viernes, 2 de julio de 2021

"Viaje a la Grecia clásica" (Del monte Athos a Termópilas), de Antonio Penadés

                                                            

Editorial Almuzara, 2020                                                                

Prólogo de Pedro Olalla

374 páginas.

Premio de Ensayo de la Crítica Valenciana.


          Después de leer este libro he sentido una enormes ganas de volver a Grecia y hacer el recorrido que su lectura me ha permitido recrear en la mente. Lo que dice algo muy positivo de este ensayo tan instructivo como ameno. Se trata de un texto mixto, porque mezcla géneros. No solo es una crónica de un viaje perfecto, con descripciones atinadas de paisaje y paisanaje, y reflejo de las actividades y reflexiones del viajero, es un ensayo histórico pues el autor hace precisamente ese recorrido de 2.500  KM por la Grecia septentrional emulando la ruta del rey persa Jerjes en su intento de conquistar Grecia, años 480-479 a.C. El trayecto comienza en la frontera greco-turca junto al río Evros, sigue por la región de Tracia, la isla de Tasos, el monte Athos y Calcídica, la ciudad de Tesalónica, la Alta Macedonia, el Monte Olimpo y Tesalia, hasta terminar en el desfiladero de las Termópilas donde se fraguó la victoria de los griegos sobre los persas, de importancia esencial para el desarrollo de la cultura occidental.                             

Antecedente de este hermoso libro es otro del mismo autor, Tras las huellas de Herodoto (Almuzara, 2015) que, por supuesto, me he propuesto leer, que transcurrió por suelo turco, entre Caria hasta la frontera greco-turca e imagino una lectura tan deliciosa y enriquecedora como esta.

          Colocarse con la mirada de un contemporáneo en los lugares en los que hace más de dos mil años tuvieron lugar hechos determinantes para definir el curso del desarrollo del género humano, y hacerlo con un conocimiento profundo de los mismos, debe producir una emoción que sin duda anula las penalidades que exige llegar hasta allí. Antonio Penadés, con un lenguaje claro, accesible, ágil, ha tenido la deferencia de contárnoslo y permitirnos de ese modo acompañarle, tanto en la aventura física del viaje, extasiándonos ante la belleza mediterránea, como en la aventura mental, pues sus reflexiones, en ocasiones filosóficas, emanadas de la presencia en el lugar preciso, no tienen desperdicio y sus conexiones con el mundo de la Grecia clásica y el comportamiento humano nos ayudan a comprender la sociedad actual.

          Me ha gustado especialmente el capítulo dedicado al monte Athos, a pesar de la rabia que me produce que su acceso continúe vetado a las mujeres, donde se ubican más de ochenta monasterios habitados por monjes que mantienen el mismo estilo de vida que en la antigüedad, así como las diferencias entre la religión ortodoxa y la católica, y muchos otros detalles de singular interés para las mentes curiosas.

          En fin, una lectura muy recomendable que ha conseguido, merecidamente, el Premio de Ensayo 2020 de la Crítica Literaria Valenciana.