domingo, 18 de febrero de 2018

La reseña de Jaime Millás sobre "La función perdida"

domingo, 18 de febrero de 2018


LA ÚLTIMA NOVELA DE MARÍA GARCÍA-LLIBERÓS

La escritora María García-Lliberós ha roto sus habituales períodos de transición entre novela y novela al presentarnos "La función perdida", su nueva propuesta literaria, cuando todavía los ecos de su última narración "El diario de un sombra" seguían vivos, ocupando espacio preferente en los estantes de las librerías valencianas. Y es que, precisamente, la amplia difusión que ha tenido el diario ha sido la razón, creo, para que emprendiera pocos meses después la aventura de contarnos una ficción realista, en clave de humor e ironía, sobre lo que significa jubilarse en la administración cuando los tribunales están ocupados con procesos de corrupción y los representantes políticos hablan del ocaso de "los últimos jubilados de oro" si no se capitalizan las arcas de la seguridad social. Editorial Sargantana, firma responsable de la edición de los dos títulos, tiene en María uno de los principales carteles de su colección de literatura.
El tono realista que caracterizan las ocho novelas escritas hasta ahora por la autora, una trayectoria profesional que estrenó oficio el año de las Olimpiadas de Barcelona, mantiene un excelente tono y forma literarios en este volumen, de carácter introspectivo y reflexivo sobre lo que significa la jubilación para un ingeniero que lo ha sido todo en la administración pública y que se mira ante el espejo el primer día que no suena el despertador, preguntándose cómo reinventar su vida, cómo adaptar sus hábitos, con quien compartir sus días.

Este punto de arranque ya forma parte del código literario de nuestra querida amiga. Habitualmente la protagonista, en anteriores libros, comienza la relación con el lector poniendo al descubierto un reto que le angustia al mirar el pasado, al vislumbrar el futuro. La diferencia entre las anteriores tramas y la actual es que las 360 páginas de "La función perdida" no reconstruyen un laberinto de conflictos para alcanzar la comprensión y la explicación final de los personajes al término del relato, sino más bien aquí se apunta hacia una vida sin sobresaltos, un entorno social familiar y de amistades en el que más o menos cada pequeña epopeya ya está situada en su sitio, precisamente el espacio de la jubilación laboral, que no vital, donde los proyectos, a juicio de la escritora, son básicamente el disfrute diario de la vida, de los sentimientos del amor y la amistad, y de la libertad de disponer de un tiempo lento y previsible. 
Emilio Ferrer Fontana, exjefe del área de proyectos de una Dirección General de Infraestructuras, ha estado durante muchos años en el centro de las conspiraciones y presiones para conseguir contratas, para anticipar información sobre regulación de suelo urbano, para compensar favores políticos. Ante si mismo tiene la conciencia tranquila, excepto con un expediente en proceso de revisión judicial, y ante los demás, jefes y empleados, proyecta la misma imagen de haber sido un técnico justo y honrado, que nunca perdía el control de los procedimientos. 

Es la primera vez que María construye un personaje varón, a través de cuya mirada pasa todo el relato y sus tramas. Emílio es la única voz narrativa que juzga y analiza a hombres y mujeres, que señala y desenmascara miserias de propios y extraños. En esta ocasión algunos perfiles de mujer están marcados por un trazo grueso, casi odioso, mientras los personajes masculinos despiertan mayor complicidad. En el caso de su amigo de juventud Guillermo, también jubilado, se construye una especie de alter egoque alcanza objetivos a los que Emilio, por tener un talante más conservador, no presta suficiente atención. Varios caracteres femeninos, sin embargo, también tienen su variante positiva: corresponde al de mujeres, con un papel subalterno en la estructura social y profesional de Emilio y Guillermo, que aportan la bondad del amor, la lealtad y la fidelidad como el valor máximo para jubilarse con el corazón activo y emocionado.

La intención humorística y sarcástica es evidente en este libro de García-Lliberós, pero no en todas las situaciones que describe resulta tan brillante como cuando el narrador se dedica a investigar las infidelidades de su vecina o cuando su amigo Guillermo comparte con él los deseos irrealizables de eliminar a su esposa. El buen humor es un recurso humano imprescindible para abordar la jubilación y compensar la marginación a la que la sociedad quiere abocar a aquellos que ya no aportan fuerza laboral y genio creativo.
En las primeras líneas de "El juego de los espejos" Emerano Alcántara, de 46 años recién cumplidos, mira a su esposa Paula y emite un largo suspiro, testimonio de la batalla existencial y matrimonial que está librando en su interior, en silencio. En "Cómo ángeles en un burdel" Angélica nos anuncia el comienzo de la escritura de su diario para poder escuchar las voces interiores que le oprimen por haber vivido mucho y muy rápido. La toma de conciencia del personaje femenino en  "Lucía o la fragilidad de las fuertes" consiste en contarse su propia historia, ponerla por escrito, ordenarla, para empezar a quererse. El personaje central del abogado Joaquín, en "Equívocos", confiesa en las primeras líneas de la novela que quiere levantar acta imaginaria de su vida después de ser abandonado por su amigo y compañero Sergio. Al comienzo del "Diario de una sombra" Gabriel Pradera proyecta su muerte por no haber sabido resolver un conflicto moral que arrastra desde joven. 

Los arranques de los textos literarios de María indican, a menudo, que el personaje busca la introspección para ofrecer la explicación que el lector y el seguimiento de las tramas merecen. En "La función perdida", una buena novela de madurez literaria y vital, esa introspección no está marcada especialmente por la acción o las intrigas literarias, ni por la interacción y la evolución de los numerosos personajes de la novela. Prima más bien la reflexión del narrador, la descripción de sus observaciones, el análisis de la conducta propia y ajena, la aceptación de una realidad que viene determinada por todo lo que Emilio ya ha vivido y que ya conoce. Prima su voluntad de adaptarse a esa realidad, evitando conflictos y cambios, y de vivir el amor que su propia vida le ofrece como fruta madura de un árbol que fué poderoso, manipulador y eficiente.

El blog de Jaime Millás:
http://jaime-desietensiete.blogspot.com.es/

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viernes, 16 de febrero de 2018

"Nunca me abandones", de Kazuo Ishiguro



Editorial Anagrama, 11ª edición, julio 2017  

(1ª edición en 2005)
Traducción de Jesús Zulaika.
351 páginas.

La oveja Dolly nació en julio de 1996 y murió en febrero de 2003. Fue el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. Este avance científico abría la posibilidad de llevar a cabo la clonación con otros mamíferos, incluso con seres humanos. La ciencia conduce a territorios inquietantes y, aunque las legislaciones se apresuraron a prohibir esta posibilidad por lo que de aberrante, desde el punto de vista moral, pudiera tener, es obvio que en el campo de la ficción creativa se convirtió en una fuente de inspiración. Ishiguro publicó Nunca me abandones en 2005, dos años después de la muerte de Dolly. Los críticos literarios califican esta novela de ciencia ficción, aunque en un futuro próximo o, quizás ya, podría ser una novela realista. Es lo que genera pánico, la posibilidad de lo que nos cuenta, con un lenguaje tranquilo, suave, al estilo oriental, sin una palabra más alta que otra, pueda pasar a formar parte de nuestra cotidianidad. Y, visto así, sin duda es una novela de terror, un nuevo tipo de terror, mucho más intelectual, que no necesita de atmósferas góticas ni efectos especiales de carácter truculento para provocarlo. 
Kazuo Ishiguro
La novela toma la forma de un relato en primera persona. La voz narradora es la de Kathy a los 31 años, cuando se ha quedado sola y recuerda su vida, su infancia y adolescencia, su relación con Ruth y Tommy, sus mejores amigos, ya desaparecidos. Nunca me abandones, se apoya en dos elementos que aparecen en toda la obra de Ishiguro: la memoria y la pérdida. En algún momento Kathy dice: es muy importante sentirse nostálgico. Cuando nos sentimos nostálgicos, recordamos. 
La primera parte transcurre en Hailsham y abarca la infancia y adolescencia, un internado mixto en medio del paisaje inglés, rodeado de bosques, donde los alumnos crecen felices, practican deportes, desarrollan actividades artísticas –importantes pues a juicio de algunos patronos sirven para comprobar que tienen alma y, en consecuencia, deben ser tratados con humanidad-, y mantienen entre ellos relaciones sexuales con total libertad, aunque vigilados por los custodios. Mientras lees, con esa prosa calmosa y diáfana, parece que en Hailsham no ocurra nada importante. Sin embargo, el lector se va impregnando de un clima extraño. Se percibía en el aire como un barrunto de que alguien estaba callando algo. Los niños y adolescentes jamás salen de Hailsham, nunca hablan de sus padres o hermanos, sus preocupaciones se ciñen al interior del centro, impermeable a cualquier influencia ajena. Saben que son especiales pero ignoran en qué se concreta eso, aunque saben que no tienen padres y que son estériles. También saben que tienen una función en el mundo y es lo que justifica los continuos controles sobre su salud. Pero todavía no han visto como se materializa esa función. Viven felices –Hailsham es su Arcadia-, son obedientes y sumisos.
La segunda parte transcurre en los Cottages, los restos de una granja que había dejado de funcionar, donde pasan dos años. Es un período de abandono de la época arcádica y preparación de la que les espera, porque allí deben de optar entre ejercer de cuidadores, como Kathy o de donantes, como Ruth y Tommy. Carecen de otras alternativas. Seguirán de por vida sin mezclarse con las personas normales y resolviendo sus problemas entre ellos.
Especial interés tiene la escena de la excursión a Norfolk para conocer una “posible” de Ruth (la original de la que ella es una copia). Los jóvenes clonados anhelan conocer a sus posibles porque buscan sus señas de identidad, tan necesarias para saber su lugar en el mundo, tras descubrir y asumir su destino que es convertirse en el suministro de órganos diseñados para prolongar la existencia de las personas que les han servido de modelo, y en abastecer a la ciencia médica.
La tercera parte es dura porque el trabajo de cuidador de donantes está lleno de dolor, soledad y pérdidas, y éstas conllevan las despedidas. Mueren tras la tercera o cuarta donación. Transcurre en diversos escenarios pero, especialmente, en Kingsfield, la residencia de Tommy. Kathy cuidará a Ruth y hará las paces con ella tras múltiples desencuentros y, después, cuando ella haya “completado”, cuidará a Tommy, con quien volverá a sentirse muy unida, y a muchos otros, en un trabajo extenuante y satisfactorio, a pesar de todo.
Nunca me abandones es una novela que exige una lectura lenta y que deja una profunda huella en el alma. Su temática no se olvida, porque te obliga a reflexionar. ¿Por qué aceptan su destino con docilidad y no se sublevan? El autor deja interrogantes en el aire. Lo que cuenta está al alcance de la ciencia actual y permitiría ofrecer a una población de privilegiados una vida más larga y en plena forma. Sin embargo, mientras la estás leyendo no tienes esa sensación, porque fluye con ligereza, parece que se detenga demasiado en cuestiones sin importancia. Los diálogos entre los amigos y los hechos que cuenta adquirirán sin urgencias su valor en el tablero de la novela. Su prosa es poética en ocasiones, capaz de mostrar con enorme dulzura la crueldad de las personas normales frente a la ingenuidad de los especiales. Es una novela que no sólo admite una segunda lectura sino que esta es recomendable para extraer todo su jugo y sabiduría.
Nunca me abandones fue llevada al cine en 2010 de la mano del director británico Mark Romanek, interpretada por Carey Mulligan, Keira Knightley y Andrew Garfield. La película, con el mismo título, es muy hermosa y la recomiendo sin dudar, es fiel a la novela, la completa, la hace más comprensible y emociona. Se puede encontrar en NETFLIX.
María García-Lliberós