos presenta como un mal marido y mal padre, casi como buscando una expiación a cierto sentimiento culpable. Su primer viaje a Lisboa tuvo mucho de huida de esas circunstancias que siente axfisiantes. Fue solo en busca del paisaje y el sentimiento de la novela que escribía, cuyo enorme éxito le cambiaría por completo la existencia. Y es ese sentimiento de huida lo que le permite imaginar, 30 años más tarde, el yo profundo del otro prófugo, éste de la justicia, su deslumbramiento ante las luces de la ciudad, su extrañamiento ante una lengua que no comprende, su soledad. De forma que, el propio autor y el asesino de Martin Luther King, cuyo nombre se omite, comparten protagonismo, de forma alternante, unidos por esa casualidad de haber recalado en la ciudad de Lisboa. Un hilo demasiado frágil del que la historia se resiente. Las referencias sobre las andanzas de James Earl Roy, sacadas de los informe policiales, resultan demasiado descriptivas, repetitivas e incluso tediosas, a costa de un mayor análisis de la personalidad del autor y los motivos para cometer su crimen que se echan en falta. Lo más interesante de esta parte son las reflexiones sobre el proceso de escritura de una novela que "se escribe para confesarse y para esconderse" (página 257), su autoanálisis, y la mirada observadora y amorosa del autor sobre la ciudad.
La otra historia se desarrolla en Memphis, a donde acude con su segunda mujer y siendo un escritor de éxito, para conocer los sitios en los que estuvo Martin Luther King y su asesino en los días anteriores al suceso. De nuevo mezcla hechos históricos con otros de su vida personal y familiar que enturbian el relato principal y lo debilitan. Muy interesante la desmitificación que efectua del líder americano, la distinta percepción que de él tienen blancos y negros, la violencia irracional hacia el negro de la comunidad blanca, caldo de cultivo para la aparición de solitarios salva patrias capaces, con frialdad de espanto, de apretar el gatillo de un fusil con mira telescópica, segar una vida y comenzar otra de perpetuo fugitivo.
La novela, como todas las de Muñoz Molina, exhibe una prosa excelente, tiene páginas maravillosas y otras suprimibles con exceso de datos y repetición de los mismos. Según el texto, la terminó de escribir en septiembre de 2014 y la primera edición es de noviembre del mismo año. Tal vez, si la hubiera sometido a una última lectura, no hubiera sido superventas en la campaña de Navidad, pero, sin duda, la obra hubiera ganado mucho.
lunes, 20 de julio de 2015
"Asalto al tren pagador", de José Antonio Vidal Castaño
Ediciones de Mandor (Carena editors, SL)
febrero 2015
195 páginas.
17,00 €
A José Antonio Vidal Castaño (Valencia, 1941) lo conozco desde hace tiempo por motivos ajenos por completo a la literatura, pero fue esta pasada primavera cuando, tras décadas sin vernos, nos reencontramos en un club de lectura, precisamente, y descubrí esta faceta suya. Es un hombre culto, experimentado, con un sólido bagaje cultural, una conversación amena y con capacidad de observación, cualidades necesarias todas ellas que deben acompañar a quien aspire a ser escritor. Aunque no suficientes. Vidal Castaño, además, por fortuna, sabe escribir, y lo hace muy bien.
Bajo el título Asalto al tren pagador se reunen doce relatos cortos. Algunos inspirados en hechos ciertos, otros con mayor presencia de la fantasía. De mucho le ha servido ser doctor en Historia Contemporánea y sus conocimientos de la época de la segunda República, la guerra civil, y los durísimos años de la posguerra franquista y su implacable persecución a la guerrilla escondida en los montes de Valencia y Teruel. Pero no piense el lector que los relatos se ciñen sólo a este período ni a esta temática. A eso une su capacidad para fabular y armar historias, su conciencia política, su cultura cinematográfica, nutriente de ensoñaciones literarias, y libresca y, sobre todo, un pulso narrativo poderoso que convierte, sin perseguirlo, lo que cuenta en importante. Así consigue cautivar la atención del lector. Me ha gustado su prosa adaptada con precisión a momentos trágicos y a otros sensuales, de un erotismo carnal, diáfano, con personajes fuertes que gozan del sexo sin contemplaciones. Tampoco le falta ironía ni sentido del humor.
En definitiva, un libro que se lee con placer, en el que cada relato incrementa las expectarivas respecto al siguiente, que sorprende a veces por su crudeza, otras por el argumento o por los personajes y que en ningún caso deja indiferente. Se lo dice una lectora que no tiene al relato corto como su género preferido.
María García-Lliberós
En definitiva, un libro que se lee con placer, en el que cada relato incrementa las expectarivas respecto al siguiente, que sorprende a veces por su crudeza, otras por el argumento o por los personajes y que en ningún caso deja indiferente. Se lo dice una lectora que no tiene al relato corto como su género preferido.
María García-Lliberós
sábado, 11 de julio de 2015
"Sus ojos en mí", de Fernando Delgado
Editorial Planeta, 2015
301 páginas. 20,00 € en papel.
Nos encontramos ante la obra más
ambiciosa y de estructura más compleja de Fernando Delgado. Sus ojos en mí figura ser una novela firmada
por Ronald Weyler en 1980, resultado de la fusión de tres relatos para
convertirlos en uno. El primero es una novelita escrita por su sobrino, Julio
Weyler o Fray Casto del Niño Jesús, con el apoyo de Fray Humberto (ambos
protagonizarán una misteriosa desaparición) y el propio Ronald, en 1966; el
segundo procede de escritos de Jerónimo Gracián enviados, junto con la novelita
anterior, en un paquete misterioso diez años más tarde; y, finalmente, el
tercero corresponde al jesuita Barmant que escribió en A las puertas de Bruselas, el testimonio de Gracián, próximo a
morir, explicando su punto de vista sobre el amor habido entre él y santa
Teresa. Ronald Weyler reúne este material, aporta algo de su propia cosecha y
suscribe la novela como suya. Como se ve, una estructura un tanto enrevesada
que exige la máxima atención al lector.
El libro recrea los últimos seis
años de la vida de la santa, ocupada en la reforma del Carmelo y la fundación
de nuevos conventos en medio de una guerra confusa y sin cuartel entre los
carmelitas descalzos y los calzados. Nos cuenta su deslumbramiento al conocer a
Jerónimo Gracián, un hombre joven, bien parecido, ambicioso, con disposición
para la mística, que acude al convento de Beas en 1575 para poner orden. Entre
ellos se produjo el encantamiento, un flechazo intenso de comprensión y
simpatía mutua, de amor e, incluso, deseo amoroso que Teresa atribuyó a la
voluntad de Dios e incluyó en su oración mental o interior. Tal fue su entrega,
que aceptó la pérdida de libertad que conlleva el amor e hizo a Gracián la
promesa de obediencia absoluta de por vida.
Por interés de él, se decidirá a ir a Sevilla para fundar un nuevo
convento. Mayor, enferma y tras un viaje lleno de penalidades, tropezó con una
sociedad diferente a la castellana en la que nunca estuvo a gusto. La amistad
entre ellos dos provocará murmuraciones y, a Gracián, le generará enemigos
acérrimos y penalidades que se alargarían después de la muerte de Teresa y que
la novela detalla en sus dos últimas partes. De ahí su lamento porque la santa
pusiera sus ojos en él.
La muerte de Teresa en Alba de
Tormes le pilla a Gracián lejos. Teresa, cual novia enamorada, conoció el dolor
que le provocaba su ausencia. Nueve meses más tarde, Gracián regresa y manda
desenterrar el cuerpo para trasladarlo a otro lugar. Descubrirá que está
incorrupto y, como fetichista, corta el dedo meñique de una mano para su
relicario particular y la otra mano para depositarla en el convento, empezando
así ese descuartizamiento cruel para veneración de almas piadosas, tan
incomprensible en la época actual.
El libro aborda las relaciones de
Teresa y Gracián con las autoridades eclesiásticas y monárquicas, con los
papas, con la Inquisición, la atmósfera interna de los conventos, los amores
masculinos entre frailes, las luchas por el poder dentro de la Orden. Entre
otros personajes, destaca la figura de Doria, experto en lanzar calumnias y
enemigo declarado de Gracián y la madre María de San José, mujer de carácter,
que asumió con riesgo de su vida, preservar el legado de la santa.
Sus
ojos en mí es una novela arriesgada, cuya lectura atrapa a pesar de su
dificultad, de enorme interés y donde no falta el sentido del humor, en la que
sólo he echado de menos un mayor buceo por el interior de la mente de Teresa y
conocer esa oración mental de la que sacaba fuerza para vivir al dictado de su
conciencia.
María García-Lliberós
Reseña publicada en POSDATA, suplemento cultural de LEVANTE, el viernes 10 de julio de 2015.
jueves, 21 de mayo de 2015
Relectura de "La muerte en Venecia", de Thomas Mann
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| Thomas Mann |
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| Edición de 1972 |
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| Dick Bogarde, como Gustavo Aschenbach |
Leí por primera vez esta novela en 1972, después de haber visto la película de Visconti. Por una vez, fue el cine el que me puso en contacto con la literatura, porque Visconti y Dick Bogarde me dejaron tan impresionada que, recuerdo, la necesidad que me crearon de leer el texto que los inspiró y conocer más de su autor. Entonces era yo muy joven y aunque disfruté más con la película que con la novela, fui capaz de reconocer dos obras maestras.
Han pasado más de cuatro décadas y con ocasión del Club de lectura de Librería Gaia de Valencia, que dirige Justo Serna, he vuelto a leerla. He buscado en la biblioteca y recuperado el librito tamaño bolsillo de tapas duras de la edición de Planeta y Plaza & Janés de 1972, con la traducción a cargo de Martín Rivas y Raúl Schiaffino, publicada, junto con otra novela de Mann titulada Las Tablas de la Ley. Un libro de letra pequeña y un total de 157 páginas. Sentí emoción al volver a abrirlo y empezar de nuevo a leerlo con otra mirada, la de una mujer con muchas lecturas a su espalda, con un criterio mejor formado y mayor capacidad crítica. También con mayor capacidad para exprimir el placer que pone a nuestra disposición una lectura exquisita.
La muerte en Venecia la escribió Thomas Mann en 1912, cuando tenía 37 años y discurre como una parábola. Nos habla de la belleza, del arte, del enamoramiento, la sexualidad y la muerte. Y, sobre todo, nos habla de la decadencia, la de la sociedad, reflejada en el deterioro de esa bellísima ciudad sacudida por una epidemia de peste, y la decadencia física y moral del protagonista, Gustavo Aschenbach, ese aristócrata intelectual entregado a la creatividad del espíritu, admirado por su compatriotas que, en la vejez, se ve arrastrándose tras un adolescente cuya contemplación fomenta su concuspicencia. Interesantísimo el monólogo íntimo que mantiene Aschenbach consigo mismo tratando de sublimar de alguna manera lo que es un deseo sexual o una excitación sentimental que le genera una ansiedad incontrolada. Necesita intelectualizarlo para justificarse y convertirlo en arte.
Una novela de apenas 100 páginas, de estructura perfecta e intensa.
Ahora me han entrado ganas de volver a ver la película de Visconti.
Ahora me han entrado ganas de volver a ver la película de Visconti.
miércoles, 6 de mayo de 2015
"La tristeza del Samurái", de Víctor del Árbol
Editorial Alrevés, SL,
Febrero de 2011 (1ª edición)
413 páginas.
20,00 €, en papel; 2,99 €, en ebook.
413 páginas.
20,00 €, en papel; 2,99 €, en ebook.
Había leído muchos comentarios sobre esta novela y es lo primero que leo de Víctor del Árbol. Me alegro de haberlo hecho porque he descubierto a un autor interesante, capaz de construir tramas complejas con la precisión de un cirujano y mantener en tensión al lector hasta el final, sin dejarse seducir por la necesidad de que éste sea feliz.
La tristeza del Samurái nos habla de nuestra propia historia, esa que no se cuenta en los libros de Historia. Nos habla de las heridas causadas en épocas feroces, cuando en la posguerra se estableció en España un régimen vengativo e implacable en la que unos personajes adictos al mismo se convirtiron en intocables amos de las vidas en ambientes rurales. Nos habla de los odios generados y la necesidad de ejercer la venganza, no la justicia, incluso sobre los descendientes ignorantes de aquellos que perpetraron los crímenes. En el fondo es ésta una novela sobe la maldad que anida en el ser humano.
La estructura de la novela descansa en un continuo ir y venir de unos hechos sucedidos en la Extremadura de 1941 a un presente narrativo situado en Barcelona en 1981, el año del golpe de Estado del 23 de febrero, y en unos personajes que arrastran el peso de la culpa, el odio y la necesidad de desquitarse durante cuarenta años. Estremece reconocer una condición humana tan resistente al olvido cuando se ha sido víctima de una injusticia. En la historia que nos cuenta hay poco espacio para el amor y el perdón. Por contra, el temor a la llegada de un ajuste de cuentas pondrá en marcha otro reguero de crímenes en el que se verán involucrados personas inocentes instrumentalizadas cual marionetas por una mente diabólica, cuyo único fin es la posesión del poder.
Una lectura que en ocasiones te revuelve las tripas y, desde luego, provoca la toma de postura por parte del lector.
La prosa, en la última parte, me ha parecido menos cuidada que en la primera. Los personajes están bien definidos aunque hay alguna oscuridad en torno al padre de los hermanos Mola y su muerte, al odio que respira hacia sus hijos y respecto a la personalidad y forma de vida de Fernando el hermano mayor, pieza fundamental en la resolución del misterio. Con todo, una novela notable que no defrauda.
María García-Lliberós
La estructura de la novela descansa en un continuo ir y venir de unos hechos sucedidos en la Extremadura de 1941 a un presente narrativo situado en Barcelona en 1981, el año del golpe de Estado del 23 de febrero, y en unos personajes que arrastran el peso de la culpa, el odio y la necesidad de desquitarse durante cuarenta años. Estremece reconocer una condición humana tan resistente al olvido cuando se ha sido víctima de una injusticia. En la historia que nos cuenta hay poco espacio para el amor y el perdón. Por contra, el temor a la llegada de un ajuste de cuentas pondrá en marcha otro reguero de crímenes en el que se verán involucrados personas inocentes instrumentalizadas cual marionetas por una mente diabólica, cuyo único fin es la posesión del poder.
Una lectura que en ocasiones te revuelve las tripas y, desde luego, provoca la toma de postura por parte del lector.
La prosa, en la última parte, me ha parecido menos cuidada que en la primera. Los personajes están bien definidos aunque hay alguna oscuridad en torno al padre de los hermanos Mola y su muerte, al odio que respira hacia sus hijos y respecto a la personalidad y forma de vida de Fernando el hermano mayor, pieza fundamental en la resolución del misterio. Con todo, una novela notable que no defrauda.
María García-Lliberós
viernes, 1 de mayo de 2015
"Finales deslumbrantes", de Pedro J. Cañada
Premio de
Cuentos Ciudad de Coria 2013.
Edita
Institución Cultural El Broncense. Diputación de Cáceres, 2013
117 páginas.
Pedro Jesús
Cañada (Valencia, 1954) es un escritor de larga trayectoria que ha cultivado
distintos géneros (narrativa, poesía, artículos periodísticos) y obtenido
premios significativos, entre ellos el Valencia de Literatura, el Gabriel Sijé
de novela corta, el Alcalá de Henares, también de novela y, sin embargo, es
poco conocido entre los lectores. Sin duda merece mayor atención por parte de
los medios de comunicación de la que se le ha prestado.
Bajo el título
de Finales deslumbrantes se reúne una
colección de catorce cuentos con la que ganó el Premio Ciudad de Coria en 2013.
Toca temas muy variados que le permiten mostrar una mirada penetrante sobre la
sociedad actual, sus mitos y creencias, sus prejuicios, su crueldad ante las
injusticias. Lo hace con unos relatos imaginativos, algunos de tinte
fantástico, otros propios del género de terror, la mayoría escritos en primera
persona lo que da fuerza a esa transmisión de pensamientos íntimos, o
convicciones, que recibe el lector. No falta la ironía ni esos finales que, más
que deslumbrantes como reza el título, resultan inesperados y consiguen dar un
giro inquietante a los relatos en el último párrafo.
El relato corto
es un género difícil. Contar una historia en ocho páginas, que es la media de
estos cuentos, requiere dominar la técnica. Pedro Jesús Cañada conoce sus
claves a la perfección y, además, posee una prosa rica, aunque, en mi opinión,
abuse del uso de adjetivos. Ello no impide que la lectura fluya con facilidad y
que algunos de estos cuentos consigan dejar huella en la memoria, la prueba de
su calidad. Los titulados Cementerio de
automóviles, Las ratas, quizás el
que más me ha impresionado, La patera
con un final éste no sólo sorprendente sino aleccionador, El sujetador que exigía demasiado en que homenajea a los hombres y
mujeres del circo, se encuentran entre ellos.
María
García-Lliberós
Reseña publicada en POSDATA, suplemento cultural de LEVANTE e, 1 de mayo de 2015
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