viernes, 8 de julio de 2016

"Vidas cruzadas", de Ángel Martínez Pons

Editorial Sargantana, 2015                 
343 páginas.
17,90 €, en papel.

De Ángel Martínez Pons (Orba, Alicante) había leído varias novelas, todas de carácter histórico. Recuerdo especialmente Juan de Austria. Novela de una ambición (Edhasa, 2003), que me encantó. Por eso me ha sorprendido Vidas cruzadas, porque se aparta de su especialidad para adentrarse en el territorio de la novela realista, actual (2ª mitad del siglo XX) y de sentimientos. 
Ángel Martínez Pons

La acción transcurre en Valencia y por los datos que aporta (los protagonistas estudian Filosofía y Letras en el edificio de la Universidad de la calle de la Nave) y por las costumbres y conductas que refleja, ésta puede ubicarse temporalmente entre las décadas de 1960 y 1970.
Destaca la estructura de la novela que descansa en una docena de voces que van tomando la palabra en primera persona, contando al lector lo que cada uno observa, lo que cada cual siente y percibe en torno a hechos cotidianos, naturales y, para ellos, en ocasiones trascendentales. La estructura también es circular porque la primera parte y la última se dan la mano, una historia, la de Laura y Borja termina para dar paso a otra que comienza, pero entre medio ocurren muchas cosas.
Vidas cruzadas es una novela sencilla, inspirada en la vida misma, con personajes cercanos, normales, que aspiran a disfrutar de una cotidianidad sin sobresaltos, que responden a la mentalidad de la época, educados bajo la dictadura, alejados de la política, jóvenes que se preparan para un futuro independiente, que se enamoran, que sufren la represión sexual, que poseen creencias religiosas, que tienen que salvar obstáculos familiares, que valoran la amistad como algo esencial y se manifiestan leales entre ellos en todo momento. 
Una novela que va tomando fuerza conforme avanza y que la disfrutarán, sobre todo, personas mayores cuya memoria conecte y entienda con facilidad comportamientos y actitudes que hoy serían tachados de anómalos. Una forma de poner en evidencia los enormes cambios sociológicos habidos en España durante los últimos cuarenta años. Transmite un espíritu positivo de la vida, a pesar de las tragedias, y la importancia de rodearse de personas con bondad y generosidad.

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