sábado, 18 de abril de 2015

"Abrir en caso de muerte", de Bel Carrasco





CARENA Editors, S.L., 2015.                           

351 páginas.

18,00 € (en papel)


      El libro se inicia con dos citas. La primera de Baltasar Gracián dice no hay venganza como el olvido y casa mal con el desarrollo de la trama; la segunda de Kill Bill la venganza no es un camino recto, sino un bosque donde puedes perderte, es una señal para el lector de lo que viene a continuación.

     Abrir en caso de muerte sigue el modelo de la novela negra americana y su protagonista, el detective privado Samuel Campos, se inspira en Sam Spade, personaje creado por Dashiel Hammet (a Bel Carrasco no le ha importado dejar demasiadas pistas), aunque a mí me recuerda más a Philip Marlowe, de Raymond Chandler, que tiene un fondo sentimental que aviva su vulnerabilidad. En cualquier caso, la acción no se ubica en San Francisco o en Hollywood sino en Valencia, en el corazón del centro histórico, en 1986, cuando en España aún teníamos como moneda la peseta, acabábamos de estrenar una democracia, carecíamos de teléfonos móviles y nos encontrábamos a punto de entrar en la Unión Europea.

     Una mañana calurosa la señorita Sandra Llombart, alta, delgada, elegante, bella y misteriosa, aparece en el destartalado despacho de nuestro protagonista para hacerle un extraño encargo: localizar a las personas –dos hombre y una mujer de las que sólo sabe sus nombres de pila- que aparecen en una foto tomada a principios de los años setenta en una finca de naranjos en Alzara, junto a la madre de Sandra y doña Clotilde la dueña. El motivo confesable: averiguar la verdad sobre la muerte de estas últimas, un asunto que la atormenta y no le permite vivir en paz. Así empieza esta aventura de Samuel Campos a quien, el atractivo de la joven le hace aceptar un caso que le irá llevando por múltiples peligros arrastrando tras de sí un reguero de muertos.

     La trama es compleja, está bien urdida y no deja cabos sueltos. Bel Carrasco sabe concatenar los hechos, recuperar el relato cuando parece que las pesquisas lo han conducido a un callejón sin salida, mantener la tensión del mismo y resolverlo con brillantez aunque recurra, para clarificar los misterios del pasado, al diario de Luisa Soler, madre de Sandra, encontrado de manera demasiado propicia.

    Llama la atención que la autora introduzca un elemento fantástico en un relato de género, un collar único de propiedades extraordinarias, que distorsiona el realismo de la tragedia criminal, al igual que enturbiará la mente de un personaje influenciable.

     Samuel Campos se diferencia de sus colegas americanos en sus rasgos humanos. Tiene amigos, aunque sea un solitario, y carece de cinismo. Y se asemeja en que busca la verdad pero no la justicia. Se desentiende del castigo que merezca el criminal, incluso de ponerlo en manos de la policía, a pesar de la crueldad desplegada, sobre todo si le inspiran sentimientos de afecto.

   
Bel Carrasco
Con esta tercera novela de Bel Carrasco publicadas en el período record de dos años (El relojero de Real y Las semillas del Madomus), de temáticas completamente diferentes, la autora valenciana entra en la minoritaria categoría de escritores todoterrenos.
      María García-Lliberós

Reseña publicada en POSDATA, suplemento cultural de LEVANTE, el viernes 17 de abril de 2015.

1 comentario:

  1. Estimada María:
    Mucha suerte mañana en Alicante. Lamento no poder ir, puesto que no tengo con quien dejar a mi madre esas horas. un beso muy fuerte y perdona

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