sábado, 20 de febrero de 2016

El periodista y crítico literario Rafa Mari analizó "Diario de una sombra".

El acto tuvo lugar en MISLATA el pasado jueves 18 de febrero, en el centro Sociocultural "La Fábrica". Se transcribe un resumen de sus palabras efectuado por él mismo. 


Rafa Mari: 
"Pese a la compleja estructura de Diario de una sombra
la novela no pierde nunca la claridad".
En esta presentación de ‘Diario de una sombra’, la nueva novela de María García-Lliberós, amiga y escritora a la que admiro desde el inicio de su carrera literaria, me exijo el compromiso de no destripar los elementos clave de su argumento para que así los futuros lectores del libro disfruten del relato y de los recovecos psicológicos de sus personajes o con las sorpresas de una historia que recorre más de 30 años, desde 1972 a 2004.
Una novela tiene su prueba de fuego en las 50 primeras páginas. Si nos engancha en ese primer tramo, el resto absorbe nuestra atención sin darnos cuenta. Si tal cosa ocurre es porque nos hemos metido dentro de la historia como testigos expectantes y no queremos salir de allí hasta que su autor o autora ponga el punto final. ‘Diario de una sombra’, bien editada por Sargantana, supera limpiamente esa prueba y ya en la página 37, tras leer cinco entradas del diario de Elsa, hemos hecho ‘nuestros’ los avatares que nos cuenta María García-Lliberós en 316 páginas que avanzan con un ritmo magníficamente modulado. Mantener vivo el interés del lector no es una tarea sencilla. Para ello hace falta talento narrativo –María lo tiene, lo ha demostrado con sus anteriores novelas como ‘Equívocos’, ‘Babas de caracol’  y ‘Lucía o la fragilidad de las fuertes’- y hace falta contar unos conflictos que nos impliquen y emocionen.
Es el caso de ‘Diario de una sombra’. Y no crean que es una novela de estructura sencilla. La novela se articula en 17 capítulos. Algunos de ellos los cuenta un narrador omnisciente, y en otros se nos va desvelando el corazón de la historia a través de las anotaciones de Elsa en su diario. El relato discurre unas veces en Londres, otras en Madrid, Valencia o en la ciudad suiza de Lucerna. Los principales personajes son cuatro: Gabriel, Elsa, Gonzalo y Cristina. Las fechas van oscilando. 2004, 1972, 2003, 1972, 1973… Los últimos capítulos nos sitúan en el Madrid de 2004. Pese a la compleja estructura de ‘Diario de una sombra’, la novela no pierde nunca la claridad. Su argumento se sigue sin esfuerzo. Detrás de ese logro hay una gran pericia narrativa que García-Lliberós se esfuerza en hacer invisible. No quiere apabullar nos con su sabiduría en lo que se refiere a la arquitectura del relato. Su prosa es cuidada y tersa, la suya nos llega como una voz leal que nos desvela poco a poco los secretos de la historia. María no caricaturiza a ningún personaje, ni siquiera a los que no le gustan. Notamos en algunos casos su mirada crítica, pero no se ensaña con ellos. Intenta comprender sus razones, aunque no las comparta. Reproduzco destellos del libro: “La mejor forma para un financiero de cuidar su imagen es ocultándola” (Gabriel: doce palabras que sintetizan perfectamente un concreto y cruel momento social). “El poder te hace fuerte, y el temor a perderlo frágil” (sabio aforismo de la por otra parte bastante zafia Cristina). “En Suiza no existe el gratis total, incluso se paga una llamada de teléfono desde una casa particular” (una costumbre que no sé si considerar demasiado estricta o muy civilizada).
Confieso que en un pasaje pensé: la autora es muy dura en el retrato que hace del padre de Elsa. Los padres tienen que comprender a sus hijos, que pertenecen a otra generación y tienen otra manera de pensar y decidir. Pero los hijos, una vez superada la irresponsable nebulosa de la adolescencia, también deben esforzarse en comprender a sus padres por el mismo motivo: nuestros progenitores se educaron en otra época, normalmente mucho más espinosa que la nuestra.
Otra pequeña objeción, de tipo fugaz. El padre de Elsa es un energúmeno. Un franquista intolerante. Pero aun así, ¿es posible que alguien se comporte emocionalmente de forma tan brutal con su propia hija? No describo más el conflicto por aquello que decía al principio de no destripar el argumento de ‘Diario de una sombra’. El caso es que he preguntado a varios amigos: ¿Creéis posible una actitud de rechazo definitivo de tal virulencia? La respuesta fue unánime: “Claro que es posible”. Y me contaban casos similares. En su propia familia, en la de unos vecinos, en las de sus tíos o primos… También me sorprendió la decisión última de Gabriel Pradera. ¿Hay suficientes motivos para ello? Se lo planteo a quienes se enfrasquen en los próximos días en la lectura de ‘Diario de una sombra’. Después de analizar la personalidad de Gabriel, he llegado a la conclusión de que los demonios interiores que nacen de las frustraciones biográficas pueden ser devastadores.
‘Diario de una sombra’ es una novela ambientada en una época convulsa y apasionante de la historia española: el tardofranquismo, la Transición, los años de un pantanoso crecimiento económico y el inicio de una corrupción generalizada en las altas esferas financieras. En ese sentido es un espejo nítido al lado del camino. Un espejo que refleja cosas que hemos vivido casi todos: los enamoramientos que esclavizan, el engaño, la inesperada fuerza de carácter en algunas personas de apariencia débil para superar obstáculos tremendos, los conflictos generacionales, la búsqueda de la felicidad por atajos que conducen a un cul-de-sac…
En esta novela son memorables varios de los personajes secundarios: la abuela de Gabriel, la madre de Elsa, la secretaria enamorada de su jefe. Nos quedamos con ganas de saber más de ellos. Quizá vuelvan a aparecer, bajo otros ropajes, en las próximas novelas de María García-Lliberós, en mi opinión una de las mejores narradoras española y sin duda la más relevante y ambiciosa –dicho sea como un elogio- de la actual literatura gestada y editada en la Comunitat Valenciana. El último capítulo de ‘Diario de una sombra’ es hermoso. Tras sufrir un drama personal que podría hundir al joven periodista Gonzalo, María García-Lliberós nos dice que hay esperanzas para encontrar “la parte ignorada” de su identidad y su verdadero “lugar en el mundo”. El párrafo final me conmovió. Gonzalo ha cometido errores graves pero, dada su limpia manera de ser –herencia más de su madre que de su padre- le será posible aprender de ellos. El final tiene hondura. Terminar con fuerza una novela es tan difícil como ‘enganchar’ al lector ya en las primeras páginas. Ambas cosas se consiguen en esta novela sobre nuestro país, sobre gente que hemos sufrido y sobre nosotros mismos.
Rafa Mari.


martes, 16 de febrero de 2016

"El mundo deslumbrante", de Siri HUSTVEDT



Editorial Anagrama, 2014                          
Siri Hustvedt
408 páginas.
En papel 20,90 €; ebook 15,99 €

     Novela deslumbrante, apoderándome de parte de su título, de estructura compleja e innovadora, por la enorme variedad de  
Portada
recursos literarios que utiliza, y por los muchos temas que aborda. El hilo conductor es el personaje principal, Harriet Burden, una mujer artista que se siente menospreciada por la crítica y el cerrado mundo del arte en general (coleccionistas, galeristas). Se la conoce por haber sido la mujer de Félix Lord uno de los marchantes más importantes de Nueva York y las deliciosas fiestas que daban en su casa.
     Viuda a los 62 años, consciente del poco tiempo de vida que le queda, escribe un diario (“el examen de conciencia da como resultado la fabulación”)  y se propone llevar a cabo un proyecto arriesgado al que llamará enmascaramiento: consiste utilizar a tres hombres artistas como seudónimo para exponer su obra y demostrar que el menosprecio provenía de la diferente percepción del arte que se tiene en función del género del autor de las obras. Persigue venganza por el aislamiento intelectual continuado y, también, reconocimiento. “Todo deseo de venganza surge del dolor causado por la impotencia”. Así que la novela trata de desmenuzar la personalidad de Harriet y, además, del arte, su proceso de creación, su percepción, su función social y el mercadeo en torno al mismo.
     El primer capítulo es esencial. Contiene un relato condensado en primera persona de la biografía de Harriet Burden. Nos habla de su matrimonio, lo hace a brochazos, resulta intenso y consigue cautivar (dominar) al lector. A continuación, sucederán una serie de testimonios, en forma de declaraciones escritas, trascripciones editadas, entrevistas, lectura de los cuadernos de la propia Harriet, de una pluralidad de personas, periodistas, amiga de la infancia, críticos de arte, su último amigo y amante, de sus hijos, de una vidente que la atenderá en su agonía final, de su sicólogo, de dos de los hombres que le sirvieron como máscaras, y algunas personas que ella recogió en su casa, que van aportando múltiples datos de la personalidad de Harriet y la versión de los hechos, cada uno la parte que conoce, relativos al proyecto de enmascaramiento. Surge una mujer caleidoscópica, de múltiples caras, capaz de albergar el bien y el mal, la generosidad y el egoísmo, clarividente, con una sólida preparación intelectual, minuciosa con su arte, rebuscada en sus instalaciones, simbolista, disgustada con su cuerpo, ambivalente con su sexo, y con ganas de demostrar algo al mundo. Una mujer marcada por la falta de amor de su padre, y harta de ser la sombra de un marido poderoso, bisexual, que compatibiliza su familia con una doble vida.
     Cada uno de estos testimonios contiene, además, la historia de quien lo cuenta. Es, por tanto, una novela con muchos planos narrativos, muchos puntos de vista y con muchas novelas dentro.
     Siri Hustvedt es en la vida real la mujer de Paul Auster, un escritor que ha alcanzado el éxito y la fama. A través de su obra, Hustvedt ha demostrado su superioridad intelectual y creativa. Sin embargo, hasta ahora, la fama (minoritaria) no le había llegado. Ha sufrido ser la mujer de Paul Aster, al igual que su protagonista Harriet Burden. Conoce el tema del que está hablando y lo destripa con precisión de cirujano.
     Un libro interesantísimo cuya lectura requiere concentración para seguir el curso aparentemente caótico del relato y absorber tantos matices de la personalidad humana, del curso de la vida, condicionado siempre por variables ajenas a nuestra voluntad, y de la muerte, nada sencilla en nuestro siglo XXI. Casi nada.
María García-Lliberós.

domingo, 14 de febrero de 2016

Palabras de Rafa Rivera en la presentación de la novela "Diario de una sombra"

El pasado jueves 11 de febrero tuvo lugar la presentación en GODELLA de la novela Diario de una sombra. Éstas fueron las palabras de Rafa Rivera, arquitecto, columnista de LEVANTE-EMV y vecino del pueblo.
 El pasado puede convertirse en una bomba de relojería.
Rafa Rivera y María García-Lliberós, en Godella

Presentar un libro es algo siempre especial. Es un acontecimiento, porque se abre una ventana hacia lo inesperado. Y eso es una buena noticia.
Pero, sobre todo, presentar un libro no es contarlo, es simplemente anunciar que están ustedes, si lo tienen delante, a punto de sumergirse en una historia. Y, en este caso, es una historia cotidiana, se lo advierto, llena de hechos como los de cada día, una historia que podía haberle pasado a usted y que se desarrolla en un entorno conocido, donde aparecen los cines Albatros, existe el cineforum, nombra a la película Peppermint frappé y a la academia Bertliz, y desfila una escenografía urbana reconocible.
Una historia con personajes que podemos identificar con una amiga o con un familiar, y que representan la coreografía de un hilo conductor que nos lleva, de la mano, ahí a donde quiere que lleguemos. Se está cómodo dentro de la literatura de María, ella nos va contando y nosotros, ustedes también, ya lo verán, nos dejamos llevar devorando los capítulos que nos ofrece con las dosis exactas que nos impiden dejar el libro en la mesita de noche. Se está calentito dentro de sus páginas y da pereza abandonar la historia sin saber qué va a pasar de inmediato.
Esta es otra vez, la historia de una mujer que lucha, el relato de una pelea invisible, desapercibida, como el mundo que rodea a las mujeres en esta sociedad traidora e ingrata; pero eso sí, es una pelea firme, eficaz, incondicional. Es la historia del poder y de su antídoto, de la sorpresa y la repulsa que puede llegar a crear, incluso es la historia de una paternidad que se abre paso demasiado despacio. Es como revelarnos los misterios del paréntesis del tiempo. Eso es, es la historia de un paréntesis.
Diario de una sombra me hace volver a Babas de caracol, donde otra mujer que no está, que se ha ido, que ya no existe cuando se desarrolla la acción, es la protagonista. Allí es Berta, aquí es Elsa, que tampoco está, pero lucha por lo suyo desde la ausencia. Y es que cualquier vida deja rastros, deja huellas, deja trozos de ese escrito roto en mil pedazos que siempre alguien puede reconstruir (puede ser un hijo, puede ser un extraño), transformar el pasado en presente y pasar factura por todos y cada uno de los pecados cometidos, si es que hay pecados. Por eso el pasado puede convertirse en una bomba de relojería con el detonador activado, y nosotros delante, sin acabar de decidirnos por cortar el cable rojo o el cable azul.
Es pues una novela de un pretérito que se catapulta al presente y hace añicos las conjeturas para poner la verdad extendida en la mesa, con luz y taquígrafos, dispuesta a ser devorada por el banquete de la vida. Por eso tiene algo de novela negra, de malos que no son tan malos y buenos que no son tan buenos. Es cuando los personajes, maravillosos personajes secundarios (también lo son en nuestras vidas) nos marcan el itinerario, como las piedrecitas blancas por la noche, en el camino.
Mientras, María ahí está, mírenla, agazapada detrás del teclado, construyendo unos tipos que son los encargados de hacer realidad la ficción y transmitirnos los mensajes, uno a uno, de cada situación, de cada escena. Es que María escribe así, con dos manos. En una tiene el lápiz de la realidad, de las cosas como son, de tener los pies en la tierra, del rigor académico. En la otra tiene el lápiz de la fantasía, de la creación, de no llegara pisar ese suelo, y que nos quedemos tan solo unos centímetros por encima, casi flotando. Y así, mezclando sus dos manos, como si fuera ambidiestra, nos lleva donde quiere y no nos deja dormir. Hay que ser muy atrevido para dejar a medias esta lectura.
Ya no cuento nada más, ahora les toca a ustedes sumergirse en la historia, en los brazos de María, y disfrutar.

Rafa Rivera. Febrero 16

martes, 2 de febrero de 2016

El crítico literario José Miguel Segura opina sobre "Diario de una sombra"

Reseña publicada en QUADERNS, suplemento cultural del periódico MEDITERRÁNEO, de Castellón, el domingo 31 de enero de 2016.
Quaderns, el Periódico Mediterráneo 31.01.2016

Diario de una sombra                                             de María García-Lliberós 
Editorial Sargantana
Valencia, 2015
Páginas: 314
Novela contemporánea.


Diario de una sombra es el nuevo relato largo de María García-Lliberós, una narradora vocacional y sólida, entregada, que encarna esa literatura en carne viva que, pese a sus calidades, ha de luchar contra vientos y mareas para hacerse un hueco en las librerías. Fiel a lo que me parece un universo literario propio, la autora desarrolla un conflicto psicológico pespunteado de matices folletinescos -el abandono y la ausencia inexplicable, las convenciones sociales y los deseos más íntimos del ser humano, la autotraición y la memoria, la opulencia frente a la necesidad- en el seno de una familia que no fue pero que quiere ser, en la que un pasado -final del franquismo- vivido en contextos socioespaciales opuestos reaparecerá años más tarde en pos de la justicia, la verdad y el amor con el que fue vivido. Sobre este hilo argumental la autora construye un discurso nítido y polifónico que integra una voz no focalizada en tercera persona con las de los actores principales, entre el relato clásico, el diario y la narración epistolar. Arriesgado -y logrado- envite de una interesante escritora sobre la identidad y condición del ser humano. J.M.S.R.               
José Miguel Segura


 Nota: Se ha transcrito la versión traducida del valenciano al castellano por José Manuel Segura, para facilitar su lectura.

martes, 19 de enero de 2016

"Legado en los huesos", de Dolores Redondo


        
Ediciones Destino, 2013
560 páginas.
18,50 €, en papel; 9,49 €, en ebook.


     Abordo esta segunda entrega de la “trilogía del Baztán” sin haber leído la primera (El guardián invisible) y sin haber leído nada de Dolores Redondo. La primera impresión es que me encuentro ante una autora sólida, que trabaja bien los argumentos y tiene el don de absorber al lector con la historia que nos cuenta.
Hay muchos aspectos interesantes en esta novela negra que la hacen diferente del resto. En primer lugar, la protagonista es una mujer que ocupa el cargo de inspectora jefe de homicidios en la Policía Foral de Navarra y que es respetada por su equipo de subordinados, todos hombres. Amaia Salazar es una super woman, sin duda, valiente, inteligente, con capacidad deductiva, autoritaria, preparada y, también, con sus vulnerabilidades, su punto de orgullo casi al límite de la arrogancia, su fragilidad, su conciencia de culpa por no ser una buena madre, ni una buena esposa al haber supeditado su tiempo a la entrega al trabajo. Una heroína de nuestra época que conecta enseguida con el lector.
     El segundo aspecto es la ubicación geográfica: en el valle del Baztán, en Navarra, de una belleza enorme, un lugar propicio para mantener creencias atávicas en fuerzas malignas que contemporizan con una sociedad avanzada. La misma Amaia, tan racional, cae en ciertos ritos para alejar el mal de su familia. La mitología vasca adquiere importancia protagónica.
     El argumento descansa en dos cadenas de hechos que aparecerán conectados entre sí: las profanaciones sucesivas con la aparición de huesos humanos sobre el altar de una iglesia en Arizpun y por otro los asesinatos de mujeres maltratadas por sus parejas y el suicidio posterior del asesino dejando un mensaje escueto, la palabra Tarttalo (nombre de un monstruo de un solo ojo que era caníbal). Un tercer pilar se encuentra en la familia de Amaia, en su torturada infancia y el misterio en torno a su nacimiento.
     Una trama compleja, sinuosa, bien llevada, que genera ansiedad en el lector, necesidad de seguir sabiendo y le hará devorar las 560 páginas y más si tuviera por delante, prueba de que el libro funciona de maravilla. Interesante la figura del asesino inductor, separada de los ejecutores, y el poder de la siquiatría para dominar voluntades, elementos que cumplirán una importante función en la trama argumental. Aunque el personaje en que se concreta este inductor aparezca demasiado al final, como salido de un sombrero de copa, y se perciben demasiados encajes de bolillos literarios para atribuirle todos los males.
     El libro está muy bien escrito. Por esto, precisamente, consigue ser adictivo. Es obvio que leeré El guardián invisible y Ofrenda en la tormenta y eso que odio las trilogías anunciadas.
         María García-Lliberós

lunes, 18 de enero de 2016

Lourdes Rubio, crítica literaria, habla sobre "Diario de una sombra"

Transcribo a continuación la reseña publicada en POSDATA, suplemento cultural de LEVANTE, el sábado 16 de enero de 2016, para que la podáis leerla con comodidad.

DIARIO DE UNA SOMBRA
María García-Lliberós
Editorial Sargantana, 2015
316 páginas. 17,90 €
    
    Desde que iniciara en 1992 su trayectoria como escritora María García-Lliberós, autora valenciana, ha sido galardonada en sucesivas ocasiones. Con La encuestadora, su primera obra publicada, recibió el Premio Gabriel Sijé 1992, en 1999 recibió el Premio de la Crítica Valenciana por Equívocos, que posteriormente inspiró la película Mentiras (2004), dirigida por Miguel Perelló, y en 2002 recibió el Premio de novela Ateneo de Sevilla por la obra Como ángeles en un burdel. Otros de sus conocidos trabajos son Babas de caracol, Lucía o la fragilidad de las fuertes, El último desfile de las hormigas y Josefina niña mala. García-Lliberós colaboró también como co-guionista del documental para televisión La Bori, diva universal y mantiene su propio blog en el que recoge y publica sus lecturas (http://cronicadelecturas.blogspot.com.es).
     En la obra que ahora nos presenta la editorial Sargantana, Diario de una sombra, la autora mantiene sus registros habituales indagando en las vicisitudes de los seres humanos y su entorno social, no en vano ella es licenciada en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y  licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de Valencia. Por ello, no resulta extraño tampoco que María García-Lliberós, en la mayoría de sus escritos recurra a construir sus  relatos desde un punto de mira que concede gran importancia a la extracción social de sus personajes. En esta ocasión trata también de mostrarnos el panorama social de la España de los años setenta y de los primeros años del comienzo del siglo XXI.
     En Diario de una sombra, publicado recientemente, María García-Lliberós combina el recurso del diario personal y la narración omnisciente para relatarnos la historia de una joven que recien licenciada se instala durante un verano en Londres para aprender ingles, allí conoce a un joven que al final del verano desaparecerá habiéndola dejado embarazada. Procedente de una familia convencional de Valladolid, la joven se ve obligada a emigrar a Suiza y organizar su vida como madre soltera, mientras su amante  triunfa en los negocios tras casarse con una de las herederas de una de las familias de banqueros más poderosas de España. Con este trasunto, la autora teje el entramado de su historia que desarrolla en escenarios como Londres, Valladolid, Lucerna, Valencia y Madrid.
     Como algunos de sus otros relatos, la autora juega con diferentes aspectos para construir sus textos: el misterio, la lucha por abrirse paso socialmente,  el papel de la familia, la necesidad de descubrir nustros orígenes y, en este caso, mostrarnos los cambios sociales que en los últimos cuarenta años se han vivido en nuestro país. Con Diario de una sombra, María García-Lliberós sigue construyendo su andadura como escritora en un universo muy propio que nos remite al de algunas  autoras anglosajonas especialista en novela romántica contemporánea. Sus ingredientes: que no falte el amor, que no falte algo de misterio,  que no falte tampoco el retrato social, que el lenguaje sea comedido, engaños, ambiciones, rencillas y venganzas. El aderezo de estos ingredientes y su imaginación son los recursos narrativos que García-Lliberós despliega para desarrollar el eterno objeto del escritor: la seducción de los lectores.
Lourdes Rubio
Crítica literaria

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Entrevista en diariosigloXXI.com sobre los secretos de "Diario de una sombra"

"Si eres sincera con él, un diario sustituye a un psicólogo"

Herme Cerezo
martes, 29 de diciembre de 2015, 23:04
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María García-Lliberós (València, 1950) es licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de València y en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Es autora de las novelas ‘La encuestadora’ (Premio Gabriel Sijé, 1992), ‘El juego de los espejos’, ‘Equívocos’ (Premio de la Crítica Valenciana 1999, llevada a la televisión bajo el título de ‘Mentiras’, dirigida por Miguel Perelló), ‘Como ángeles en un burdel’ (Premio Ateneo de Sevilla 2002), ‘Babas de caracol’ y ‘Lucía o la fragilidad de los fuertes’, así como de los relatos cortos ‘El miedo’, ‘El último desfile de las hormigas’ y ‘Josefina, niña mala’. También fue co-guionista del documental para la televisión ‘La Bori, diva universal’, realizado por Lluís Miquel Campos.

Gabriel Pradera, licenciado en Derecho y guiado por una ambición impaciente, inicia su imparable ascensión social casándose en 1972 con Nuria Ribazo, perteneciente a una de las familias de banqueros más poderosas de España. Treinta años más tarde, con Gabriel situado en la cúpula del poder económico del país, surge la figura inesperada de un tercer personaje, Gonzalo, portador de un mensaje confidencial que le obligará a enfrentarse con su pasado de un modo inesperado, porque la responsabilidad derivada de ciertos actos no prescribe jamás y solo se apaga con la muerte. Con estos parámetros argumentales, en su nueva novela ‘Diario de una sombra’, editada por Sargantana, María García-Lliberós traza la historia de la reparación de un agravio, anclada sobre un fresco sobre la sociedad española de las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI. En una apacible tarde de diciembre, sentados alrededor de una mesa del Room Service Lounge Bar del Hotel Ayre Astoria de Valencia, conversamos durante unos minutos sobre su novela, que constituye un escalón más de su ya dilatada trayectoria literaria.

María, esta es tu séptima novela publicada, obra que confirma una sólida carrera como escritora, ¿si miras hacia atrás, se han cumplido las expectativas que te trazaste al iniciar esta aventura literaria?
Digamos que colma mis expectativas, pero no en su totalidad. Cuando empecé a escribir ni de lejos soñaba con que publicaría una séptima novela, ni que tendría muchos lectores que siguen mi obra y esperan con ganas nuevas entregas, algo que me satisface muchísimo. Tampoco pensé que ganaría un premio como el Ateneo de Sevilla, pero precisamente ese premio hizo que mis expectativas crecieran y a lo mejor no he alcanzado todo lo que soñaba tras conseguirlo. Pero bueno, tal vez lo logre algún día.

Te jubilaste a finales del verano pasado, ¿tu nueva situación te ha permitido dedicarte a la actividad literaria con mayor intensidad?
Sí, mucho, pero este incremento ha tenido también que ver con la circunstancia de la publicación de ‘Diario de una sombra’. El año pasado se reeditó ‘Babas de caracol’ y la promocioné como si fuera una novela nueva. Tuvo mucho éxito, pero yo llegaba exhausta por la noche a casa, porque me levantaba muy temprano para ir al trabajo y no paraba. Ahora, no, ahora me lo puedo tomar con mayor tranquilidad. Asisto a presentaciones, a clubes de lecturas, a entrevistas como esta, pero lo hago de otro modo, porque también me queda tiempo para descansar. Gracias a eso estoy disfrutando mucho más del trabajo realizado y de las emociones y sensaciones que he provocado.

Además de escribir ficción, a través de tu blog, ‘Crónica de lecturas’, te asomas a la crítica literaria, ¿te interesa ese género?
Hacer crítica literaria me aporta mucho. La vengo practicando desde hace bastantes años, no solo a través de mi blog sino también, de vez en cuando, en ‘Posdata’, suplemento cultural del diario ‘Levante’. Ejercer la crítica te obliga a leer con mucha atención, a detectar rápidamente los errores y los aciertos de una novela. No es lo mismo leer un libro tumbada al sol, que hacerlo con un bloc al lado para tomar notas. Yo soy autodidacta y la crítica ha constituido mi taller particular de literatura. Esta actividad, además, me permite estar muy al tanto de lo que escriben otros autores.

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En el título de tu nueva entrega, ‘Diario de una sombra’, ¿’sombra’ es sinónimo de pasado?
No, más bien lo es de espectro, de fantasma. Se trata del diario de una muerta. Cuando por primera vez se lee el diario de Elsa, una de las protagonistas, ella ya no está. El diario se convierte en una amenaza para un personaje muy poderoso. En sus páginas, Elsa, que ya no es la mujer soñadora e idealista del principio, ha trazado un plan, que llevará a cabo su hijo, en el que exigirá justicia y venganza, dos conceptos que tienen importantes franjas de coincidencia.

De repente, el pasado se le viene encima a Gonzalo Pradera, ¿una persona es responsable toda su vida de sus actos?
Pradera comete un acto del que se olvida por completo y treinta años más tarde el pasado llama a su puerta sin esperarlo. Su pecado es la estrategia de engaños que urdió para olvidarlo y ocultarlo. De golpe, de repente, se dará cuenta de que se equivocó en su elección y se sentirá responsable de las consecuencias colaterales que acarreó su comportamiento.

¿‘Diario de una sombra’ forma parte del retrato de la España del siglo XX y XXI que has dibujado a lo largo de toda tu obra?
Puede decirse que sí, porque ‘Babas de caracol’ recorría todo el siglo XX y terminaba en el año 2001 y esta novela digamos que profundiza en el periodo comprendido entre 1972 y 2005. De todas formas eso son interpretaciones que se hacen a posteriori, porque mi objetivo tampoco era ese, aunque sí es verdad que mis libros retratan a la sociedad española de todo ese periodo.

Has escrito la novela en primera y tercera personas, ¿era un reto como escritora?
Mientras escribes no te planteas si escoger una u otra personas para narrar es un reto literario o no, simplemente piensas que lo que llevas entre manos te lo pide. Elsa es una soñadora y lleva un diario donde anota sus vivencias. Un diario es un elemento muy importante porque, si eres sincera con él, y Elsa lo es, sustituye a un psicólogo. Es como una oreja a la que tú le vas contando todo lo que te preocupa. Pero la tramoya argumental requería algo más y por eso he utilizado también una voz omnisciente para narrar.

Hablemos un poco de tu proceso creativo.
Escribo rápido y corrijo despacio. La primera fase es parir el argumento, la historia. Después de una etapa preparatoria siempre surge una chispa, un runrún que te acompaña todo el día hasta que un día milagroso abres la tapa del ordenador y empiezas a escribir. Entonces compruebas que ese runrún toma cuerpo y se convierte en una fiebre que te embarga. Primero lo escribo todo, para que no se me escape ninguna idea. Eso me ocupa un año. Después paso otro año o más de trabajo artesanal de pulido y corrección. Corrijo mucho y también introduzco elementos nuevos. Finalmente, lo dejo reposar durante unos meses y acometo, sin prisa, la tercera fase, la de la última corrección.

Algo que siempre llama la atención en las novelas de María García-Lliberós es el esmero que pones en los personajes y la facilidad que tienes para caracterizarlos y dotarlos de vida.
Es cierto, los personajes me interesan mucho, sobre todo su profundidad psicológica, escarbar en ellos, en su vida, ver por qué actúan de una forma determinada y no de otra… Para construirlos utilizo todo lo que tengo a mi alcance en el sentido más amplio del término: mi experiencia vital, amorosa y también laboral, porque mi trabajo me ha permitido conocer a mucha gente. Además soy muy observadora y no me creo las apariencias. Muchas veces pongo en duda aquello que la gente dice ser y me pregunto qué es lo que se esconde detrás de cada persona. Algunos de mis personajes son inventados, pero otros surgen porque algún ser real me los evoca.

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¿Quizá de todos los elementos de la novela, quienes más te preocupan son precisamente los personajes?
No, no, de la novela me preocupa todo. Pretendo que cuando el lector comience a leer se interese por lo que yo le voy a contar. Aunque pueda narrar algo que parezca completamente irreal, quiero lograr que el lector no lo ponga en duda. Los personajes han de resultar creíbles y su comportamiento ha de ser completamente coherente con el perfil y el carácter que les he imprimido al crearlos. Por eso resulta tan importante incluir datos ciertos en una historia inventada, porque aportan realismo y verosimilitud. Tampoco puedo olvidar los diálogos que dan agilidad al relato. Me gusta que el texto se lea con fluidez y que el lector se imagine las escenas en su cabeza con facilidad, que la lectura le resulte muy visual, muy cinematográfica por usar un término actual. En resumen, para que una novela sea redonda todos sus elementos han de funcionar bien.

En ‘Diario de una sombra’ aparecen varias ciudades: Madrid, Lucerna, Valladolid… y también Londres e Inglaterra. ¿Inglaterra llega a convertirse en un personaje más de la novela?
Inglaterra desempeña un papel importante y probablemente sí pueda considerarse como un personaje más. Elsa vive su temporada inglesa como en una nube de romanticismo, de irrealidad, un tiempo hermoso. Pero eso termina en 1972 e Inglaterra desaparece y se convierte en un recuerdo. Ese año yo estuve en Londres y los lugares que aparecen en la novela los he extraído de mi propia realidad. Algunas cosas que cuento son absolutamente verídicas, transformadas con un baño de ficción.

¿Qué significaba para un joven de tu generación Londres en 1972?
Londres era entonces un lugar mítico que estaba a la vanguardia de todo: la música de los Beatles, la filosofía que envolvía la ciudad, era una urbe multirracial en la que tropezabas con todo tipo de individuos y donde se respiraba una libertad que aquí no había. En España vivimos los últimos años del dictador, el TOP todavía estaba en pleno funcionamiento, se produjeron los últimos fusilamientos y el asesinato de Carrero Blanco. Pero al mismo tiempo nos dimos cuenta de que en el extranjero ocurrían escándalos como el Watergate, o sea que la corrupción existía también en sistemas que añorábamos y envidiábamos. La verdad es que resulta una época muy novelesca. Los personajes de Gabriel y Elsa son prototipos de aquella generación, que luego se traicionó un poco, porque abandonó sus ideales ante los deseos de lograr el éxito a toda costa.

Citabas antes a la verosimilitud, que parece la palabra clave en toda obra de ficción, ¿no?
Cuando en la primera página de un libro escribes la palabra novela, ya le estás diciendo al lector que lo que hay allí es una gran mentira. Pero lo importante, como dijo Vargas Llosa, es que una novela es una gran mentira que contiene muchas verdades. Pero eso no quiere decir que no aproveches cosas reales para incluirlas. Al hacerlo, transformas una realidad en otra que es imaginaria y que le vendes al lector. Una novela es una mentira que podría haber sido una verdad.

Acabamos por hoy, ¿llevas ya algún nuevo proyecto entre manos?
[Risas] Sí y, además, lo tengo muy avanzado, en la última fase de corrección. Se trata de una novela diferente a las anteriores y creo que bastante divertida.

Se puede encontrar también en el blog El eco de las voces con otras fotos.

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